Beatriz llega a Zinco después de haber vivido el impacto que las decisiones empresariales tienen desde ambos lados de la mesa, como asesora externo y como departamento interno. En 2012 se incorporó al área de Corporate y M&A de Pérez-Llorca. Durante casi una década asesoró en operaciones de private equity, reestructuraciones societarias, fusiones transfronterizas, financiaciones, proyectos de infraestructuras, joint ventures, mercados de capitales y operaciones inmobiliarias.
Entre 2017 y 2019 dio el salto a la oficina de Nueva York del despacho. Una etapa en la que realizó también un secondment en Brigard & Urrutia, en Bogotá. En 2021 pasó cuatro meses dentro de Sonnedix como Senior Technical Counsel, una primera experiencia directa del funcionamiento del departamento jurídico de una empresa.
El paso definitivo al ámbito empresarial llegó en enero de 2022, cuando asumió la responsabilidad legal de M&A en Prosegur. Este cambio le permitió pasar de asesorar una operación desde fuera a acompañarla dentro de una gran compañía, donde cada recomendación jurídica debe convivir con los objetivos del negocio, los procesos internos y las personas encargadas de ejecutarla.
Su formación también combina ambas perspectivas. Licenciada en Derecho y Licenciada en Administración y Dirección de Empresas.
Fuera del trabajo, es madre de dos hijos, amante de los perros y aficionada al deporte, el mar y la montaña. Juega al golf y es patrona de embarcaciones. Esa dimensión personal, unida a su trayectoria profesional, acompaña una forma de entender la abogacía basada en escuchar antes de recomendar y comprender quién tendrá que aplicar cada decisión.
“Durante años asesoré a clientes en su día a día y en grandes operaciones corporativas dentro del despacho; después pasé a vivirlas desde el seno de una compañía. En un despacho aprendes a analizar una operación con rigor. Dentro de una empresa, entiendes que una buena respuesta jurídica debe comprender cómo funciona la empresa y qué decisión necesita tomar. El negocio pasa a ser tu cliente y el decision-maker. Con Zinco quiero aportar esa mirada práctica y ayudar a que el cliente reciba una respuesta jurídica conectada con el resto de su actividad”, afirma Beatriz Montes.
Cuando el contrato termina, la decisión continúa
Una empresa puede recibir un contrato jurídicamente impecable y seguir sin saber si debe firmarlo. El documento puede protegerla sobre el papel y, al mismo tiempo, imponer obligaciones que su tesorería no puede asumir, fijar plazos que su equipo no puede cumplir o condicionar una operación que afectará al resto del negocio.
En el modelo que Zinco cuestiona, el trabajo del abogado termina cuando el contrato, la operación societaria o el acuerdo entre socios queda correctamente resuelto desde el punto de vista jurídico. Entrega su respuesta y cierra el expediente. La decisión, sin embargo, sigue abierta. El empresario debe trasladar esa conclusión a sus otros asesores, volver a explicar el contexto y averiguar por su cuenta qué consecuencias tendrá para la empresa.
El problema aparece aunque el criterio jurídico sea correcto: llega aislado. En Zinco, la cuestión permanece dentro del mismo equipo hasta relacionarla con el resto del negocio y valorar todas sus implicaciones. Solo entonces se traslada una recomendación al cliente. El empresario conserva la decisión, pero deja de reconstruir una respuesta que debería haber recibido ya coordinada.
La incorporación de Beatriz aporta a este planteamiento una experiencia construida en ambos entornos. Conoce la exigencia técnica del despacho y la realidad de una empresa que debe convertir cada recomendación en una decisión aplicable.


























