El mercado de espacios de oficinas flexibles en España se consolida impulsado por el mayor uso del cliente corporate en su búsqueda de estrategias de trabajo híbrido y optimización de costes corporativos, de acuerdo con el informe “Radiografía del Sector de Coworking y Oficinas Flexibles en España” elaborado por JLL y la Asociación Española de Coworking (ACW). Los resultados de la encuesta muestran un mercado polarizado donde los grandes operadores urbanos consolidan su dominio frente a los espacios más pequeños en mercados secundarios.
El estudio, elaborado a partir de una muestra de 181 espacios y más de 304.000 m² distribuidos en 20 ciudades, confirma que el sector afronta 2026 desde una posición sólida, con un optimismo generalizado, pero con una creciente segmentación. Mientras que el 58,8% de los operadores Tier 4 —los que tienen espacios de más de 2.000 m² en zonas céntricas de Madrid y Barcelona— planea abrir nuevos centros o ampliar su oferta flexible, los operadores medianos muestran más prudencia. De hecho, el 63% de los que cuentan con menos de 500 m² en ciudades secundarias (Tier 1) no prevé crecer, y esta cifra sube al 83% entre aquellos que operan en esas mismas ciudades con más de 500 m² (Tier 2). Además, el 67% de los operadores flex con menos de 2.000 m² en Madrid y Barcelona (Tier 3) tampoco tiene intención de ampliar su cartera.
El coworking, una solución habitual para trabajar
Adriana Gorri, directora de Leasing Advisory de JLL España, señala que “los altos niveles de ocupación tanto en Madrid como en Barcelona confirman que el modelo de coworking ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una solución habitual para las compañías. En un entorno donde la eficiencia es clave, los espacios flexibles permiten a las compañías evitar compromisos rígidos y costes iniciales elevados, adaptándose en tiempo real a las necesidades del mercado. Así, el sector evoluciona hacia profesionalización y escala, con operadores grandes capturando segmentos premium urbanos mientras pequeños luchan por rentabilidad en mercados secundarios”.
Eduardo Salsamendi, presidente de ACW: “Los resultados del informe ponen de manifiesto el optimismo que reina en el sector, que se ha consolidado y avanza hacia la madurez. Cada vez más compañías y grandes empresas nacionales e internacionales optan por incorporar espacios flexibles en su estrategia empresarial, apostando por utilizar esta fórmula en ciudades como Valencia, Málaga o Alicante, donde la oferta de coworking está creciendo de manera exponencial”.
Aumenta la facturación, crecen las oficinas gestionadas y cae el hot desking
El mercado de espacios flexibles prevé un sólido crecimiento de la facturación en 2026, con un incremento medio estimado del +15,8% interanual. Esta evolución positiva se observa de forma generalizada en todos los segmentos. En conjunto, las cifras reflejan un entorno de crecimiento robusto y sostenido para el próximo ejercicio.
Una de las tendencias más relevantes es la mayor implicación de los propietarios de edificios en la gestión de los activos, con el objetivo de ejercer un mayor control sobre la experiencia del usuario final y optimizar la rentabilidad de sus inmuebles. Este movimiento está estrechamente ligado al crecimiento de las oficinas gestionadas (managed offices), un modelo que gana cada vez más protagonismo frente al coworking tradicional.
En cuanto a servicios demandados, las oficinas privadas se han consolidado como la tipología de espacio dominante dentro del mercado flexible. Actualmente representan el 54% de la superficie total y generan el 75% de los ingresos entre los grandes operadores (Tier-4), frente al 65% que suponían en 2023. Además, mantienen una ocupación estable en torno al 80%, lo que las convierte en el único producto con rentabilidad sostenida; en zonas prime de Madrid y Barcelona, el 77% de estos espacios incluso supera ese nivel. Además, se trata de un servicio prácticamente universal, presente en el 95% de los operadores.
En contraste, el modelo de hot desking pierde relevancia de forma clara. La oferta ha caído notablemente, pasando de estar disponible en el 87% de los operadores en 2023 a solo el 53% en 2025. También su ocupación ha descendido, del 65% al 50%, y su peso en ingresos es menor: casi dos tercios de los grandes operadores obtienen menos del 10% de su facturación de esta modalidad. Solo un 29,4% logra niveles de ocupación cercanos al 80%, lo que evidencia que funciona en ubicaciones muy concretas. En conjunto, el mercado español se está desplazando desde el coworking tradicional hacia un modelo centrado en oficinas privadas, con mayor privacidad y valor añadido, dejando el puesto flexible como una opción secundaria o complementaria.
Por otro lado, el informe analiza los nuevos patrones de uso derivados del trabajo híbrido en un contexto en el que la flexibilidad operativa ha transformado la ocupación de los espacios de trabajo. En este sentido, martes y miércoles son los días de mayor presión operativa: con picos del 31% y el 29% respectivamente en la franja de ocupación más alta (81–100%). Para el umbral de ocupación entre el 61% y el 80%, el 44% de los encuestados registra este nivel de ocupación los miércoles, mientras que los jueves la cifra asciende al 49%.
Un stock de más de 600.000 m2 en España
El mercado de espacios flexibles representa ya el 3% del stock total de oficinas en Madrid y Barcelona, con 327.628 m² y 295.355 m² respectivamente, y una ocupación media que supera el 80% en los operadores de mayor tamaño.
Tanto Madrid como Barcelona han alcanzado una ocupación superior al 80% – siendo la ocupación media del 84% en Madrid y del 81% en Barcelona– en sus activos flex y la contratación de operadores creció hasta 40.000 m2 en 2025. Este sólido desempeño del mercado responde a la creciente demanda tanto de grandes corporaciones como de pymes, que priorizan evitar compromisos rígidos y elevados costes iniciales, apostando por espacios profesionales capaces de adaptarse con agilidad a sus necesidades cambiantes y a la evolución del mercado.
Barcelona cerró 2025 con más de 25.000 m² contratados por parte de operadores flex, el 8% del total de espacios arrendados. El stock de espacios flexibles en la ciudad alcanza los 295.355 m², equivalente al 3,5% del parque total de oficinas, concentrando la presencia especialmente en el centro de la ciudad y en el distrito 22@.
En Madrid, por su parte, rozó los 15.000 m² de contratación de operadores flex, un 3% de la contratación total. La capital cuenta con un stock de 327.628 m² (un 2% del parque total de oficinas), liderando la oferta en áreas estratégicas como el distrito financiero (el eje del Paseo de la Castellana y AZCA), a los que se unen el hub de Chamartín-Cuatro Torres y los espacios flexibles en el entorno de Méndez Álvaro.


























