Las pequeñas y medianas empresas empiezan a explorar los pagos con criptomonedas como una alternativa complementaria a los métodos tradicionales, en un contexto marcado por el aumento de costes financieros y la búsqueda de mayor flexibilidad operativa. La cripto entra así en la conversación empresarial no como un sustituto de la banca, sino como una opción adicional para agilizar cobros, reducir dependencia y ampliar las posibilidades de pago.
El proveedor valenciano de servicios de criptomonedas no custodio, Bitnovo, explica que cada vez más usuarios optan por utilizar sus criptoactivos como método de pago en el día a día. Entre 2024 y 2025, el volumen de pagos en cripto procesado a través de la plataforma creció un 30,4% (según datos internos de transacciones procesadas por Bitnovo), una señal de que parte del mercado ya se está preparando para un escenario en el que los pagos digitales alternativos tendrán un mayor protagonismo.
Alternativas ante el empeoramiento de las condiciones
En España, el peso de las comisiones bancarias ha seguido creciendo. Según la serie pública del Banco de España (BdE), los ingresos netos por honorarios y comisiones del conjunto de entidades de crédito pasaron de 23.611 millones de euros en 2020 a 34.687 millones en 2025, lo que supone un incremento acumulado del 46,9%.
Asimismo, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) identificó en 2025 riesgos de empeoramiento de las condiciones comerciales para pymes y autónomos en determinados mercados de banca minorista. En el contexto de la autorización de la OPA BBVA/Sabadell (abril 2025), la CNMC detectó riesgos de empeoramiento de condiciones para pymes y autónomos en banca minorista y medios de pago, lo que motivó compromisos específicos al adquirente. En el ámbito de los medios de pago, el organismo también advirtió de un riesgo de incremento de precios para los comercios que contratan servicios de adquisición de operaciones de pago.
“En este contexto, las criptomonedas empiezan a entrar en la conversación empresarial como una pregunta práctica: si un comercio revisa cuánto le cuesta cobrar, cuánto tarda en recibir el dinero y qué dependencia tiene de sus proveedores financieros, también empieza a preguntarse qué otras pasarelas de pago existen”, explican desde Bitnovo.
Convivencia con la banca
Uno de los factores que facilita esta introducción es el aumento de familiaridad por parte de los usuarios. Según la encuesta SPACE 2024 del Banco Central Europeo, el 9% de la población en España poseía criptoactivos en 2024, más del doble que en 2022. A ello se suma un marco regulatorio europeo más claro tras la entrada en aplicación del reglamento MiCA desde diciembre de 2024.
Aunque la adopción todavía no es masiva entre las pymes españolas, el contexto ha cambiado. Para muchos pequeños negocios, la cuestión ya no es únicamente “cripto sí o no”, sino si aceptar pagos digitales alternativos puede formar parte de una estrategia más amplia de control de costes, flexibilidad y acceso a nuevos clientes.
“Lo relevante no es que el comercio vaya a sustituir su banco por cripto. Lo relevante es que, cuando empieza a revisar comisiones, TPV, tiempos de cobro y dependencia financiera, la cripto entra de forma natural en la lista de alternativas que antes ni siquiera se planteaban”, señala Javier Castro-Acuña, director de Activos Digitales de Bitnovo.
Para Bitnovo este cambio no debe interpretarse como una sustitución automática de la banca tradicional, sino como una señal de mercado: cuando el pequeño negocio revisa costes, tiempos de cobro y flexibilidad operativa, amplía también el abanico de preguntas que se hace sobre las alternativas disponibles.


























