martes , 22 mayo 2018 Impresion Pyme
  • La tragedia de ser un adicto al trabajo ¿Te pasa a ti?

    Workaholicos del mundo, prestad mucha atención: tenéis un problema. Un problema serio además. Porque no son precisamente los estudios médicos que relacionan la adicción al trabajo a todo tipo de trastornos médicos: desde hiperactividad o trastorno obsesivo compulsivo a lesiones cervicales y de espalda, problemas bucodentales, trastornos en el aparato digestivo y hasta enfermedades cardiovasculares.

    Y es que es verdad que el trabajo dignifica, pero también lo es que el trabajo no es bueno para la salud. O al menos, el trabajo en exceso. Pero que no se nos entienda mal: no es lo mismo trabajar mucho que ser un adicto al trabajo. Como explica Nancy Rothbard en un paper publicado en Harvard Business Review trabajar más de 50 horas semanales, aunque desde luego no es lo más recomendable, no implica automáticamente ser un adicto.

    Porque como esta experta repite una y otra vez, como en cualquier otra adicción, “engancharse al trabajo” es un trastorno mental, que tiene unas causas y una sintomatología muy determinada. El adicto no solo disfruta trabajando, sino que normalmente se siente mal cuando no lo hace, e incluso culpable cuando se encuentra embarcado en cualquier otra actividad.

    Lo saben bien en Workaholics Anonymous, la primera asociación para tratar este trastorno. Fundada en Estados Unidos en 1983, sigue el método de los 12 pasos (empleado por ejemplo en alcohólicos anónimos) para recuperar a aquellos que por causa del trabajo, han perdido el control sobre su vida.

    Aquí por supuesto las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental. “Consiguen desde una perspectiva de adicción al trabajo, que el afectado siga conectado, que se siga obsesionando y que le sea aún más complicado el poder desconectar” afirma Rothbard.

    Porque para el adicto, cualquier notificación que recibe en su teléfono móvil, ese correo que aterriza en su bandeja de entrada a las once y media de la noche, más que una molestia, descarga una pequeña dosis de dopamina que consigue que la idea de trabajar hasta altas horas de la madrugada parezca mucho más apetecible que descansar.

    Sabes que eres un adicto al trabajo cuando…

    ¿Eres un adicto al trabajo y todavía no lo sabes? ¿Trabajas mucho pero en realidad sabes desconectar? Workaholics Anonymous ha creado un test de auto-evaluación que te va a permitir determinar si lo que en el fondo te pasa es que “te va la marcha” o si por el contrario, realmente tienes un problema que tienes que tratar. Responder afirmativamente a cuatro de las siguientes preguntas, identifica claramente al adicto al trabajo.

    • Piensas cómo puedes tener más tiempo libre para poder trabajar.
    • Pasas por muchas tiempo trabajando de lo que en principio es necesario.
    • Trabajas para sentirte menos culpable, para tener menos ansiedad o para no sentirte deprimido.
    • Tus compañeros, superiores, etc. te han dicho varias veces que tienes que trabajar menos, pero no les has prestado atención.
    • Te sientes estresado cuando te “prohíben” trabajar.
    • Subordinas tus hobbies, tus actividades de ocio o el ejercicio físico al trabajo.
    • Trabajas tanto que empiezas a notar que tu salud se resiente.
    • ¿Es el trabajo la actividad que más te gusta y de la que más hablas?
    • ¿Tu familia o amigos han dejado de esperar que llegues a tiempo?
    • ¿El futuro una preocupación constante incluso cuando las cosas van muy bien?
    • ¿Crees que más dinero resolverá el resto de problemas de tu vida?

    ¿Se puede ayudar a un adicto al trabajo? Rothbard indica que tanto los compañeros del adicto como sus superiores, tienen en su mano ayudar al workaholic a mitigar los peores efectos de su enfermedad: “pueden por ejemplo empezar a dar ejemplo. Mostrarle que ellos sí que desconectan y se van pronto a casa. Pueden decidir no enviarle ese correo electrónico a las 11 de la noche, ofrecerle oportunidades reales que le permitan desconectar.”

    Algunas empresas como Volkswagen han tomado nota y desde hace unos años bloquean a sus empleados el acceso a su cuenta de correo electrónico en el teléfono móvil cuando estos se encuentren fuera de su horario laboral.

    En algunos países se están dando algunos pasos en este campo. En Francia por ejemplo, entró en vigor hace poco más de un año una ley por la que las empresas de más de 50 empleados no podrán “obligar” a su trabajadores a contestar e-mails o cualquier otra comunicación electrónica fuera del horario laboral. Y siguiendo el ejemplo francés, en España la secretaría de Estado de Emplelo está estudiando la posibilidad de una regulación que “reconozca el derecho de los trabajadores a la ‘desconexión digital’ una vez conclue su jornada”.

    Más lejos han ido en Corea del Sur, país en el que hay un problema generalizado de adicción al trabajo. El Gobierno de Seúl anunció hace unas semanas una serie de medidas drásticas para frenar este fenómeno, como por ejemplo apagar por completo los ordenadores de los trabajadores al finalizar el horario laboral o recortar el horario máximo que los empleados pueden trabajar por semana.

    Incluso si no eres un adicto al trabajo, es importante aprender a desconectar. Porque tu no quieres ser uno de ese 60% de directivos que son incapaces de desconectar durante sus vacaciones. Tú quieres ser uno de esos que han conseguido decir adiós a su “vida notificada”.

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