miércoles , 21 agosto 2019 Impresion Pyme
  • Tres características que necesitan los relojes inteligentes si quieren triunfar

    Pese a que llevan unos años con nosotros, los relojes inteligentes se encuentran un un estado de «infancia tecnológica» que de momento los remite a la categoría de curiosidad tecnológica. Las ventas de estos dispositivos suponen un muy pequeño porcentaje en la cuenta de resultados de las grandes compañías y ni siquiera una empresa con el músculo de Apple ha conseguido convertir su smartwatch en un producto mainstream.

    De momento ninguna compañía parece haber dado con la tecla mágica que puede convertir estos dispositivos en la próxima tecnología imprescindible.  Porque esa es la clave. A diferencia del teléfono móvil, el reloj inteligente es completamente prescindible. ¿Cómo deberían ser para que esto no fuera así? En MuyPymes hemos intentado comprender hacia dónde deberían evolucionar estos dispositivos y hemos detectado las siguientes claves:

    Independencia del smartphone

    De todas las críticas que reciben hoy en día los relojes inteligentes, sin lugar a dudas la que más le pesa es que son dispositivos que necesitan permanecer vinculados a un smartphone.

    Esto no sólo los convierte en accesorios de nuestro teléfono móvil, sino que además dado que en su estado actual es el teléfono el que «empuja» los datos al reloj, su rendimiento más allá de las notificaciones no suele ser precisamente espectacular.

    La solución pasa por introducir una nueva SIM o un duplicado de la nuestra en el reloj. Pero esto que parece sencillo sobre el papel, está planteando no pocos quebraderos de cabeza. LG por ejemplo, planteó esta posibilidad en su LG Urbane Watch 2 LTE, pero al poco tuvo que cancelar el proyecto por un problema de hardware que afectaba a la calidad del dispositivo. Samsung, que ha hecho un fantástico trabajo con su Gear S2, ofrece una versión 3G, pero sólo está disponible para unos pocos mercados debido a la regulación de las telecomunicaciones en muchos otros.

    El futuro en este terreno pasa por la adopción de las eSIM, una especificación técnica amparada por la GSMA, que tiene como objetivo impulsar las SIM virtuales y que supone en la práctica, la eliminación de las tarjetas físicas y una mayor independencia con respecto al proveedor.

    Foco en nuestra salud

    El lanzamiento primero de las pulseras de actividad física y después de los relojes inteligentes ha supuesto para muchas personas entrar de lleno en la era de la cuantificación personal. Nuestro reloj nos muestra cuánto andamos, corremos o montamos en bicicleta, los kilómetros que recorremos e incluso y de forma aproximada, las calorías que quemamos.

    Diariamente producimos un gran número de datos que se nos muestran en bonitos gráficos y que sirven para hacernos una idea de cómo es nuestro estado físico. El problema es que de momento, los datos que nos proporcionan estas Apps son meramente descriptivos y no permiten sacar demasiadas conclusiones «científicas».

    «¿Teniendo en cuenta nuestra altura y peso está bien que hayamos corrido 30 km en una semana? ¿Justo después de una semana de inactividad?» «Hemos pasado una mala noche y hemos dormido mal, pero… ¿Qué factores lo han motivado? ¿Puede tener algo que ver lo que hemos cenado?» Son preguntas que con esfuerzo y el uso de algunas Apps podemos intentar responder, pero cuya respuesta no es evidente ni se nos muestra con claridad en ninguna de las soluciones del mercado.

    Apple prometía algo similar en la concepción de su primer Apple Watch, que en teoría incluiría sensores para medir el azúcar en sangre o su grado de oxigenación, pero las dificultades técnicas que había en ese momento para implantarlos llevaron a sus responsables a eliminar esas características del Watch original.

    Con el lanzamiento de la segunda versión de su segundo reloj inteligente, vuelven las especulaciones sobre un mayor foco en el campo de la salud que incluiría nuevos y modernísimos sensores que ayudarían a medir el sueño o la presión arterial. Veremos si los rumores esta vez se cumplen.

    Un reloj que realmente entiende lo que dices

    Conozco a varias personas que utilizan un smartwatch. Y el comentario se repite. Es útil para recibir notificaciones, pero tiene poco sentido como ventana para Apps. Por mucho que los desarrolladores lo intenten, sigue siendo más fácil utilizar un teléfono para la mayoría de las tareas que exige una App.

    El terreno donde su uso gana enteros es en el reconocimiento de voz. De momento, la utilidad pasa por poco más que responder un WhatsApp, pero no tendría por qué ser así. En un futuro cercano, tendríamos que poder decir a nuestro reloj  «Compra d0s entradas para ver ‘El Renacido’ el jueves por la noche» y no preocuparnos de nada más.

    Y sin ir tan lejos, decir algo tan sencillo como «Traslada mi reunión del próximo lunes con Pedro, al martes a las 9 de la mañana» es hoy en día una orden que ningún teléfono inteligente parece ser capaz de interpretar.  Cosas tan en teoría fáciles como «Pide mi pizza favorita en Just Eat» deberían obtener una respuesta coherente. Órdenes como «Búscame un taxi» deberían conseguir que un taxi nos localizase en pocos minutos. Es en este campo donde creo que más puede avanzar el uso de un reloj inteligente porque, seamos serios, nadie va a revisar de forma intensiva su correo electrónico en una pantalla de 2″.

    Si un reloj consigue alcanzar una o varias de estas funciones, estaremos hablando de un dispositivo con sentido para la mayoría de los consumidores. Hasta entonces, nos tememos que seguirán en el campo de lo anecdótico, objeto de deseo de «early adopters» y aficionados a las nuevas tecnologías.

    También te gustará

    Memoria RAM en equipos profesionales: cosas que debes saber

    La memoria RAM, siglas en inglés de «Random Access Memory» (Memoria de Acceso Aleatorio), es …

    Suscríbete gratis a MuyPymes

    Suscríbete gratis a MuyPymes

    La mejor información sobre PYMES y autónomos en su correo electrónico cada semana. 

    Gracias por suscribirte a MuyPymes.