Viernes , 9 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Las 10 “burbujas económicas” más extrañas

      El estallido de la burbuja inmobiliaria en nuestro país es uno de las grandes responsables de la situación de crisis económica en la que nos encontramos, y la que bien directa o indirectamente ha provocado que miles de españoles se hayan quedado sin trabajo. 

    Sin embargo la nuestra no es la única burbuja de la historia de la humanidad, que ha asistido atónita a momentos económicos que sólo pueden calificarse de extraños. Os mostramos un top 10 de las burbujas económicas más “originales” de la historia. 

    10. Tulipán manía

    Aunque es difícil pensar en Holanda sin evocar sus enormes praderas de tulipanes, quizás no todos sepan que el origen de esta planta es turco. De hecho, no fue hasta 1593 cuando estas flores llegaron al viejo continente en un barco, esta vez sí, holandés.

    Los holandeses apreciaron de inmediato la delicadeza y los colores vivos y sugerentes de la nueva especie, tanto es así que se cuenta que hacia 1636, algunas de las variedades más raras de tulipán podían costar más que una casa en Ámsterdam.

    Holanda atravesó un periodo en el que, mientras la demanda de estas flores no paraba de crecer, la oferta se mantenía en niveles muy bajos ya que durante mucho tiempo, los únicos capaces de suministrar estas florres a los mercados eran compradores de bulbos que se hacían con un gran inventario que sólo eran capaces de reponer una vez cada cuatro años.

    Esto llevo a una aunténtica inflación en el precio de la flor, cuyo precio sufría incrementos de hasta el 20% mensual. Como os podéis imaginar era imposible que esta situación se mantuviese durante demasiado tiempo y cuando pasó el boom los precios cayeron dramáticamente, perjudicando directamente a miles de personas que se habían empeñado con la esperanza de poder revender unos cuantos bulbos.

    9. South Sea – la burbuja de los mares del sur

    El origen del término burbuja (cuando se refiere a precios inflados) lo encontramos en el caso de la South Sea Company, una Joint-stock company que obtuvo los derechos de comercialización exclusivos con las colonias españolas en América en 1720,  a cambio de financiar una gran parte de los gastos de guerra de su majestad.

    Aprovechando la bonanza económica que se experimentaba en Reino Unido por aquella época, la empresa comenzó a divulgar rumores cada vez más extravagantes sobre el valor potencial de su comercio con América, lo cual acabó por derivar en una campaña de especulación pura y dura.

    Tanto es así que las acciones de la compañía que empezaron valiendo 128 libras a principios de 1720, llegaron al astrónomico precio de 890 libras a principios de junio, generando un efecto “bola de nieve” que subió la cotización de las acciones hasta las 1.000 libras a principios de agosto. De repente, la tendencia cambió bruscamente (en parte por el estallido de otras burbujas en Ámsterdam y París) acelerándose sobremanera la caída de la cotización y llevando a la ruina a muchos de sus accionistas entre los que se encontraba Isaac Newton.

    8. La burbuja del Rodio

    El rodio es un metal de transición, muy poco abundante, perteneciente al grupo del platino. Se encuentra normalmente en las minas de platino y se emplea como catalizador en algunas de las aleaciones que se hacen con este metal.

    Por extraño que suene (ya que no existe una aplicación tecnológica clara) en 2008 el mundo asistió a una verdadera burbuja del rodio. Y es que este elemento químico pasó de costar 500 dólares por onza a finales de 2006 nada menos que 9.500 dólares por la misma cantidad en julio de 2008, para caer hasta los 1.000 dólares en enero de 2009.

    Todavía no existe una teoría que explique exactamente el por qué se produjo esta burbuja, aunque se especula que puede responder una combincación de exceso de demanda por parte de la industria automovilística de Estados Unidos, un momento extraño en el mercado de los metales raros y un buen componente de especulación en Wall Street.

