Miércoles , 26 julio 2017 Impresion Pyme
  • La depresión post-vacacional es más dura desde el inicio de la crisis

    La depresión post-vacacional es más dura desde el inicio de la crisis

    Tal y como señala un estudio de Regus, a las tradicionales causas que generan depresión post-vacacional ahora se suman otras derivadas del contexto económico en que vivimos, como el hecho de tener unas vacaciones cada vez más cortas, la imposibilidad de viajar a otros lugares para desconectar mejor e incluso la necesidad de trabajar durante estos días debido a las reducciones de plantilla.

    Eso provoca, que la depresión post-vacacional sea más dura desde el inicio de la crisis. El estudio de Regus señala, que desde el pasado 2010 el 64% de los trabajadores españoles ha visto prolongada su jornada laboral y un 73% afirma haber tenido que asumir nuevas responsabilidades adicionales a su cargo.

    Con el fin de que el proceso sea lo menos traumático posible para trabajadores y empresas, Regus señala algunas claves para contrarrestar los efectos del temido síndrome postvacacional:

    Tratar de evitar los desplazamientos innecesarios: Con el regreso a la rutina, vuelven también los colapsos en el tráfico, las enormes pérdidas de tiempo en los desplazamientos y con ello un gran aumento del estrés y la irritabilidad. Especialmente en este comienzo del ejercicio, hay que tratar de evitar las reuniones presenciales y apostar más por las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías como la videoconferencia.

    Mejorar la conciliación de la vida laboral y personal: Es importante tratar de continuar planificando actividades con la familia y los amigos. Se trata de no reservar únicamente el fin de semana para el ocio sino de incorporar otras rutinas a lo largo de la semana para poder aprovechar los últimos días de vacaciones de los niños o la pareja. La posibilidad de trabajar desde casa al menos un día a la semana o desde una oficina cercana al hogar, permite disfrutar de más tiempo con la familia y los amigos.

    Recortar gastos superfluos: Regresar a la rutina diaria no solo supone un esfuerzo mental y físico para el trabajador y el empresario, sino también económico. La flexibilidad laboral permite ahorrar gastos de gasolina, costes innecesarios de oficina, entre otros muchos recursos que pueden notarse en las cuentas a largo plazo.

    Organizarse y coordinarse: Una vez reincorporados al trabajo es imprescindible dedicar tiempo a organizarse y reunirse con los compañeros para ponerse al día y establecer prioridades. Para evitar pérdidas de tiempo innecesarias, además de presencialmente, estas reuniones pueden realizarse vía telefónica o a través de videoconferencia.

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