La creciente exigencia normativa en materia medioambiental ha impulsado al sector primario, igual que al resto de industrias, a elevar sus sistemas de control y verificación. En este contexto, la Región de Murcia se posiciona como referente a nivel nacional en producción ganadera sostenible. Gracias al trabajo conjunto entre TÜV SÜD y Adespofa, la Asociación de Defensa Sanitaria del Ganado Porcino de Fuente Álamo de Murcia, más de 150 explotaciones porcinas han logrado acreditar que desarrollan su actividad sin generar contaminación del subsuelo, cumpliendo de forma rigurosa con su Autorización Ambiental Integrada (AAI).
Desde hace años, TÜV SÜD colabora con Adespofa como laboratorio acreditado y entidad de inspección autorizada, prestando apoyo técnico especializado a las explotaciones asociadas. Una colaboración que resultó clave cuando las autoridades exigieron demostrar que las balsas de almacenamiento de purines no producían vertidos contaminantes al terreno. Ante este reto, TÜV SÜD intervino verificando la estanqueidad de las balsas mediante la inspección de los piezómetros situados junto a ellas, aportando evidencias técnicas sólidas frente a la administración.
“Nuestro papel no es solo medir o inspeccionar, sino aportar confianza técnica tanto a las propias explotaciones como a las autoridades. Cuando existe un control continuo, independiente y basado en datos, es posible demostrar que la actividad ganadera puede desarrollarse sin comprometer el medioambiente”, señala el área de Medio Ambiente de TÜV SÜD.
La Ley 3/2020: un paso clave hacia la sostenibilidad de la ganadería en Murcia
La entrada en vigor de la Ley 3/2020, de 27 de julio, de recuperación y protección del Mar Menor, marcó un hito para las explotaciones ganaderas en la Región de Murcia. La norma estableció nuevas exigencias medioambientales para los sectores productivos cercanos a la cuenca del Mar Menor, con el objetivo de proteger el ecosistema y evitar la contaminación del subsuelo. La ley obligó a las explotaciones ganaderas a demostrar que su actividad no afectaba al suelo, con especial atención a las balsas de purines y el riesgo de lixiviación, uno de los principales focos de preocupación medioambiental.
A raíz de esto, las explotaciones ganaderas asociadas a Adespofa comenzaron a implementar un sistema de control y verificación riguroso, utilizando piezómetros y otros mecanismos de medición para asegurar que sus actividades no impactan en el subsuelo. Gracias al apoyo de TÜV SÜD, estas explotaciones presentan informes técnicos que acreditan el cumplimiento de los requisitos establecidos por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) y las autoridades medioambientales.
José Andrés García Cuestas, director gerente de Adespofa, comenta: “La entrada en vigor de la Ley 3/2020 supuso un desafío, pero también una oportunidad para demostrar que la ganadería puede ser sostenible. Con la ayuda de TÜV SÜD, nuestros asociados cumplen con las estrictas normativas medioambientales y garantizan que sus explotaciones no afectan al subsuelo. Esta colaboración ha sido fundamental para mantener la confianza de las autoridades y del sector”.
Los informes anuales que realiza TÜV SÜD, basados en la medición precisa de la lixiviación en el subsuelo, son presentados a la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, como prueba del cumplimiento de las normativas y de la protección del medioambiente. Además, TÜV SÜD emite certificaciones periódicas que acreditan que cada granja cumple con los requisitos exigidos por su AAI, reforzando aún más la confianza de las autoridades y protegiendo a los ganaderos de posibles sanciones.
“La certificación y control ambiental se ha convertido en una herramienta estratégica para el sector, ya que permite aportar datos objetivos y demostrar, con evidencias técnicas, que las explotaciones están haciendo las cosas bien”, añaden desde TÜV SÜD.
“Este proyecto demuestra que la sostenibilidad no es un concepto teórico, sino una práctica medible y verificable. El modelo aplicado en Murcia es perfectamente extrapolable a otros territorios y a otros subsectores agroalimentarios”, destaca TÜV SÜD.
Este caso demuestra que el control ambiental en el sector primario requiere rigurosidad técnica, certificaciones independientes y una vigilancia externa especializada. Hoy, más de 150 granjas murcianas producen sin contaminar su entorno.


























