martes , 11 diciembre 2018 Impresion Pyme
  • ¿Qué es la metodología Agile?

    Metodología Agile

    Es uno de los símbolos de la era de la transformación digital en la que todo evoluciona a una velocidad de vértigo y tenemos que ser cada vez más multidisciplinares.

    Hablamos de la metodología Agile o desarrollo ágil de software,  que surge a principios del nuevo siglo, para corregir algunas malas prácticas en la gestión de nuevos proyectos.

    El objetivo es la optimización de los proyectos enfocados al desarrollo de softwares. Un sistema que hoy en día se aplica en buena parte de las empresas internacionales.

    La metodología Agile implica un enfoque para la toma de decisiones en los proyectos de software, que se refiere a métodos de ingeniería del  propio software basados en el desarrollo iterativo e incremental, donde los requisitos y soluciones evolucionan con el tiempo según la necesidad del proyecto.

    Para que dicho método resulte exitoso, es necesaria la colaboración de equipos auto-organizados y multidisciplinarios, implicados en un proceso compartido capaz de tomar decisiones a corto plazo.

    Cada iteración del ciclo de vida incluye: planificación, análisis de requisitos, diseño, codificación, pruebas y documentación. Teniendo gran importancia el concepto de ‘Finalizado’ (Done), ya que el objetivo de cada iteración no es agregar toda la funcionalidad para justificar el lanzamiento del producto al mercado, sino incrementar el valor por medio de “software que funciona” (sin errores).

    Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que hay cuatro pasos fundamentales para aplicar este sistema. En primer lugar, es necesario valorar a los individuos y sus interacciones a nivel social priorizándolos sobre las herramientas y sus procesos. Después, hay que dar una mayor importancia a la visualización del producto frente a la excesiva documentación que podamos obtener sobre el mismo. En tercer lugar, siempre hay que colaborar con el cliente, manteniendo una actitud dialogante en todo momento. Por último, debemos responder de una manera ágil si surge cualquier imprevisto y debemos ser flexibles para adaptarnos a cualquier cambio sobre el plan que esté previamente establecido. Estos pasos están reflejados en el manifiesto ágil del que hablaremos a continuación.

    Método ágil

    Manifiesto Agile

    El Manifiesto Agile, Manifiesto Ágil en español, fue creado en 2001, concretamente el 17 de febrero, por 17 críticos de los modelos de mejora del desarrollo del software basados en procesos. Kent Beck fue uno de los impulsores de este manifiesto tras haber publicado en 1999 el libro Extreme Programming Explained, en el que exponía una nueva metodología denominada Extreme Programming. La rúbrica del documento tuvo lugar en Estados Unidos. Concretamente en el estado de Utah, en la localidad de Snowbird, con el objetivo de tratar sobre técnicas y procesos para desarrollar software.

    En esta reunión surgió el término ‘Métodos Ágiles’ para definir a los métodos que estaban apareciendo como alternativa a las metodologías formales. Éstas eran consideradas excesivamente rígidas por su carácter normativo y fuerte dependencia de planificaciones detalladas previas al desarrollo.

    Dicho manifiesto fue firmado por diversas personalidades como Mike Beedle, Arie van Bennekum, Bian Marick, Steve Mellor, Alistair Cockburn, Ward Cunningham, Martin Fowler, Ron Jeffries, Andrew Hunt, Jim Highsmith, Jon Kern, Jeff Sutherland y Robert C. Martin, además del ya mencionado Kent Beck, al que se puede considerar el padre del asunto.

    Los integrantes de la reunión resumieron los principios sobre los que se basan los métodos alternativos en cuatro postulados, lo que ha quedado denominado como Manifiesto Ágil.

    Dentro del propio documento, además de los cuatro valores básicos contamos con doce principios, que son ya una referencia imprescindible en el sector.

    1. Satisfacción del cliente. Es la base de todo. La prioridad es realizar una entrega de productos temprana para cubrir una necesidad existente.
    2. Sin miedo a los nuevos requisitos. Aceptamos que estos cambien. Una modificación nunca puede suponer  un paso atrás. Cualquier sugerencia o solución es bienvenida si se trata de mejorar el producto. Además, nos genera una ventaja competitiva.
    3. Entregas por espacios cortos de tiempo. La división del trabajo en fases productivas es la base de la metodología. Las entregas pueden tener lugar en períodos de entre cuatro y dos semanas, siendo preferible reducir el intervalo a tan sólo una.
    4. Es posible medir el progreso. La evolución de los procesos no es un elemento subjetivo. Se puede medir con indicadores concretos. El software funcionando es la principal medida de dicho avance.
    5. Desarrollo sostenible. La forma de ejecutar los proyectos debe garantizar en sí misma su continuidad. No es una cuestión de hacer por hacer. Para ello, promotores, desarrolladores y usuarios deben mantener un ritmo constante.
    6. Trabajar unidos. Los líderes de los proyectos deben ejercer su labor en el mismo terreno donde tienen lugar las tareas y no desde los despachos.
    7. Conversación one to one. Es el método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo y entre sus miembros. Que sea siempre cara a cara.
    8. Motivación y confianza. Los procesos sólo tendrán éxito si quienes los llevan a cabo son personas motivadas. Hay que darles el apoyo y el entorno que necesiten para que interactúen en climas de confianza y solidaridad. Debemos confiarles la ejecución del trabajo.
    9. Excelencia técnica y notable diseño. Las formas nunca deben perderse, así como tampoco la calidad del trabajo. La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la agilidad. Todo es un conjunto.
    10.  Simplificar. Las tareas han de ser lo más sencillas posible. Si alguna no puede ser ejecutada en esos términos, debe ser dividida en iteraciones hasta que se reduzca su nivel de complejidad. Aquí entra en juego el arte de poder maximizar la cantidad de trabajo no realizado.
    11. Autogestión de los equipos. Si bien debe existir una figura que monitorice los equipos de trabajo , éstos deben ser capaces de organizarse por sí mismos. El exceso de jerarquías crea dependencia entre los colaboradores.
    12. Adaptación a los posibles cambios. Los proyectos no suelen terminar de la misma forma en la que empezaron. Es indispensable que quienes los ejecutan puedan adaptarse a las distintas circunstacias que puedan surgir sin que ello suponga problema alguno.

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