En la última edición de la guía Easy&Smart 2026, incluimos una entrevista a Carles Ransanz, vicepresidente de ventas de Sage Iberia. En ella, el directivo nos explica diversas cuestiones sobre el software de gestión y su peso en el mercado laboral. Entre ellos, en qué momento esta herramienta se convierte en capa estratégica de negocio y las implicaciones de la Ley Crea y Crece, más allá de la tecnológica.
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Muy Pymes: Durante años, el software de gestión ha sido percibido como una herramienta operativa. ¿En qué momento pasa a convertirse en una capa estratégica del negocio?
Carles Ransanz: El punto de inflexión se produce cuando los datos dejan de ser un mero registro de la actividad para convertirse en el motor de la toma de decisiones. Históricamente, un ERP o un software de contabilidad servía para apuntar lo que ya había sucedido: emitir una factura, cuadrar un balance o revisar el inventario. Hoy, en un mercado hiperconectado y con márgenes ajustados, el software de gestión es el ‘sistema nervioso’ de la empresa. Quien no dispone de datos integrados al instante no puede tomar decisiones estratégicas ni anticiparse a los cambios.
Además, la digitalización acelerada y las nuevas normativas han ‘forzado’ a las organizaciones a evolucionar el tipo de soluciones que incorporan a la gestión. El software ya no es un mero archivador digital; es la plataforma que permite optimizar la tesorería, automatizar flujos de trabajo complejos y abrir nuevos canales de negocio. En Sage, entendemos que delegar la operatividad en sistemas inteligentes libera el tiempo de los responsables del negocio para que puedan centrarse en lo verdaderamente estratégico: el crecimiento y la competitividad.
Muy Pymes: La Ley Crea y Crece impulsa la facturación electrónica, pero ¿crees que las empresas están entendiendo el “por qué” de la norma o simplemente cumpliendo por obligación?
Carles Ransanz: Es natural que, al principio, muchas pymes perciban la Ley Crea y Crece como una imposición burocrática o una simple obligación legal. El día a día de un empresario es absorbente, y cualquier cambio normativo genera fricción inicial. Sin embargo, el verdadero «por qué» de esta ley va mucho más allá del control fiscal: su objetivo real es combatir la morosidad y reducir drásticamente los tiempos de cobro, algo vital para la supervivencia del tejido empresarial español, especialmente de las pymes y autónomos.
A medida que las empresas avanzan en su adopción, empiezan a descubrir sus ventajas. La factura electrónica elimina los errores de entrada manual de datos, reduce el uso de papel, agiliza la conciliación bancaria y aporta una visibilidad total sobre los flujos de caja. En lugar de verla como una simple casilla de verificación legal, debe entenderse como una palanca estratégica para modernizar el negocio y especialmente la relación comercial con proveedores y clientes.
Muy Pymes: Con Verifactu, la relación entre empresa y administración se vuelve casi en tiempo real. ¿Estamos ante el inicio de una fiscalidad más automatizada… y menos interpretable?
Carles Ransanz: Sin duda alguna, Verifactu marca el inicio de una nueva era fiscal donde la opacidad y la libre interpretación pierden terreno frente a la trazabilidad absoluta. Al exigir registros inalterables y comunicaciones inmediatas con la Agencia Tributaria, se reduce el margen de error humano y se acaban las discrepancias habituales en los cierres de trimestre. En Sage fuimos el primer fabricante en obtener para nuestras soluciones la certificación oficial para este sistema, porque sabemos que la certidumbre legal es el activo más valioso para nuestros clientes.
Esta automatización no debe verse como una amenaza, sino como una liberación. Que la fiscalidad sea ‘menos interpretable’ significa también que habrá menos inspecciones imprevistas y menos sanciones por descuidos administrativos. El objetivo final es alcanzar un escenario similar al del borrador de la Renta, pero aplicado al IVA empresarial; un avance que ahorrará miles de horas de gestiones repetitivas a las asesorías y a los departamentos financieros.
Muy Pymes: Muchas pymes digitalizan procesos sin rediseñarlos previamente. ¿Hasta qué punto el software está parcheando ineficiencias en lugar de resolverlas?
Carles Ransanz: Este es uno de los mayores errores de la transformación digital: si digitalizas un proceso ineficiente, lo único que consigues es una ineficiencia rápida y automatizada. Introducir tecnología de última generación sobre flujos de trabajo obsoletos o caóticos actúa como un parche temporal, pero no cura el problema de raíz. El software de gestión es una herramienta potentísima, pero necesita asentarse sobre una lógica de negocio clara y adaptada a la realidad actual.
En Sage, nuestro enfoque en los procesos de consultoría pasa siempre por el diagnóstico previo. La implantación de una nueva solución es el momento perfecto para cuestionar el cómo y el por qué hacemos las cosas. El software no debe ser un escudo para camuflar la desorganización, sino el catalizador que ayude a la empresa a simplificar, estandarizar y optimizar sus flujos de trabajo antes de pulsar el botón de automatizar.
Muy Pymes: La promesa de la integración total (ERP, CRM, facturación, bancos…) lleva años sobre la mesa. ¿Estamos más cerca de ese escenario o seguimos en una realidad de “islas conectadas”?
Carles Ransanz: Estamos indiscutiblemente mucho más cerca de la integración total gracias al desarrollo definitivo de las APIs abiertas y las tecnologías en la nube. La antigua realidad de «islas conectadas» —donde unir el software de facturación con el CRM o los bancos requería desarrollos a medida costosos y frágiles— está dando paso a plataformas nativas unificadas. Hoy, la información fluye de manera líquida entre los distintos departamentos sin necesidad de duplicar datos. Esta es la base estratégica sobre la que Sage desarrolla su Sage Platform.
El verdadero reto actual ya no es tecnológico, sino de adopción y de elección de los partners adecuados. Las empresas ya no demandan programas aislados, sino un ecosistema de gestión completo. Cuando tu ERP habla en tiempo real con tus entidades bancarias y sincroniza las oportunidades del CRM, la toma de decisiones se vuelve ágil. La promesa ya es una realidad accesible para cualquier escala de negocio.
Muy Pymes: La inteligencia artificial empieza a tomar decisiones o sugerir acciones. ¿Dónde está la línea entre automatizar la gestión y perder el control del negocio?
Carles Ransanz: La línea divisoria está perfectamente clara: la inteligencia artificial debe ser el copiloto, pero el empresario o el directivo debe mantener siempre las manos en el volante. La IA es extraordinariamente eficiente analizando patrones masivos de datos, detectando anomalías en la facturación o sugiriendo previsiones de tesorería que a un humano le costaría días calcular. Su función ideal es eliminar la carga cognitiva del trabajo repetitivo y aportar recomendaciones predictivas de alto valor.
Cuando se automatiza a ciegas, sin entender los criterios que utiliza la tecnología es cuando pierdes el norte del negocio. El verdadero control pasa por interpretar las sugerencias que te ofrecen los sistemas IA y aplicar el criterio humano, la empatía y la estrategia comercial que ninguna máquina posee. La IA optimiza la gestión; las personas lideran el propósito del negocio.


























