martes , 21 mayo 2019 Impresion Pyme
  • ¿Qué es una marca de certificación?

    Marca de certificación

    Las marcas de certificación de la Unión Europea son aquellas que permiten «distinguir productos o servicios cuyo titular certifica que respecto a los materiales, modo de fabricación de productos o de prestación de servicios, calidad, precisión u otras características, que no posean esa certificación, con la excepción de la procedencia geográfica«.

    Es la definición implica que la marca esté relacionada con la garantía de características específicas de ciertos productos y servicios que cumplen con unas normas determinadas y que está contemplada en su Reglamento de Uso, estando sometidas a rigurosos controles, siempre bajo la responsabilidad del titular registral de la Marca de Certificación.

    Se trata, en definitiva, de signos con los que se desea certificar determinadas características de los productos y servicios (por ejemplo su calidad), y se pueden solicitar desde el 1 de octubre de 2017.

    El Reglamento de Uso de la Marca de Certificación es la parte fundamental de dicha Marca, debiendo contener lo siguiente:

      • Las características de los productos o servicios que se desea certificar;
      • Las condiciones que rigen el uso de la marca de certificación;
      • Las pruebas y medidas de supervisión que va a aplicar el titular de la marca de certificación.

    Hay que tener en cuenta, tal y como asegura la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, que existen dos limitaciones importantes para la marca de certificación de la UE. En primer lugar, el titular de una marca de certificación no puede ser una persona que desarrolle una actividad empresarial dedicada al suministro de los productos y servicios del tipo certificado. El titular de una marca de certificación no puede usarla para los productos o servicios certificados amparados por dicha marca. En segundo lugar, no puede presentarse con el fin de distinguir productos o servicios certificados con respecto a la procedencia geográfica.

    Las marcas de certificación deben solicitarse en relación con los productos y servicios que desea certificar el titular de la marca. La lista de productos y servicios de una solicitud de marca de certificación de la UE debe asimismo estar incluida en los reglamentos de uso.

    Una marca de certificación cuesta 1.500 EUR si se solicita por medios electrónicos.

    ¿En qué consiste una marca de la Unión Europea?

    Según recoge la normativa europea, podrán constituir marcas de la Unión cualesquiera signos, en particular, las palabras (incluidos los nombres de personas), o los dibujos, las letras, las cifras, los colores, la forma del producto o de su embalaje, o los sonidos.

    El 1 de octubre de 2017, como resultado del Reglamento (EU) 2015/2424 de modificación, se suprimió el denominado «requisito de representación gráfica».

    En la práctica esto significa que, siempre que su marca pertenezca a una de las categorías de marcas aceptadas por la Oficina, y pueda ser representada mediante los formatos aceptados, podrá presentarla como solicitud sin necesidad de representarla gráficamente.

    Obligación de neutralidad

    Si una persona es  titular de una marca de certificación, puede certificar los productos y servicios que otros utilizarán en los negocios que gestionan, pero no puede certificar sus propios productos y servicios y utilizarla. El titular de la marca de certificación tiene una obligación de neutralidad en relación con los intereses de los fabricantes de los productos o los proveedores de los servicios que certifica.

    Y, además, una marca de certificación no se puede utilizar para certificar el origen geográfico de los productos y servicios. Tanto el signo como el reglamento de uso entran en esta prohibición.

    Registro de marcas

    Requisitos que deben cumplir los solicitantes

    En esencia, una marca de certificación de la UE se refiere a la garantía de unas características específicas de determinados productos y servicios. El solicitante de una marca de certificación debe recordar los siguientes aspectos:

    • Al igual que una marca individual, una marca de certificación de la UE debe ser un signo que debe poder ser objeto de representación gráfica en el Registro de marcas de la UE. Además, ese signo debe poder distinguir los productos y servicios que se certifican de los demás que no se certifican.
    • Al solicitar una marca de certificación, el solicitante debe poder dejar muy claro que lo hace (mediante una indicación clara del tipo de marca que se solicita).
    • Debe solicitar su marca de certificación en relación con los productos y servicios que el solicitante va a certificar como titular de la marca (para ello puede utilizar la «Herramienta de creación de listas de productos y servicios»).
    • Debe incluir el reglamento de uso de la marca de certificación que está solicitando. El reglamento de uso es la esencia de la marca de certificación. Debe presentarse en un plazo de dos meses a partir de la fecha de solicitud.

    Asimismo, debe incluir lo siguiente:

    • Una declaración del solicitante en la que manifieste no desarrollar una actividad empresarial que implique el suministro de productos o la prestación de servicios del tipo que se certifica.
    • Las características de los productos o servicios a certificar;
    • Las condiciones que rigen el uso de la marca de certificación;
    • El procedimiento de comprobación y supervisión que el solicitante llevará a cabo como titular de la marca de certificación.

    Ley española sobre marcas

    En España, la Ley 17/2001, de 7 de diciembre, de Marcas regula la marca de garantía que guarda múltiples similitudes con la marca de certificación de la UE.

    De la misma forma que la marca de garantía española, la marca de certificación de la Unión es un distintivo que permite distinguir aquellos productos o servicios que cumplen con ciertas características específicas. Según afirma ecija.com, dichas características tienen que cumplir con unos requisitos determinados en el reglamento de uso. De ello se desprende que, a diferencia de las marcas individuales, la función principal de las marcas de certificación no es la indicadora de origen empresarial, sino una función indicadora de calidad de los productos o servicios en cuestión. Por lo que sobre el titular de una marca de certificación, que puede ser tanto persona física o jurídica, como un organismo del derecho público, recaen la obligación de controlar el uso de dicha marca y la obligación de imponer sanciones en caso de que este uso no fuese conforme con lo previsto en su reglamento.

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