Más de la mitad de las empresas españolas desconoce las implicaciones de la factura electrónica, según la II edición del “Observatorio TeamSystem: Radiografía y diagnóstico de pymes, autónomos y asesorías”, de TeamSystem y que ha sido presentado después de que el BOE haya publicado la orden por la que se regulará la futura forma de facturar.
Para ser más exactos, un 24% de las empresas reconoce que ni siquiera sabe qué es la factura electrónica, mientras que tres de cada diez han oído hablar de ella, pero ignoran sus detalles. En el lado contrario de la balanza, solo un 10% afirma tener un conocimiento suficiente de la normativa; pese a que desde el 6 de octubre de 2027, los empresarios y profesionales con un volumen de operaciones superior a 8 millones de euros deberán tener implantada la factura electrónica. Para quienes facturen por debajo de ese umbral, la obligación llegará un año después.
El desconocimiento no se limita a los plazos. El informe detecta también una importante confusión entre la factura electrónica y VeriFactu, que entrará en vigor el próximo mes de enero, pues muchas empresas lo perciben como parte de un mismo paquete de cambios normativos.
La normativa, el coste y la complejidad, principales frenos
La adaptación genera preocupación, sobre todo, por las dudas que todavía existen alrededor de la nueva factura electrónica. De esta manera, el 31% de las empresas sitúa las cuestiones normativas y los plazos como su principal preocupación. Le siguen el coste de adaptación (28%) y la complejidad técnica y la integración con los sistemas actuales (28%).
La ciberseguridad y la protección de los datos comerciales preocupan al 18%, mientras que un 14% teme las posibles sanciones por incumplimiento. Otro 13% apunta a las dificultades que puede generar el proceso de comunicación y formación con clientes y proveedores.
La integración aparece, además, como una cuestión especialmente relevante. Las empresas buscan soluciones que encajen con las herramientas que ya utilizan y que no introduzcan procesos duplicados en su operativa.
La factura electrónica puede convertirse en un acelerador de la digitalización
Pese a las dudas, la percepción sobre el impacto de la factura electrónica no es negativa. De hecho, el 37% de las empresas cree que su implantación obligatoria supondrá un impulso para la digitalización. Asimismo, el 34% considera que el cambio tendrá un impacto especialmente relevante en las empresas medianas y grandes, mientras que un 24% espera que mejore la eficiencia y los procesos de facturación. Por el contrario, apenas un 10% no prevé un efecto relevante sobre su operativa.
Los datos reflejan que aunque las empresas perciben el potencial de la factura electrónica, todavía necesitan claridad para afrontar su implantación. Y en este contexto de incertidumbre, la figura del asesor adquiere un papel central, ya que el 39% de las empresas lo señala como la principal referencia a la hora de elegir la solución de factura electrónica.
La inquietud también se refleja en la elección de la futura plataforma. Un 25% de las empresas optaría por la solución de su proveedor actual de software de facturación, mientras que un 18% seguiría la recomendación de su asesoría. En este escenario, del Informe se desprende que la solución pública de la Administración alcanza el 15%, mientras que un 9% se decantaría por una plataforma especializada.


























