Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Desmontando cinco mitos sobre marketing audiovisual

    video-marketing

    ¿Qué utilidad tiene hoy el día el vídeo para promocionar nuestra marca? Si atendemos a un hecho tan simple como que de una forma irremediable, todos los expertos coinciden en señalar que más pronto el consumo de Internet va a superar al de televisión y que ahí, los contenidos audiovisuales se van a posicionar en primera o segunda posición, la respuesta parece sencilla.

    Sin embargo muchas pequeñas empresas ven al vídeo con cierta desconfianza, como el último de los canales que utilizarían para promocionar su marca. Esta desconfianza surge sobre todo de algunos mitos, como pensar que el vídeo es caro, o que el retorno de la inversión no es tan claro como en otros formatos. En Brick Marketing nos explican la futilidad de algunas ideas preconcebidas en este terreno.

    Nadie va a ver nuestro vídeo

    Uno de los axiomas del marketing es que tenemos que estar donde nuestros clientes están. Y en este sentido, no es ninguna sorpresa afirma que las posibilidades de que nuestros potenciales clientes se encuentren en este preciso momento visionando un vídeo on-line son realmente altas.

    Sobre todo si tomamos como válidos los datos que afirman que el internauta medio pasa una media de 20 horas mensuales visionando vídeos en Internet. Entre otras cosas porque si no fuese así, ¿Cómo podríamos explicar el éxito de Youtube, Vimeo y otros portales dedicados exclusivamente a transmitir vídeos?

    Siempre que tengamos algo que decir y que sepamos cómo contarlo con imágenes, tendremos una gran posibilidad de que nuestro vídeo encuentre un lugar propio en la Red.

    Tiene que ser viral

    En realidad, si lo pensamos un poco, es realmente complicado producir un vídeo viral. Un vídeo viral de verdad, que sea visionado por millones de personas, es un fenómeno extraordinariamente inusual, pese a que pueda parecernos lo contrario.

    Si consultamos las cifras que nos proporciona una empresa especializada como Pixability, aproximadamente dos tercios de todo el material audiovisual que se cuelga en Internet, recibe menos de 1.000 visitas, y únicamente el 1,7% de los vídeos de la Red superan la frontera mágica de las 100.000 reproducciones (cifra en la que se considera que un vídeo pasa a ser viral).

    Esto no quiere decir que porque un vídeo no sea viral, no tenga ninguna eficiacia. Sobre todo porque la eficacia de un vídeo no debe medirse exclusivamente por el número de reproducciones, sino que debe considerarse desde un punto de vista más amplio, servir a un objetivo más general (reforzar nuestra imagen de marca, aclarar dudas a nuestros clientes, como complemento de nuestra estrategia on-line, etc.)

    Tiene que ser de gran calidad

    Una cosa es ocupar un puesto de responsabilidad en el departamento de marketing de una gran empresa, y otra muy diferente, trabajar para una pyme de la que realmente nadie espera que produzca un vídeo de grandísima calidad. En realidad el estándar básico es poder producir un vídeo digno (buena calidad de imagen y audio), que proporcione elementos de valor a la persona que lo está viendo.

    Para ello ni siquiera necesitamos una cámara profesional. Incluso con cualquiera de los smartphones avanzados que actualmente se están presentando en el mercado, un trípode y mucha imaginación, podemos producir un vídeo que realmente merezca la pena.

    Tiene que ser corto

    Existe un “mito” en los departamentos de marketing que dice que un vídeo no puede durar más que dos o tres minutos, ya que en caso contrario, perderemos la atención de nuestra audiencia.

    La verdad es que aunque esto no deja de ser parcialmente verdad, no hay nada malo en producir un vídeo largo y ofrecerlo como parte de nuestro canal on-line. Desde luego, no es una buena idea que todos nuestros vídeos sean largos, pero tampoco lo es que todos tengan una duración inferior al minuto.

    La duración del vídeo en realidad debería adaptarse al tipo de contenido y de mensaje que queremos lanzar. Si para este propósito necesitamos producir un vídeo de cinco minutos o más, no deberíamos mostrar la más mínima duda o preocupación sobre su efectividad. Y si aún así dudamos, siempre podemos crear varias versiones del mismo vídeo, una más resumida y rápida y otra en la que explicamos nuestra idea con profundidad.

    Es caro

    Como ya hemos explicado con anterioridad, producir un vídeo para Internet no tiene por qué ser caro. Más que de miles, en realidad estaremos hablando de unos cientos de euros si no tenemos el material técnico necesario. Pero si ya lo tenemos, entonces realmente podemos realizar nuevos vídeos de una forma muy económica.

    A la hora de la difusión, nada mejor que aprovechar la presencia que ya hemos conseguido con nuestra web, nuestro blog corporativo, redes sociales y campañas de e-mail marketing.

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