miércoles , 28 octubre 2020 Impresion Pyme
  • Incertidumbre y supervivencia: nadie se libra en esta pandemia

    No existe hoy por hoy, un factor que esté repercutiendo de una manera tan negativa, como la incertidumbre. Y es lo mismo el punto de vista desde el que lo miremos, pues la incertidumbre es por hoy un auténtico lastre para trabajadores, empresarios o emprendedores.

    Decía hace años un artículo que “los ricos no lloran en tiempos de crisis”, pero no olvidemos que, desde el comienzo de la crisis, las diferencias entre grupos de población a nivel de rentas se desestabilizan, como nos marca la experiencia.

    El gran problema es que el crecimiento económico que puede ser atribuible a las grandes fortunas, no deja de ser un porcentaje mínimo y, según esta revista en su artículo “Más de la mitad de las empresas españolas son pymes sin asalariados”, en términos porcentuales, los autónomos con pymes sin asalariados representan al 53,6% de las empresas, las microempresas al 39,8%, las pequeñas al 5,5%, las medianas al 0,9% y las grandes al 0,2%.

    El problema es que es dicho popular de que “lo no preparado funciona mejor”, suele saltar por los aires normalmente, por ausencia de planificación, jugándose muchos pequeños empresarios y/o autónomos todo su patrimonio.

    Desde que apareció la pandemia del Covid-19 en nuestras vidas, la incertidumbre se adueñó del día a día. Podíamos entender con toda razón, la falta de planificación de los Gobiernos mundiales, ante una crisis del tamaño de la actual. El problema es que pasado el tiempo que ya llevamos sufriéndola, empezamos a sentir que la improvisación es total, tomándose medidas que pueden ser legales pero desde luego, inexplicables.

    Y si bien, nos habían llenado la cabeza con las cualidades de los líderes referentes a la flexibilidad y la capacidad de resiliencia, empezamos a ver que los desafíos en la gestión, hoy por hoy, se convierten en un asunto de pura y dura supervivencia.

    Falta de liderazgo

    Ahora, no es la falta de planes lo que repercute negativamente en nuestros negocios u ocupaciones, es la incertidumbre total, la falta de un liderazgo desde los Gobiernos, incapaces de superar las barreras ideológicas y, por encima de todo, con acciones tomadas desde el conocimiento y la participación de los interesados, en vez de medidas encaminadas a lograr réditos electorales.

    Un paseo por nuestras ciudades nos llena de pesar, al ver cada vez más carteles de negocios que cierran, cuando sabemos que tras ellos hay una buena colección de sueños rotos, de esfuerzos no recompensados y proyectos truncados.

    Si nuestros gobernantes no saben qué hacer, ¿qué podemos hacer nosotros?, ¿resistir? Nos llenan la cabeza de palabras como “reinventarnos”, sin saber el que lo dice, lo complicado que resulta cuando no tienes el conocimiento adecuado y los recursos económicos para llevarlo a cabo. Hoy por hoy, vemos personas acobardadas y bloqueadas, sumidas en un descontrol en aumento, por las medidas tomadas y las noticias que nos llegan.

    Mantenernos risueños, confiados en nuestros líderes, en una tarea muy complicada cuando no cesan en sus cambios de planificación, cuando elevan los niveles de riesgo de los demás y nunca de los suyos, o cuando el que toma las decisiones posiblemente nunca trabajó como autónomo o desconoce la complejidad de manejar una empresa del tamaño que sea.

    Parece en estos tiempos una quimera, pedir a nuestros mandatarios una planificación clara, unas normas que pongan orden en las estrategias y nos inviten a tomar decisiones sin el miedo permanente al fracaso.

    Empezó Marzo y, nuestras vidas cambiaron de golpe, con noticias tremendas que pusieron a prueba nuestra resistencia emocional. Negocios que debían parar su actividad, caída del volumen de negocio y la falta de liquidez, aluvión de cancelaciones y un auténtico caos normativo que provocó la duda permanente sobre lo que se podía o no podía hacer. ERTES, despidos, cierres, contagios, pruebas, bajas laborales y por encima de todo, miedo e incertidumbre.

    Nuestro modelo de negocio y de trabajo, se convirtió en pura supervivencia, invirtiéndose la carga de la “culpa” hacia los más perjudicados que, debían echar el cierre ante ayudas que nunca lo fueron, no se abonan, o planes de estímulo que cambian como el tiempo de sol a tormenta.Ismael Dorado

    El mundo laboral, hoy en día, necesita planificación, liderazgo, ayudas y mucha claridad, el resto, es eternizar la agonía de los que sufren la incertidumbre que nunca se acaba de disipar.

    Ismael Dorado, profesor asociado de Psicología Clínica en la Universidad Oberta de Cataluña.

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