España afronta una década decisiva para definir su posición en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la reindustrialización y la creciente competencia internacional. Tras tres décadas representando a los Centros Tecnológicos (CCTT) españoles, la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) considera que el país dispone hoy de mayores capacidades científicas y tecnológicas que nunca, pero todavía debe afrontar un reto esencial: conseguir que un mayor número de empresas incorporen la innovación de forma sistemática y sean capaces de transformar el conocimiento en crecimiento económico, competitividad y empleo.
Los CCTT han consolidado su papel como uno de los principales motores de la innovación aplicada en España. Según el informe elaborado con motivo del 30 aniversario de Fedit, su actividad genera más de 7.700 millones de euros de PIB, sostiene 127.000 empleos y presta servicios de innovación a más de 30.000 empresas de todo el país. Sin embargo, para la Federación, estos resultados no representan un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa.
“Estamos probablemente en el mejor momento de posicionamiento de los Centros Tecnológicos dentro del ecosistema español de innovación, pero todavía queda mucho camino por recorrer. El verdadero reto es conseguir que el conocimiento llegue a más empresas, alcance el mercado y genere un impacto real en la sociedad”, señala Áureo Díaz-Carrasco, director general de Fedit.
El gran reto, que más empresas innoven
Para Fedit, una de las principales debilidades del sistema español de innovación sigue siendo el reducido número de compañías que incorporan la innovación como una herramienta estratégica de crecimiento. España dispone de conocimiento, talento e infraestructuras tecnológicas de primer nivel, pero necesita un tejido empresarial con mayor capacidad para absorber ese conocimiento, asumir riesgos y convertirlo en nuevos productos, procesos y modelos de negocio.
Esta realidad afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas, donde el tamaño, la disponibilidad de recursos y la incertidumbre asociada a la innovación dificultan la puesta en marcha de proyectos tecnológicos.
«Podemos generar mucho conocimiento y desarrollar numerosas tecnologías, pero, si no existen empresas capaces de convertirlas en soluciones de mercado, su impacto será limitado. España necesita más empresas innovadoras, más competitivas y con mayor capacidad para asumir riesgos», explica Díaz-Carrasco.
El informe de impacto elaborado por Fedit demuestra precisamente que las empresas que colaboran con los CCTT innovan más, crecen con mayor rapidez, presentan una mayor solidez financiera y mejoran su competitividad. El desafío para la próxima década será extender este modelo a muchas más compañías y lograr que la innovación forme parte de la estrategia habitual del tejido empresarial español.
Tres prioridades para la próxima década
A partir de este diagnóstico, Fedit plantea tres grandes prioridades para los próximos diez años.
- La creación de un programa de financiación estructural y competitivo para los Centros Tecnológicos, basado en indicadores y resultados a medio y largo plazo. El objetivo es superar un modelo sustentado exclusivamente en proyectos de duración limitada y permitir que los centros planifiquen el desarrollo de capacidades, talento e infraestructuras estratégicas con un horizonte de entre cinco y diez años.
Este tipo de apoyo ya existe para otros agentes del sistema científico español a través de programas como Severo Ochoa y María de Maeztu, pero los Centros Tecnológicos no pueden acceder actualmente a ellos. Para Fedit, los resultados alcanzados durante los últimos años justifican que sean reconocidos como un componente estructural del sistema de innovación. - Avanzar hacia una verdadera red nacional de Centros Tecnológicos, capaz de participar de forma conjunta en grandes iniciativas públicas y privadas. Fedit reúne actualmente a 60 centros, pero las limitaciones jurídicas y operativas dificultan que puedan presentarse como red a determinados programas o instrumentos de compra pública innovadora.
- Revisar las políticas públicas de I+D+I para que sean estables a largo plazo, que tengan más en cuenta el impacto sobre las empresas y contribuyan a movilizar una mayor inversión privada. Será clave avanzar hacia una mejor medición y rendición de cuentas sobre el impacto real de los fondos públicos invertidos en organismos de investigación, tanto públicos como privados.


























