jueves , 15 noviembre 2018 Impresion Pyme
  • Cazadores de éxito: McCartney, genio hasta para los negocios

    ¿Qué hace un músico como Paul en una sección como ésta? Además de genio de la música, McCartney tiene su propia empresa desde hace casi cuatro décadas. La MPL (McCartney Productions Limited), que se ha convertido en una de las editoriales privadas de música más importantes del mundo.

    “Huevos revueltos, oh mi niña, cómo me gustan tus piernas”. Resulta difícil creer que la canción pop más versionada de la historia se gestara de esta forma tan chabacana. Pero lo que comenzó con ese “Scramble eggs, oh my baby, how I love your legs” se convirtió en “Yesterday, all my troubles seemed so far away”. Una anécdota poco conocida desgajada del libro de bitácora de la trayectoria musical de Sir James Paul McCartney.

    Los números hablan por sí mismos. Nos encontramos ante un personaje que maneja un patrimonio de 1.200 millones de dólares (unos 1.000 millones de euros), un hombre cuyos ingresos anuales superan la cifra de los 54 millones de dólares, según la prestigiosa revista Forbes. Un músico de tal dimensión que hasta en 1983, los científicos de la NASA bautizaron un planeta recién descubierto con su nombre.

    La trayectoria de McCartney se inició un 6 de julio de 1957 cuando se cruzó con un tal John Winston Lennon, en una iglesia de Woolton a la que este último había llevado a su grupo de entonces, los Quarrymen, para amenizar la velada. McCartney intentó impresionarle al interpretar Twenty Flight Rock, original de un cantante llamado Eddie Cochran.

    A partir de ahí, directo hacia la cima del pop de la mano de The Beatles, a la fabricación de nuevos sonidos para una legión de músicos en unos años de esperanza y actividad juvenil y a convertirse en los artistas más aclamados de todos los tiempos.

    En la música, Paul había demostrado que era capaz de adaptarse a las necesidades del grupo, con lo que terminó como bajista, un puesto que nunca habían cubierto con garantías. En el plano artístico, era como un segundo manager de la banda. Era su relaciones públicas, su empatía ante el público le engrandecía frente al mismísimo Lennon. Siempre hacía las declaraciones más reflexivas y en los conciertos lideraba la presentación de los temas.

    Durante los cuatro años de giras leoninas, muchos shows finalizaban con el clásico Long Tall Sally del rocker Little Richard o el I’m Down, un tema propio de Lennon/McCartney. “Nos gustaría pediros que os unáis [a la canción] y aplaudir, cantar, hablar, hacer cualquier cosa, en cualquier caso”. Y, como es lógico después de dos minutos de interpretación a pleno pulmón, el público finalizaba la sesión en estado de pura catalepsia.

    Hombre de negocios

    McCartney se hizo empresario por un impulso externo de autodefensa. Poco después del fallecimiento del manager de los Beatles, Brian Epstein, en agosto de 1967, tres de los componentes del grupo decidieron apoyar a Alan Klein como nuevo director del grupo, a propuesta de John Lennon.

    McCartney había firmado los papeles, pero nunca estuvo de acuerdo con que Klein dirigiera el destino de Apple Records, el sello discográfico fundado por los cuatro de Liverpool. Fue entonces cuando constituyó su propia empresa, la McCartney Productions Limited. Esta sociedad se convertirá en un holding corporativo, tras la adquisición de numerosas compañías del sector musical.

    Aunque ya se ha comentado que se fundó como respuesta al control por Klein de Apple Records, no sería hasta 1975, cuando los cuatro ya funcionaban en solitario, que comenzaría la andadura de esta compañía. Fue en el album Venus and Mars de ese año cuando aparece la primera mención a MPL. La empresa cuenta con sedes en Londres y Nueva York.

    La sociedad dispone hoy día de un impresionante abanico de derechos de autor, que abarca un horizonte temporal de más de 100 años. Cuenta con la propiedad de los temas del Beatle en solitario, pero también los de Buddy Holly (el cantante estadounidense muerto en accidente de aviación que inspiró las armonías vocales del cuarteto de Liverpool), Franc Loesser, Meredith Willson o Harold Arlen. El conglomerado empresarial posee 25 filiales. Dispone de una división de fotografía que controla Mary, la hija mayor del músico.

    En 2006 Paul McCartney inició un procedimiento para reservar los derechos de uso de su apellido para cualquier tipo de producto, lo que significa que sólo él tendría el derecho exclusivo para utilizar su nombre como marca a través de su compañía. Además de ostentar el calificativo del Mozart del siglo XX, está claro que Sir James Paul McCartney es un auténtico hombre de negocios. Un cazador de éxito de pura cepa.

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