El presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos de España, Fernando Jesús Santiago Ollero, advierte de un fenómeno creciente: el uso combinado del borrador de la Agencia Tributaria y herramientas de inteligencia artificial como supuesta garantía de que la declaración está correctamente hecha.
“Estamos empezando a ver algo que nos preocupa especialmente: contribuyentes que nos dicen que no necesitan revisión porque han pasado su renta por una IA y les ha dicho que está bien. Y eso es exactamente el problema”, señala Santiago. “Una declaración de la renta no es solo un cálculo. Es una interpretación de la vida real de una persona. Y eso, hoy por hoy, no lo hace ni el borrador ni ninguna inteligencia artificial. La IA trabaja con lo que le das… y el problema en la renta es precisamente lo que falta”.
Desde el Consejo General recuerdan una cuestión clave que cada año genera errores: todos los trabajadores autónomos están obligados a presentar la declaración de la renta, con independencia de sus ingresos. Asimismo, deben presentar declaración los perceptores del IMV. Y los perceptores de prestaciones por desempleo no tienen que declarar por el mero hecho de serlo.
Lo que no ve el borrador (ni la IA)
Desde el colectivo recuerdan que el borrador es una propuesta basada en datos disponibles, pero no una fotografía completa de la situación del contribuyente.
“Hay una parte esencial de la renta que nunca está en los datos que maneja la Administración: la que solo conoce el propio contribuyente. Y ahí es donde se producen los errores”, explica Santiago. “Y, en ocasiones, los datos declarados por otras empresas son erróneos. Hay que comprobarlos siempre”.
Entre los aspectos que no se incorporan automáticamente destacan numerosos gastos deducibles que no figuran en ninguna declaración informativa, como las aportaciones a sindicatos o colegios profesionales, los gastos de defensa jurídica, o muchos de los gastos asociados a inmuebles —reparaciones, mejoras, seguros, comunidad o amortización—, así como los propios gastos de actividad económica.
En el ámbito de los arrendamientos, tampoco se reflejan correctamente cuestiones como los periodos reales de alquiler o la situación del inmueble a lo largo del ejercicio, factores determinantes para el resultado final.
“La tecnología puede sumar, pero no puede preguntar. Y en la renta, lo importante no es solo lo que está, sino también lo que falta”, afirma el presidente de los Gestores Administrativos.
También existen limitaciones relevantes en la aplicación de mínimos familiares y por discapacidad, donde entran en juego circunstancias personales complejas —personas a cargo, custodia compartida, requisitos específicos— que requieren un análisis individualizado.
A ello se suman las dificultades en la correcta determinación de ganancias y pérdidas patrimoniales, donde aspectos como el valor de adquisición o los gastos asociados a la compra o venta no siempre están correctamente reflejados.
“Nos encontramos cada año con contribuyentes que creen que su declaración está bien porque el sistema no les dice lo contrario. Pero el sistema no está diseñado para detectar lo que no conoce”, advierte el presidente. También alerta sobre errores frecuentes derivados de datos incorrectos de terceros, como empleadores, y sobre la omisión de rentas del extranjero, que no siempre se incorporan automáticamente.
“Cada cambio puede ser una oportunidad… o un error si no se aplica correctamente”, resume Santiago, quien lanza un mensaje claro: “No se trata de si te sale a devolver o a ingresar. Se trata de si está bien hecha. Porque lo realmente peligroso no es pagar más. Lo realmente peligroso es creer que todo está correcto cuando nadie ha interpretado tu situación. Siempre aconsejamos lo mismo: revisar con detalle el borrador y, en caso de dudas, acudir a un profesional”. Y finaliza el presidente de los Gestores Administrativos afirmando que “hoy, más que nunca, hacer la renta sin asesoramiento es una apuesta… y muchas veces se pierde sin saberlo”.


























