Originario del estado mexicano de Guanajuato, desde MuyPymes hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Manuel González, el emprendedor y dueño del restaurante ABYA, en Madrid. Este negocio está emplazado en el barrio de Salamanca, en la denominada «Milla de Oro» de la capital. El edificio, un palacio neobarroco del siglo XX, también fue adquirido por este mexicano, de orígenes que nada tienen que ver con su actual oficio y cuyo actual nombre (ABYA) procede de una antigua voz indígena que significa “tierra viva, en plena madurez”.
Manuel afirma haberse criado «entre la tierra y el campo» en su México natal, algo que ha macado mucho su forma de ser, «tanto de trabajar como de entender la vida», nos cuenta. Y es que ABYA es más que un restaurante, es un espacio museístico, plagado de obras de arte. Y no solo nos referimos a los cuadros que cuelgan de sus paredes, sino cada mínimo detalle de la decoración del espacio, que está puesto con sumo mimo y cuidado. Algunos elementos, como las lámparas, las hizo Manuel a mano; otros, como la madera y el metal que adornan las paredes, fueron traídos del mismísimo estado azteca.
MuyPymes: ¿Cómo surgió la idea de comprar un palacete en Madrid?
Manuel González: Soy y era un enamorado del barrio de Salamanca, siempre tuve la ilusión y el sueño de abrir un restaurante. La oportunidad de adquirir este palacete llegó casi de una forma muy madrileña: un conocido me llevó a otro conocido; al final, Madrid siempre conecta personas y lugares y así fue como surgió esta oportunidad.
MuyPymes: Nos han contado que mucha de la decoración del restaurante (como las lámparas) las has hecho tú…
Manuel González: Soy un entusiasta del arte, y no quería dejar pasar la oportunidad de hacer algo diferente. Quería decorar este espacio, llenarlo, abrazarlo y transmitir en él muchas horas de pensar, de imaginar, de observar… Creo que una de mis pasiones es precisamente esa: imaginar, buscar referencias y convertirlas en realidad.
Muchos de los artistas que han intervenido en este proyecto (Vladimir Cora, Miguel Milló, César López Negrete, Paola Martínez y Antonio Mújica) nunca habían trabajado sobre espejo, ni con alguna de las formas o técnicas que planteamos aquí, y una de las cosas más bonitas del proceso fue precisamente retarles a hacerlo. Y sí, muchas de las lámparas, por no decir todas, se hicieron de forma artesanal, con una idea muy clara y con dos o tres materiales predominantes: latón, madera y ónix, inisgnia de Abya.
MuyPymes: Tienes una colección privada de cuadros que has colgado en tu restaurante, ¿qué valor le da esto al espacio?
Manuel González: La finalidad era aportar algo diferencial, o cuanto menos diferente o con un punto de valor. Hacer algo único, con estilo propio. El propio palacio con sus paredes altas y su carácter, pedía a gritos ese protagonismo, que colgaran de sus paredes grandes obras de arte. Lo diferente de ABYA, es que el arte está presente en formato lienzo, lámparas, frontales de barra… Donde mires hay algún toque de imaginación.
MuyPymes: ¿En qué te basas a la hora de elegir cuadros?
Manuel González: En realidad, lo que tiene de especial es que le propusimos a los artistas que expresaran que significaba para ellos ABYA, tierra de plena madurez, de sangre vital, eso es precisamente lo que buscábamos una colección diversa pero con hilo común, donde cada obra aporta una mirada única sobre lo que queríamos transmitir.
Y “mirada” nunca mejor dicho, porque hay un elemento que se repite en toda la colección: Los rostros, los rostros pintados en lienzo, en materiales como el metal, el hierro o el latón. Esa presencia constante de la mirada aporta identidad desde un lugar muy humano y emocional.
MuyPymes: De todas las «joyas» que hay dentro del ABYA, ¿cuál es la más valiosa para ti?
Manuel González: Para mí, todas tienen un valor especial, es cierto que hay artistas más reconocidos que otros, o piezas cuya elaboración nos ha llevado más horas de pensar o de ejecutar, eso puede hacer que tengan un valor adicional, pero en general todas son especiales, como he comentado anteriormente están hechas AD HOC para aquí.
Por poner un ejemplo, todos los pasos de puertas están patinados a mano por nosotros para conseguir ese envejecido; solo ese proceso ha requerido muchas horas y un gran trabajo en equipo. También están las lámparas de galería, que fueron esculpidas a mano en la cochera de mi casa. Todo eso hace que refleje lo que significa construir un restaurante con tus propias manos.

























