domingo , 8 diciembre 2019 Impresion Pyme
  • Microsoft tiene más motivos que nunca para cambiar el modelo de actualizaciones de Windows 10

    El gigante de Redmond ha mantenido una estrategia clara con las actualizaciones de Windows 10. Por un lado tenemos los parches de seguridad, que llegan normalmente con una periodicidad mensual, y por otro lado tenemos las actualizaciones con nuevas funciones y mejoras, que llegan cada seis meses.

    Esa dualidad ha permitido a Microsoft mantener al día los dos núcleos básicos de Windows 10, y adaptar el desarrollo del mismo a los desafíos que plantea el sector y que afronta actualmente el gigante estadounidense, pero los problemas se han vuelto cada vez más marcados y hemos llegado a un punto en el que el gigante de Redmond tiene, definitivamente, que plantearse un cambio.

    Las tres últimas actualizaciones semestrales de Windows 10 han llegado con errores, y lo más importante es que ni siquiera la November 2019 Update, una actualización de calidad centrada en mejorar aspectos concretos del sistema operativo, como la seguridad, el rendimiento y la estabilidad, ha llegado libre de ellos.

    Cuando una actualización de calidad llega con errores es cuando definitivamente se termina de hacer patente que algo no va bien en el ecosistema de pruebas que realiza Microsoft antes de liberar las actualizaciones de Windows 10, y queda claro que es necesario tomar medidas que pongan fin a esta situación.

    Durante los últimos meses la compañía que dirige Satya Nadella prometió mejorar el proceso de verificación y de control de calidad de las actualizaciones, pero los resultados no han sido los esperados, y esto nos ha llevado a una situación en la que dichas actualizaciones siguen llegando en un estado imperfecto. Esto es malo para el usuario, que tiene que afrontar problemas que, en entornos profesionales, pueden costarle tiempo y dinero, y para la imagen de Microsoft.

    Algunos se preguntan qué puede hacer Microsoft para resolver esta situación, pero creo que la pregunta es más bien qué debe hacer, ya que la solución no es para nada complicada. Ya lo hemos comentado en ocasiones anteriores, cambiar el ciclo de actualizaciones de un modelo semestral a un modelo anual daría más tiempo para realizar pruebas y permitiría, además, integrar más funciones y novedades de valor en cada actualización.

    Puede que ni siquiera con ese modelo se logre la perfección, pero estoy convencido de que la calidad de las actualizaciones semestrales de Windows 10 mejoraría de forma significativa. Otras compañías, como Apple, siguen un modelo anual, y numerosas distros Linux mantienen ese enfoque de renovación cada año.

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    • Roberto Damian Alfonso

      Seguro que no es complicada la solución. Cualquier distro Linux puede resolverle el problema a los usuarios de Windows por exigente que este sea. Si necesitan soporte pueden empezar por RedHat y Canonical.

      Por otro lado, considero que llevarlo a un modelo anual solo les complicará las cosas. La industria del software hace mucho tiempo que ha ido convergiendo en la idea de que mientras más rápido entregues, menos cambios tendrás en cada entrega, por tanto más fácil será identificar la causa de problemas y corregirlos (en caso de que aparezcan). Llevarlo a un modelo anual, a la vez que da más tiempo para las pruebas también te obliga a probar más cosas.

      En cualquier caso, el escritorio va siendo cada vez menos relevante y ya no hay nada que no se pueda hacer profesionalmente en otros sistemas operativos que son mucho más estables.

      Saludos

      • Vietar

        La cosa es que ahora con menos gente y recursos es mas necesario que nunca plantearse lanzamientos anuales, en seis meses a los fabricantes de hardware y empresas no les da tiempo de adaptarse, y los usuarios al final se comen la falta de testeo que hay actualmente, por no hablar de que en seis meses parece que no les está dando tiempo para acometer los cambios que Windows necesita, como la eliminación de duplicidades.

    • sergio

      vuelvo a insistir que uno debería poder elegir cuando se actualiza windows, y no que:

      – se ralentiza la conección
      – se ralentiza el rendimiento del pc en general cuando se está actualizando
      – cuando uno quiere apagar para guardar el pc, se queda instalando bastante rato
      – por si fuera poco, cuando se enciende demora otro rato para terminar de instalar las actualizaciones.

    • MauLM

      El problema es que antes de Windows 10 eran los propios testers de Microsoft los que hacían esos trabajos, gente cualificada para ello, no como ahora, que los testers son los propios usuarios. Es un sistema de ahorrar costes, el cual no es bueno para nadie, ni mucho menos suficiente.

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