La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha presentado su último barómetro, un retrato detallado del clima que vive el colectivo autónomo en España. El informe, basado en una encuesta a casi 1.000 autónomos de todo el país, revela una combinación de estancamiento económico, aumento de costes, dificultades para contratar y fuerte presión administrativa.
Caída de actividad y aumento de gastos
Uno de cada tres autónomos (32,1%) ha visto descender su actividad en 2025, mientras que un 35% declara una caída en su facturación respecto a 2024. En contraste, solo el 31,3% afirma haber mejorado sus ingresos.
El impacto de la inflación ha sido severo: el 81,8% de los autónomos indica que sus gastos aumentaron el último año, y uno de cada cuatro asegura que el alza fue superior al 16%. Como resultado, el 70,7% se vio obligado a subir precios en 2025, y un 73,6% prevé volver a hacerlo en 2026 si todo sigue igual.
La contratación ha sido otra piedra en el zapato: el 30,2% de los autónomos empleadores tuvo problemas para incorporar personal, y un 16,1% no logró cubrir las vacantes previstas. A pesar de ello, la mayoría (65,7%) logró mantener su plantilla durante el año.
En cuanto a financiación, el 34,9% de los autónomos solicitó crédito en 2025, aumentando más de 4 puntos respecto al año anterior. No obstante, un 26% asegura no haberlo hecho por estar en una situación que les impide asumir más deuda.
Carga fiscal y administrativa: el mayor lastre
El barómetro señala que ocho de cada diez autónomos se sienten gravemente afectados por la carga impositiva (86%) y las cotizaciones a la Seguridad Social (83,1%), así como por la subida generalizada de precios (81,4%). A ello se suma la percepción de un aumento de las cargas administrativas en los últimos tres años, algo que confirma el 92,5% de los encuestados.
El 44% de los autónomos sufre morosidad, especialmente por parte de empresas privadas (27,6%). Además, el 95,3% percibe un entorno de inestabilidad política, y un 82,5% cree que esta situación afecta negativamente a su actividad. Ante este escenario, los autónomos reclaman cambios urgentes. Las tres principales demandas, según ATA, son:
- Exención de la cuota de autónomos durante la baja médica (53,8%).
- Exención del IVA para quienes facturen menos de 85.000 euros al año (47%).
- Reducir las declaraciones fiscales de cuatro a dos al año (37,1%).
- Además, el 58,7% valora positivamente el retraso en la implantación del sistema de facturación electrónica veri*factu hasta 2027, aunque el 60,4% aún no ha tomado ninguna medida para adaptarse.
El Barómetro de ATA retrata un 2025 marcado por la incertidumbre, el aumento de costes y una sensación generalizada de ahogo normativo y fiscal. De cara a 2026, los autónomos exigen medidas que alivien su carga y les permitan sostener y hacer crecer sus negocios. Las propuestas están sobre la mesa; ahora, la pelota está en el tejado del Gobierno.

























