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Lunes, 16 Mayo 2022

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¿Sigue teniendo sentido utilizar tarjetas de visita?

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Las tarjetas de visita son casi tan antiguas como las empresas mismas. Se dice que las primeras aparecieron en el siglo XVII, bajo el reinado de «El Rey Sol» y ya entonces recibían en nombre de «Visite Biletes». Se utilizaban en ocasiones muy especiales como por ejemplo ante la presentación de las credenciales de un nuevo embajador.

En el mismo siglo, recibían en Inglaterra el nombre de «Tradecards» y a diferencia del caso francés, tenían un carácter mucho más comercial, representando formalmente a las empresas.  Las tradecards se utilizaban para promocionar distintos negocios como «material de marketing» e incluso para mostrar a los visitantes en un pequeño mapa como llegar al negocio en cuestión, ya que entonces las calles no estaban tan bien ordenadas y numeradas como lo están ahora.

Sin embargo habrá que esperar hasta mediados del siglo XIX para que se popularizase el concepto que actualmente tenemos de las tarjetas de visita o business cards. Es entonces cuando en varios países de Europa y en Estados Unidos se instaura su uso, tanto para representar a empresas como a individuos.

Desde entonces las tarjetas de visita desde luego han evolucionado. Se han estilizado, han adaptado las últimas modas en diseño y se han llenado de color. Han servido para representar a nuestra empresa y para representarnos. Para mostrar quiénes somos tanto en el «mundo real» como el mundo on-line e incluso se han adaptado a los nuevos tiempos con la inclusión de elementos como los códigos QR. Y a pesar de todo ello, hay una pregunta que flota en el aire: ¿Siguen siendo necesarias?

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Tarjetas de visita en un mundo LinkedIn

Los penúltimos en preguntarse sobre la utilidad de las tarjetas de visita han sido los chicos de «The Frugal Entrepreneur», que se hacen eco de algunos argumentos bastante contundentes.

Redes sociales como LinkedIn, demuestran a diario que se han convertido en el medio ideal desde el cual gestionar nuestros contactos profesionales. Pero si esto no fuera suficiente, cada vez hay más apps para dispositivos móviles cuyo único objetivo es servir como by-pass para este tipo de tarjetas.

La misma LinkedIn anima desde hace tiempo su Cardmunch, una aplicación se transforma las tarjetas de visita en contactos. Pero no es la única. Evernote intenta hacer algo muy similar con Hello, una app en el que el propio smartphone se convierte en tarjeta de visita. Esto por no hablar de las numerosas aplicaciones tipo Beam que permiten intercambiar los datos de contacto entre dos usuarios con sólo juntar sus dispositivos móviles.

A esto hay que sumar el numeroso ecosistema de apps cuya única función es escanear tarjetas de visita para, o bien almacenarlas de una forma visual en la propia app (nuestro tarjetero virtual), o bien para integrarlas directamente en nuestra agenda de direcciones. Ejemplos hay muchos, pero podemos citar a Bizcards o Camcard por referenciar a algunos de los más populares.

Todos estos signos podrían indicar un rápido declive de este tipo de tarjetas, que en todo caso recordemos que tienen más de dos siglos de historia. ¿Siguen por lo tanto teniendo sentido?

Creando una conexión

Por increíble que parezca, puede que las tarjetas de visita tengan hoy más sentido que nunca. ¿Por qué? Tal y como aseguran en The Frugal Entreprenur, por su capacidad para generar una conexión real, que va más allá de algo tan intangible como una vcard o una entrada en nuestra agenda de direcciones.

Como hemos dicho en otras ocasiones, una tarjeta de visita no sólo es un medio desde el que nos informa, sino también desde el que se crea imagen de marca. Es un medio que dice más de nosotros mismos de lo que se afirma en nuestro nombre o en nuestro cargo.

El tipo de papel que se emplea, los colores, la fuente que se escoge, la creatividad o incluso si apostamos por algo original…son elementos que crean una impresión mucho más duradera que un correo electrónico. Al fin y al cabo, es algo que tenemos en nuestras manos, que podemos llevar con nosotros y que podemos tirar sí, pero seguramente antes nos habremos preocupados de introducir los datos en otro sistema.

El poder seguir creando esta conexión, es lo que hoy en día sigue justificando su uso y no parece que vaya a desaparecer en mucho tiempo.

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