Durante décadas, el modelo operativo de los departamentos financieros de las empresas se ha basado en un patrón inamovible: cualquier trámite, decisión de gasto, factura o presupuesto debía contar sin excepción con una aprobación humana. Sin embargo, este mecanismo de control, pensado para mitigar el riesgo, se ha convertido en un cuello de botella que ahoga el crecimiento de muchas empresas, según un informe de Pleo.
Estos datos arrojan que el 89% de los responsables financieros en España se siente incapaz de gestionar el crecimiento de sus empresas debido a la carga burocrática y a la dispersión de datos. Todo ello en un contexto en el que, según este informe, el 94% de las empresas de nuestro país planea expandirse a lo largo de este año. Así, la necesidad de que toda operación relevante reciba el visto bueno de un humano ha generado un “impuesto al control” que obliga a los departamentos financieros a priorizar el papeleo frente al crecimiento real de sus compañías.
Frente a esta situación de saturación operativa, Pleo impulsa una nueva estrategia: finalizar la era de las aprobaciones sistemáticas y confiar en la tecnología ya disponible. En lugar de sumar más capas de validación y más personal para revisar recibos a mano, la clave está en apoyarse en la tecnología agéntica junto con políticas, presupuestos y “guardarraíles” predefinidos que alivien la carga del departamento financiero.
Siguiendo este nuevo enfoque, las transacciones financieras rutinarias ocurren y se aprueban en segundo plano de forma automática, siempre y cuando se mantengan dentro de los límites y reglas fijados por la dirección. Esto significa que la intervención humana deja de ser la norma para convertirse en la excepción, reservada únicamente para cuando el sistema detecta una anomalía o una desviación presupuestaria.
Las decisiones importante, para los humanos
Según Marija Nakevska, Chief Product & Technology Officer (CPTO) en Pleo, “Las finanzas han dependido del mismo modelo operativo durante décadas: cada decisión importante debe terminar con una firma humana. La IA está a punto de cambiar esto de forma definitiva. En lugar de depender de personas para autorizar cada transacción, los equipos financieros definirán una serie de reglas para automatizar su trabajo. No se trata solo de digitalizar el papeleo de siempre, sino de rediseñar los flujos de trabajo desde cero. Esto permite que los equipos pasen de la ejecución manual a la supervisión de los resultados, marcando la mayor transformación del sector desde la introducción de los ERP”.
Esta nueva dirección coincide con la consolidación de la IA agéntica en el mercado, que permite descentralizar la gestión financiera. Las solicitudes de gasto ya no requieren que los empleados utilicen plataformas contables complejas que dificultan sus gestiones, sino que ocurren directamente dentro de las herramientas donde ya trabajan, como Microsoft Teams, Slack, ChatGPT o Claude.
Con esta propuesta, Pleo subraya que el verdadero valor de la Inteligencia Artificial en 2026 ya no reside en el proceso de facturación, sino en liberar a los profesionales de las tareas repetitivas que consumen su tiempo, posicionándolos como los verdaderos arquitectos de la estrategia financiera y de la gobernanza de la empresa.


