     


    7. La fiebre del ferrocarril o Railway Mania

    La Railwaymania es otro fenómeno financiero puramente inglés. La fiebre por construir más kilómetros de ferrocarril comenzó a principios de 1840, experimentando su máximo esplendor en 1846 cuando el Gobierno autorizó la construcción de más de 15.000 nuevos kilómetros de vías férreas, de las cuales más de un tercio nunca se llegaron a construir.

    A medida que el precio de las vías incrementaba, más dinero atraían las compañías encargadadas de realizar los nuevos trazados, atrayendo a miles de inversores, sobre todo de clase media, que aspiraban a hacerse un hueco en la nueva y floreciente revolución industrial.

    Finalmente, y tal y como algunos habían predicho, el negocio del tren no resultó ser tan lucrativo como se esperaba, el sistema colapsó y miles de familias humildes perdieron todos sus ahorros.

    6. La burbuja inmobiliaria de Rumanía

    Rumanía, uno de los países más pobres de Europa es en cambio uno de los que ofrece los precios inmobilarios más altos del mundo con respecto a la renta per cápita de sus habitantes.

    De una forma ciertamente espectacular el precio de los apartamentos en este país creció más de un 1000% entre 2002 y 2007, llevando el precio de un apartamento en Bucarest a la misma altura de los de París o Londres.

    Los factores que contribuyeron a este boom inmobiliario fueron un fuerte crecimiento del sector financiero del país, grandes remesas de dinero provenientes de rumanos que habían ido a trabajar al extranjero, un parqué de viviendas escaso y un lavaso masivo de dinero negro una vez que el Gobierno aprobó nuevas medidas para luchar contra la corrupción.

    5. La burbuja del Mississippi

    En 1716 Mississippi no era más que una colonia francesa que aspiraba algún día a alcanzar la libertad. En este año, John Law creé la Banque Générale Privée, y un año más tarde fundó la Compagnie d’Occident, también conocida como “The Mississippi Company”, que consiguió convertirse en poco tiempo en un actor monopolístico en las relaciones comerciales entre Francia y su Colonia, una “responsabilidad” que incluía además la gestión de impuestos e incluso acuñar moneda.

    Como en los caso que hemos visto hasta ahora, las acciones de la compañía se pusieron por las nubes, pasando de las 500 a las 18.000 libras en poco tiempo. Las acciones de la empresa se volvieron tan populares que se llegó a la estrambótica situación de necesitarse la impresión de más billetes para poder mantener la liquidez de la Colonia, algo de lo que se encargó la propia empresa.

    Lo curioso del caso es que los beneficios que generaba la empresa eran reembolsados a los accionistas en estos nuevos “lotes de moneda” (ligeramente diferentes al franco francés), por lo que cuando la burbuja estalló (porque se descubrió que la empresa estaba imprimiendo mucho más dinero de por el que podía responder) los inversores descubrieron que lo único que tenían es su poder era papel mojado.

    4. Explosión demográfica en Florida

    A principios de los años 20, Florida no era ni mucho menos lo que es hoy en día. Asolada por pantanos y condiciones climatológicas no demasiado atractivas para el norteamericano medio, no era precisamente uno de los Estados más populares de la Unión.

    Sin embargo por aquella época, empresarios como Carl G. Fisher que hicieron todo lo posible por vender es eslogan “Miami es el paraíso en la tierra” a cualquiera que quisiera escucharle en la gran manzana. Tanto es así que incluso el New York Times se hizo econ de una “moda” que iba a más: construir residencias de verano (para el invierno) en las cálidas playas de Florida.

    Florida como apuntábamos antes era un estado no demasiado desarrollado, y fue necesario “importar” todo tipo de material de construcción para dar respuesta a las altas pretensiones urbanísticas de los newyorquinos. Para estos traslados de material se utilizaba el tren, pero dado que las infraestructuras no eran las adecuadas, el proceso acabó por saturar la capacidad de transporte de las vías ferroviarias, tanto que las compañías empezaron a rechazar este tipo de encargos.

