Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • 10 consejos para recuperar la motivación perdida

     

    Todos tenemos días en los que no nos apetece nada trabajar, y en los que nuestra motivación se encuentra bajo mínimos. Si trabajamos en una empresa, no tenemos más remedio que acudir a nuestro centro de trabajo, pero si somos autónomos o freelancers, es fácil caer en la desidia.

    La cosa se complica especialmente en verano, cuando los días son luminosos, y las piscinas están abarrotadas de gente. ¿Cómo encontrar la motivación necesaria para seguir adelante, cuandol o último que nos apetece en sentarnos frente a un ordenador?

    Aunque todos necesitamos estar motivados para realizar nuestro trabajo, hay que reconocer que las personas que trabajan en casa lo tienen más difícil. Como no tienen la obligación de acudir a su oficina y en muchos casos son sus propios jefes, su motivación juega un papel mucho más decisivo que en otros casos. En Freelance Folder (una publicación de obligada lectura para todos los que trabajan en casa) recomiendan adoptar los siguientes hábitos para recuperar las “ganas de trabajar”.

    1. Recuerda por qué eres freelance

    A lo mejor trabajas como freelance por una motivación exclusivamente económica, o a lo mejor porque te encanta ser tu propio jefe y has escapado de una cultura corporativa que te obligaba a fichar, seguir rígidos horarios, depender de una estructura burocrática…etc. En el primer caso, basta con que eches un vistazo a tu cuenta banacaria para recordar de inmediato cuáles son las razones que te obligan a terminar el proyecto que te traes entre manos; en el segundo podrías realizar un sencillo ejercicio en el que te imaginas otra vez en esa oficina que tanto odias, encerrado “para el resto de tus días” ¿suena apetecible verdad?

    2. Asegúrate que tu espacio de trabajo es agradable

    Si tu espacio de trabajo no es cómodo, está mal iluminado, o es un auténtico caos, la motivación para sentarte a diario frente a tu ordenador será escasa, prácticamente míninima si ese día te has levantado con “muy pocas ganas de trabajar”.

    Así que si tienes un trabajo en el que vas a pasar varias horas sentado, frente a un ordenador, una mesa y una pila de documentos, es vital organizarse de tal manera que no sea un suplicio, sino un espacio agradable en el que te gusta estar.

     

     

     ¿Te motiva trabajar en un espacio así?

    3. Cambia tu espacio de trabajo

    Muchos profesionales y autónomos únicamente necesitan un portátil y una conexión a Internet para trabajar. Si éste es tu caso, aprovéchate de tu gran movilidad para encontrar espacios de trabajo que te motiven. A lo mejor no te apetece trabajar en tu casa, pero sí encontrarías inspiración en una cafetería vecina, una biblioteca, o un parque público. Antes de salir de casa asegúrate que al sitio que vas dispone de wi-fi, o en su defecto, no te olvides llevar contigo tu modem 3G. Aunque no vayas a trabajar on-line, tarde o temprano necesitarás utilizar Internet.

    4. Programa tus pausas

    Si notas que tu concentración se disipa como una gota de agua en el océano, necesitas tomarte una pausa. Lo ideal es programar las pausas que nos vamos a tomar con anticipación. Determinar cuándo las vamos a tomar, y cuál será su duración.

    De otro modo, corremos el riesgo de emplear más tiempo en nuestras pausas que en nuestro trabajo diario. En una jornada de 8 horas, lo ideal es tomarnos cinco minutos de descanso cada hora, o diez minutos cada dos horas, intercalando un descanso de media hora entre los dos bloques de cuaro horas. Esto hace que nuestra jornada laboral en realidad sea unas 9,15 horas.

    5. Pequeñas recompensas

    Cuando estamos trabajando en un proyecto complicado, árido y digamos la verdad, tremendamente aburrido, es complicado mantener la motivación. En estos casos funciona muy bien establecer un sistema de recompensas por tarea realizada.

    Cuando completemos casa fase de nuestro “insufrible” proyecto, nos recompensaremos con algo que realmente nos haga ilusión. Deben ser cosas sencillas, pero efectivas. A veces batará con un trozo de esa magnífica tarta que guardamos en nuestro frigorífico, y otras veces necesitaremos concedernos media hora para ver el último capítulo de nuestra serie favorita. 


     

    6. Alterna entre varios proyectos

    A veces nos enontramos en un punto en el que nos cuesta seguir adelante. O bien no encontramos la inspiración necesaria o no acabamos de focalizar la mejor forma de llevar a cabo una tarea determinada. En estos casos es mejor parar de darse cabezazos contra la pared.

    Si tenemos otros proyectos en cartera es mejor dedicarles algún tiempo, siempre y cuando nos exijan tareas distintas a las que nos han hecho encallar en el primer proyecto. Al final la inspiración volverá, y sin darnos cuenta encontraremos la solución que tanto ansiábamos.

    7. Imagina el resultado final

    Cuando estamos ocupados en un proyecto largo, a veces es fácil perder la perspectiva. Nos llegamos a sentir en un “terreno de nadie” en el que pensamos que nunca llegaremos a ver el resultado final de nuestros esfuerzos.

    Llegada esta situación, lo mejor es precisamente alejarnos de nuestro espacio de trabajo, sentarnos en un espacio cómodo, cerrar los ojos, y durante unos minutos imaginar cuál va a ser el resultado final de nuestro trabajo, las sensaciones que obtendremos una vez lo hayamos completado, la profunda paz y el relax que experimentaremos por haber terminado.

     

     

    8. Establece tus propias rutinas

    Los hábitos y las rutinas son muy poderosos. Una vez que adquirimos un hábito, resulta muy difícil deshacernos de él. Si desarrollamos hábitos como trabajar durante unas horas concretas del día, levantarnos a una hora razonable, no abusar de la sobre mesa, etc. nos resultará más fácil trabajar sin pensar constantemente en cómo, dónde o cuándo hacerlo. Cuando hablamos de profesionales, freelancers o incluso emprendedores, la autodisciplina es fundamental.

    9. Preocúpate por tu salud

    Todos sabemos que siendo autónomos, a pocos les importará que estemos enfermos, o tengamos un gran dolor de cabeza que nos impida trabajar toda la mañana. Además, si somos personas propensas a resfriarnos o a otras complicaciones en nuestra salud, probablemente nuestra motivación para trabajar no será precisamente máxima. Si normalmente hemos de preocuparnos por nuestra salud y nuestro estado físico en general, cuando trabajamos por nuestra cuenta es aún más importante.

    Por lo tanto, descansa lo suficiente, haz ejercicio (si puedes todas las mañanas), sométete a chequeos médicos de forma regular, mantén una dieta equilibrada… etc.

    10. Cuenta con un grupo de apoyo

    Es importante contar con el apoyo de personas (fuera de nuestro ámbito laboral) que nos apoyen, y entiendan por lo que estamos pasando. Cuando parece que todo va mal y que no nos sentimos con ánimos para continuar, el apoyo incondicional de las personas que nos aprecian es vital para hacernos seguir adelante.

     

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