martes , 19 marzo 2019 Impresion Pyme
  • La trampa de los créditos al 0%

    Según un análisis del comparador bancario HelpMyCash.com, si bien es cierto que en ocasiones puede resultar barato solicitar un crédito al 0%, en otras pueden acabar siendo más caros que un préstamo con un interés del 5 % o, incluso, superior. Para comprender el truco de los préstamos sin intereses hay que saber, primero, de dónde provienen los beneficios derivados de la comercialización de los créditos. Por un lado, el tipo de interés (TIN) juega un papel fundamental. Según el Banco de España, el tipo medio de los créditos al consumo firmados en marzo fue del 8,03 %. Para un préstamo a un año, la cifra anterior supondría unos intereses de 44,01 euros por cada mil euros prestados. Si el préstamo fuese de 10.000, el coste de la financiación ascendería a 440,26 euros.

    Sin embargo, el TIN no lo es todo. Los créditos tienen toda una serie de costes asociados que los encarecen considerablemente y que pueden, incluso, resultar más golosos para la banca que el propio tipo de interés, sobre todo cuando el préstamo es de bajo importe y a corto plazo, en el que el TIN apenas dará beneficios. La comisión de apertura y la de estudio pueden suponer un desembolso de varios cientos de euros sobre el principal, pagadero al inicio del plazo. A estos cargos habría que sumarle el coste de los productos vinculados, si es que los tiene, como seguros, tarjetas de crédito o cuentas asociadas. Mientras que en los préstamos a largo plazo con un TIN superior al 0, las comisiones y los gastos extra, en general, se pueden esquivar con mayor facilidad. Los créditos al 0 % incurren casi siempre en este tipo de costes.

    Imaginemos que un cliente acude a una entidad en busca de un préstamo de 3.000 euros a devolver en 2 años y le ofrecen un crédito al 5 %. En este caso, el cliente tendrá que abonar una cuota mensual de 131,61 euros y al final habrá pagado al banco 158,74 euros en concepto de intereses. Supongamos ahora que otra compañía le ofrece al mismo cliente un crédito con un plazo y un importe idénticos, pero con un tipo de interés del 0 %. Eso sí, en este caso la “letra pequeña” especifica una comisión de estudio de 50 euros, una comisión de apertura del 3 % y la contratación de un seguro con una prima única de 200 euros. Las cuotas, en este caso, serán solo de 125 euros, pero al final la financiación le habrá costado 340. Una diferencia de 181 euros al alza.

    En este tipo de préstamos el plazo es una variable muy importante. Si el préstamo anterior hubiese sido a seis años, por ejemplo, los intereses hubiesen superado los 450 euros, mientras que en el préstamo al 0 % los gastos hubiesen sido los mismos. Por lo general, la banca suele reservar este tanto por ciento para los préstamos a corto plazo, en los que sale más rentable exprimir el jugo de los productos asociados y de las comisiones.

    Para no dejarse cegar por este tipo de ofertas, que al final pueden acabar resultando más caras de lo que parecen, lo ideal es utilizar la TAE para comparar las distintas opciones. La tasa anual equivalente hace referencia al coste total del préstamo e incluye tanto el tipo de interés del dinero adeudado como las comisiones y otros gastos extra.

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