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Domingo, 2 Octubre 2022

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Qué modalidades del pago por uso encontrarás en el mercado

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Desde la irrupción del pago por uso, tanto en los servicios como en el hardware, ha aportado un sinfín de términos y modalidades, que es necesario explicar al detalle para comprender bien todas las opciones que ofrece y poder explotar al máximo sus funcionalidades.

De hecho, los servicios informáticos pueden descomponerse en capas, de las que la infraestructura es el nivel inferior, seguido por la plataforma y, en la parte superior, estaría el software o las aplicaciones que utilizan los usuarios finales. A continuación, vamos a repasar algunas de las principales modalidades del as a service.

Software as a Service

Son todos aquellos servicios en la nube en los que el usuario o la empresa acceden directamente al programa o aplicativo de negocio, sin control ni conocimiento de la infraestructura que subyace bajo ellos. Toda la parte técnica queda, por lo tanto, en manos del partner o proveedor de servicio que la ha desplegado, asumiendo éste toda la complejidad de su instalación, mantenimiento y seguridad. Es el caso de Gmail, Dropbox o Google Docs.

Esta modalidad de servicio se trata de la opción más sencilla de contratar, ya que no requiere conocimientos técnicos. Como contrapartida, la pérdida de control de toda la cadena del ciclo de vida de la información o del dato, con lo que puede que los requisitos y protocolos de seguridad y privacidad del software como servicio no se ajusten a determinados datos de especial sensibilidad para las empresas, según explica Protección de Datos.

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Hardware as a Service

El Hardware as a Service (HaaS), si bien es muy similar al arrendamiento, incluye algunas ventajas adicionales. El hardware como servicio de un departamento de TI normalmente formaría parte de un contrato de soporte totalmente administrado. Esto significa que la solución puede ser instalada completamente por los ingenieros de la empresa con la que se firmó un contrato y cualquier coste de instalación puede incluirse en el coste mensual. El hardware también es totalmente compatible con el TI. En virtud de un contrato de arrendamiento, es posible que esté cubierto por una garantía. Sin embargo, cualquier problema implica el envío de una unidad al fabricante. Esto es un inconveniente, por ejemplo, en el caso de un PC de escritorio.

Para decirlo de otra forma, durante un arrendamiento tradicional de equipos de hardware, el mantenimiento corre por la cuenta del usuario o si lo asume el contratista lo hace en sus instalaciones; en el caso del hardware como servicio, este tipo de eventualidades lo asume la empresa que brinda el servicio y tiene personal en el sitio para realizarlo, tal y como señala Hostdime.

Al final de un contrato de arrendamiento estándar, el usuario se enfrentará a varias opciones, que incluyen conservar el equipo para un pago final, continuar arrendando el mismo o enviándolo de vuelta a la compañía de arrendamiento. Con la solución de hardware como servicio, si bien todo esto depende de la empresa, habitualmente se mejoran y se actualizan los equipos manteniendo la misma tarifa.

Platform as a Service

Este modelo se define como un estadio intermedio en el que el equipo técnico de la empresa puede desplegar sus aplicaciones o desarrollos sin tener que preocuparse de los recursos que requieran, ya que estos corren a cargo del proveedor de servicios que tengan contratado. De este modo, los desarrolladores pueden construir sus aplicaciones a su gusto, con sus requisitos específicos de funcionamiento y seguridad, pero desligándose por completo de la instalación y configuración de todo lo que tenga que ver con el hardware que las sostiene.

Este es un modelo que reduce bastante la complejidad a la hora de desplegar y mantener aplicaciones, ya que estas soluciones gestionan automáticamente la escalabilidad a nivel de hardware usando más recursos si fuera necesario. Un ejemplo de ello sería Google Cloud.

Infraestructure as a Service

En este caso, el equipo técnico de la empresa tiene el control absoluto, no solo sobre las aplicaciones que construye en la nube, sino también sobre la infraestructura que tiene contratada, de forma virtual.

Así, la empresa cliente es la responsable de configurar las máquinas virtuales que soporten sus desarrollos, y elegir incluso la capacidad de memoria o procesador que necesitarán cada una de ellas. De este modo se consigue la mayor personalización y adecuación a lo que la empresa necesita, incluso en entornos críticos, pero a cambio se incrementa notablemente la complejidad y la labor que deben desempeñar los propios técnicos. OVH o Microsoft Azure son algunos ejemplos de ello.

 

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