sábado , 31 octubre 2020 Impresion Pyme
  • Tres claves para saber si nuestro software de gestión ya no tiene utilidad y es momento de pensar en cambiarlo

    Dejar en manos de un sistema que ya no opera correctamente ni cumple sus funciones de automatización y optimización de recursos prevista, no hará otra cosa que aumentar nuestra diferencia con la competencia del sector, y para peor. Nuestra  estrategia comercial se verá afectada.

    En general, los principales problemas que nos puede causar el no renovar a tiempo nuestro software de gestión son:

    • Seguridad vulnerable. Al dejar de tener actualizaciones, un software se vuelve altamente vulnerable ante ataques cibernéticos a través de internet y ante diversos virus que, por ejemplo, puede tener un simple pendrive. No olvidemos que el principal riesgo de sufrir un ciberataque es, precisamente, la desactualización de los programas.
    • Datos confidenciales expuestos. Como consecuencia de la falta de seguridad de nuestro sistema, la protección no ya solo nuestros datos confidenciales, sino también la de los clientes y proveedores, puede ser ineficiente.
    • Incompatibilidad informática. Al usar software anticuados, muchas veces estos no son compatibles con otras soluciones o sistemas informáticos al no disponer ya de las actualizaciones oportunas.
    • Poca rentabilidad. Si ya apenas se trabaja con un determina software de gestión, será cada vez más caro realizar su mantenimiento, careciendo de las facilidades que tienen actualmente opciones como los programas ERP instalados en la nube, que apenas requieren inversión y se actualizan automáticamente.
    • Baja cualificación y competitividad. Si no nos subimos al carro de las nuevas tecnologías a tiempo, nuestro capital humano también se estancará y no aplicaremos a nuestra productividad el conocimiento digital que otras empresas ya emplean para optimizar su producción y minimizar costes. Nuestros proyectos dejarán de ser punteros y competitivos.

    Gracias a un ERP puedes gestionar de forma global la actividad de la empresa, optimizar recursos y obtener informes adecuados en cualquier momento, y de forma rápida, para tomar mejores decisiones estratégicas. Pero.. ¿seguro que el que tienes instalado cumple estas funciones? Veamos tres claros síntomas de que esa solución ya no sirve a tu negocio, tal y como recoge Softwaredoit.

    Falta de agilidad en los procesos

    Cada vez es más lento para realizar determinados procesos, lo que afecta a la productividad general de la empresa y a la eficiencia en particular de los empleados. Además, la toma de decisiones no habrá mejorado.

    Incapacidad para afrontar nuevas necesidades

    Las empresas crecen y evolucionan, por lo tanto, también lo hacen sus características funcionales y los objetivos a alcanzar. Si el programa que tienes instalado no es capaz de abordar esos nuevos escenarios de actuación, cada vez más volcados hacia la interconectividad, la venta online y los servicios añadidos, mantener ese software solo perjudicará tu rentabilidad.

    Dejan de realizarse nuevas versiones del programa

    La obsolescencia de un software llegará hasta el punto que ya dejen de presentarse nuevas versiones o actualizaciones. Quedará obsoleto.

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