Los pequeños negocios y oficinas ya no tienen un horario rígido y cuentan con equipos que se renuevan a menudo. El teletrabajo, los proveedores externos y la flexibilidad de entrada han transformado la forma de trabajar. En España, en 2024, el 15,4% de la población ocupada trabajó de forma habitual o esporádica desde casa, y más del 60% de las empresas ya permite horarios flexibles. Además, el auge del coworking muestra la necesidad de entornos laborales abiertos y dinámicos.
En este contexto, la gestión de accesos no es solo un asunto de seguridad, sino también un reto logístico. En un contexto de horarios flexibles, equipos cambiantes y espacios compartidos, los sistemas tradicionales de llaves no siempre son suficientes. Los nuevos sistemas tecnológicos, como las cerraduras inteligentes, se posicionan como una solución que permite control remoto y accesos temporales, ofreciendo una flexibilidad que hoy necesitan las pymes y oficinas modernas.
Los beneficios de digitalizar el acceso al puesto de trabajo
Las oficinas de hoy poco se parecen a las de hace 10 años. Ahora se han convertido en entornos flexibles que combinan el teletrabajo con visitas fuera de horario y con una plantilla en constante movimiento. Así, la flexibilidad es algo que se convierte en un requisito porque algo tan sencillo como abrir la puerta es un reto de seguridad.
Es por esto por lo que las llaves tradicionales se han quedado cortas: son fáciles de perder, difíciles de compartir sin riesgos y poco prácticas cuando se quiere dar un acceso temporal a alguien. A su vez, todos dependen de una persona que abra o cierra la oficina, algo contraproducente con los horarios flexibles.
Para hacer frente a estas limitaciones existen sistemas de seguridad como las cerraduras inteligentes que, no solo refuerzan la seguridad, sino que también ofrecen una gestión más moderna y adaptada a las nuevas formas de trabajo. Poder abrir desde el móvil, crear accesos temporales, o saber en tiempo real quién ha entrado y salido son ventajas que simplifican la vida diaria de cualquier pequeño negocio.
En este contexto, la tecnología demuestra cómo puede integrarse de forma natural en la oficina para simplificar el día a día. Con ejemplos como la EZVIZ DL01 Pro se facilita el acceso mediante huella, PIN, tarjeta o aplicación móvil, eliminando la necesidad de llaves físicas. Esto permite que los empleados entren de manera practica y segura, que visitantes externos reciban códigos temporales y que los responsables supervisen que todo funcione correctamente en todo momento, estén donde estén.
Sin embargo, no todo queda en el acceso al negocio. Las cerraduras inteligentes se convierten también en una herramienta de productividad que liberan al equipo de tareas menores como entregar copias de llaves, coordinar aperturas o preocuparse por quién tiene acceso, pudiendo centrarse en otras tareas que aportan verdadero valor a la empresa.
La buena noticia es que este tipo de soluciones ya no son exclusivas de las grandes corporaciones. Cada vez más empresas han interiorizado el uso de dispositivos como las cerraduras inteligentes por sus múltiples beneficios, que van desde un acceso más práctico hasta una mayor seguridad. Gracias a su diseño moderno y a una tecnología intuitiva, la gestión de accesos se simplifica y es más eficiente.
La seguridad seguirá siendo siempre un pilar fundamental para cualquier negocio. Sin embargo, en la oficina actual, el verdadero valor de las cerraduras inteligentes no está solo en blindar una puerta, sino en cómo la digitalización de accesos aporta flexibilidad, eficiencia y tranquilidad.
Las pymes no necesitan soluciones pensadas para corporaciones gigantes, sino herramientas que respondan a su día a día: horarios cambiantes, equipos híbridos, partners y proveedores, y una gestión ágil que no les robe el tiempo.
Valentina Vargas Dall’Orso, Marketing Specialist en EZVIZ Iberia.


























