El colectivo de trabajadores autónomos en España ha cambiado de forma significativa en la última década. Aunque el número total de afiliados por cuenta propia ha crecido un 7,2% entre junio de 2016 y abril de 2026, hasta alcanzar los 3.463.806 trabajadores, la transformación más relevante se observa en la composición del colectivo: hay más mujeres, más autónomos extranjeros y menos profesionales con empleados a su cargo.
Según un informe elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA, los autónomos persona física han aumentado un 2,1% en diez años, hasta superar los dos millones de afiliados. Sin embargo, este crecimiento moderado esconde cambios profundos en el perfil del trabajador por cuenta propia.
Uno de los datos más destacados es el avance del emprendimiento femenino. El número de mujeres autónomas ha crecido un 10,4% desde 2016, con 71.746 afiliadas más, mientras que el número de hombres autónomos ha descendido un 2,4%, con 30.644 afiliados menos. Como resultado, las mujeres representan ya el 37,5% del total de autónomos persona física, frente al 34,7% de hace una década.
Autónomos de origen extranjero
También gana peso el emprendimiento de origen extranjero. Los autónomos nacidos fuera de España prácticamente se han duplicado, con un incremento del 93,6% y 165.781 afiliados más. En la actualidad, representan el 17% del colectivo de autónomos persona física, frente al 9% registrado en 2016.
“El perfil del nuevo autónomo en España ha cambiado profundamente en apenas una década. Hoy tenemos un colectivo emprendedor más diverso, más internacional y con un impulso que no se corresponde con las muchas trabas que sufren día a día”, ha señalado Lorenzo Amor, presidente de ATA.
El informe también refleja una pérdida de tamaño empresarial entre los autónomos persona física. En los últimos diez años han aumentado un 4,4% los autónomos sin asalariados, mientras que los que tienen trabajadores a su cargo han caído un 6,2%. El descenso es especialmente acusado entre quienes cuentan con un solo empleado, que bajan un 8,6%.
Para ATA, esta evolución evidencia las dificultades que atraviesan los pequeños negocios a la hora de contratar. “Cada vez es más difícil mantener el empleo en las pequeñas empresas. Los autónomos sufren inseguridad jurídica y cargas que les hacen pensar dos veces contratar nuevo personal”, ha afirmado Amor.
Otro fenómeno al alza es la pluriactividad, es decir, la combinación de un empleo por cuenta ajena con una actividad por cuenta propia. Este perfil ha crecido un 83,4% en la última década, hasta situarse en 174.380 personas.
Por sectores, los servicios siguen concentrando la mayor parte del trabajo autónomo persona física, con casi el 75% del total y un crecimiento del 4% en diez años. La construcción también avanza, con un aumento del 11,5%. En cambio, la agricultura pierde 31.048 afiliados, un 13,2% menos, y la industria retrocede un 12,4%.
La evolución del colectivo muestra, en conjunto, un autónomo más diverso y globalizado, pero también más pequeño desde el punto de vista empresarial, con menos capacidad para generar empleo directo.


