    Se optó entonces por el transporte marítimo, pero en 1926 un gran barco de mercancías encalló en el puerto de Miami, llevándose al fondo del mar toda su carga y más tarde ese año, la propia ciudad fue asolada por un tremendo huracán que acabó por dar al traste con todos los planes especulativos que habían ingeniado los promotores inmobiliarios.

     


    3. La burbuja del Poseidón

    En los años 60, el níquel se convirtió en uno de los metales más demandados del mundo, y gracias a la guerra de Vietnam, los precios de este elemento químico no paraban de subir. Sin embargo una acción judicial contra Inco, el mayor proveedor mundial de este metal provocó tal escasez de oferta que la cuestión empezó a preocupar.

    Todo pareció cambiar cuando la empresa australiana Poseidon NL anunció a bombo y platillo que había encontrado una enorme mina de níquel en Windarra, al oeste de Australia, lo cual provocó que las acciones de la compañía comenzaran a subir como la espuma e, indirectamente, también creció la inversión en otras empresas de minería y en el sector de la minería en general.

    Se pasó de un escenario con poco actores a otro muy diferente, en el que casi “cualquiera” podía montar su compañía minera con la promesa de que en cualquier parte podía encontrarse el espacio adecuado para encontrar nuevas minas de riqueza incalculable. Sin embargo, la falta de resultados palpables provocó que muchos inversores perdieran dinero, que la minería dejase de parecer un negocio tan fiable y que muchas empresas se vieran avocadas a la quiebra.

    Para cuando Poseidon fue capaz de extraer níquel de la mina que había encontrado, los precios del metal habían bajado tanto, y el margen de beneficios era tan escaso, que la compañía no consiguió mantenerse a flote.

    burbuja-puntocom

    2. La burbuja de las Punto-com 

    De todas las burbujas que hemos hablado, estamos seguros que ésta es la más conocida para el lector. Tal y como leemos en la wikipedia, se denomina burbuja punto com a una corriente especulativa muy fuerte que se dio entre 1997 y 2001, en la cual las bolsas de las naciones occidentales vieron un rápido aumento de su valor debido al avance de las empresas vinculadas al nuevo sector de Internet y a la llamada Nueva Economía.

    El período fue marcado por la fundación (y en muchos casos, espectacular quiebra) de un nuevo grupo de compañías basadas en Internet designadas comúnmenteempresas punto com. En un momento en el que se pensaba que Internet podría resolver todos nuestros problemas, nadie pareció darse cuenta que la inmensa mayoría de los consumidores o no estaban preparados o no querían por ejemplo, realizar una compra on-line.

    Sin embargo el mundo parecía indiferente a esta realidad y una combinación de un veloz aumento de precios de las acciones, la especulación individual y la gran disponibilidad de capital de riesgo crearon un ambiente exuberante. Cuando los inversores comenzaron a reclamar su dinero, se dieron cuenta de que no había nada, que sólo eran futuribles. En el periodo comprendido entre el año 2000 y 2003 desaparecieron 4.854 compañías de Internet ya por haberse fusionado con otras o por quiebra.

    1. La burbuja del Uranio

    De todos los elementos químicos con los que “especular”, ¿existe alguno que sea más extraño que el uranio? En los años 70, el precio de la onza de uranio llegó a pagarse a 110 dólares, para después comenzar a bajar de forma progresiva hasta que se estabilizó en los 20 dólares.

    Durante muchos años apenas hubo fluctuaciones en el precio del uranio, hasta que llegamos a 2005. El “mundo financiero” comenzó a pensar que la energía nuclear iba a ser el principal motor de desarrollo de las economías emergentes, la vida útil de las centrales nucleares en Occidente empezó a ser prolongada y las reservas mundiales de Uranio comenzaron a bajar.

    Esto provocó que entre 2005 y 2007 aumentase el precio de la onza de forma espectacular, repitiéndose una vez más la situación que hemos visto antes en la burbuja del níquel: creación de nuevas empresas, nuevas explotaciones, bajada de demanda y beneficios y cierre de decenas de empresas.

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