jueves , 12 diciembre 2019 Impresion Pyme
  • Las empresas ya tienen que pagar al banco por mantener sus depósitos a plazo

    No son buenas noticias para las empresas, especialmente para las pymes. Los tipos de interés negativos han llegado, de momento, para quedarse, y van a afectar a los depósitos a plazo que abren las empresas en los bancos. Así lo revela el último boletín estadístico del Banco de España. Sus cálculos aseguran que las empresas estarían pagando ya más de 202 millones de euros por mantener sus depósitos a la vista.

    Es decir, que a partir ahora, pese a que pueda parecer surrealista es necesario pagar al banco, aunque sea una cantidad pequeña, concretamente de un 0,10%, por la custodia de un depósito a plazo.

    Esta circunstancia viene sucediendo desde  el mes de enero de este año, como ha desvelado por primera vez el Banco de España, que en su reciente boletín  muestra que el tipo de interés medio ponderado que costean las empresas por su dinero era en julio del -0,9%. Mientras tanto, a los hogares los bancos les pagaban por sus depósitos un pírrico 0,05% en ese mes. En el caso de los depósitos hasta un año, el tipo era del -0,10%.

    Este interés negativo fue en junio del 0,19%, aunque lo más relevante es que no se trata de dos datos puntuales, sino que, desde principios de año, las empresas han tenido que pagar a los bancos por colocar su dinero en plazos inferiores a un año. De continuar con la actual tendencia, es muy probable que muy pronto también tengan que pagar por depósitos con plazo de vencimiento superior a un año, y que hoy se colocan de media en el 0,03%. Es decir, con una rentabilidad prácticamente nula.

    Aunque el tipo de interés negativo aplicado por la banca a las empresas pueda parecer pequeño, hay que tener en cuenta que los depósitos totales alcanzan los 222.641 millones, de los que algo más de 11.175 millones son a plazo, y, por lo tanto, sujetos a penalización, tal y como hace el propio BCE con las entidades financieras, a quienes cobra —la llamada facilidad de depósito— un 0,4% (este jueves se anunció que será del -0,5%) por colocar sus excedentes en el Banco Central Europeo, tal y como asegura El Confidencial.

    Casos especiales con clientes VIP

    Las empresas españolas guardan en depósitos 249.000 millones de euros. De esa cantidad, más de 224.000 millones son depósitos a la vista, susceptibles de verse afectados por el pago de ese tipo, según el Banco de España.

    En conjunto, el impacto para las empresas de un tipo negativo sobre sus ahorros supera los 202 millones de euros, si bien las entidades reconocen que a algunos clientes corporativos no les cobra por sus depósitos para compensar su fidelidad con la entidad a través de otros productos financieros. Un detalle que complica hacer un cálculo exacto de cuál está siendo el impacto sobre las corporaciones de esta medida, según una información de El Español.

    Poco probable el cobro a particulares

    La posibilidad de cobrar a los particulares por dejar su dinero en el banco no está descartada, pero a día de hoy se considera poco probable. Entre otras cosas, por el coste reputacional que tendría para un banco ser el primero en cobrar a las familias por prestarle, precisamente, la misma liquidez con la que la propia entidad financiera hace negocio.

    Diferente es la situación de las empresas, cuya relación con los bancos es puramente comercial. Ahora bien, en la medida en que los tipos de interés sean más negativos, el margen de intermediación de la banca (su verdadero negocio) se resiente, y eso podría espolear a las entidades a tomar decisiones que hoy se consideran improbables.

    La nula rentabilidad de los depósitos a plazo es lo que explica su desplome. En el caso de las familias, su cuantía se ha reducido desde 2014 a prácticamente la mitad (desde casi 324.000 millones de euros se ha pasado a poco más de 154.000 millones en 2018), mientras que, en el caso de las empresas, se ha desplomado hasta representar menos de la cuarta parte de la cantidad que tenían en 2014.

    Esto es, en realidad, lo que buscaba el BCE con su política monetaria ultra expansiva, utilizando, además, medidas no convencionales, y en verdad lo ha conseguido, aunque solo parcialmente, ya que se ha producido un desplazamiento de depósitos a plazo a depósitos a la vista, cuya rentabilidad es nula.

    El objetivo del BCE es que ese dinero, sito en los depósitos bancarios, salga en forma de consumo e inversión para estimular la economía. Circunstancia que hasta la fecha no se ha podido conseguir.

     

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