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Lunes, 24 de noviembre de 2014

Emprender en Europa cuesta, pero no tanto

Emprender en Europa cuesta, pero no tanto

¿Es difícil sobrevivir en España como autónomo? Al tener que pagar una cuota mínima de 180 euros al mes, muchos se lo piensan dos veces antes de darse de alta en el RETA (régimen especial de trabajadores autónomos). Esto lo que provoca que un incremento de la economía sumergida y que muchos “freelancers” retrasen su incorporación a la Seguridad Social hasta el momento en que consiguen unos ingresos regulares que les permitan justificar la cotización.

Para intentar luchar contra esta situación, esta semana hemos visto como el ministerio de Empleo ha anunciado dentro de su “Estrategia de Emprendedores y Empleo” una tarifa plana de cincuenta euros al mes, durante los seis primeros meses, para lo menores de 30 años que quieran emprender. Aunque actores como ATA se han mostrado satisfechos con la medida, muchos sindicatos consideran que es una medida que se queda corta. ¿Pero qué ocurre en otros países de Europa? ¿Tienen las mismas trabas para emprender? Pues aunque cada país tiene sus propias particularidades, como vemos a continuación lo normal es que ser autónomo sea mucho más barato y sencillo que en España.

Reino Unido

En Reino Unido los autónomos que facturen menos de 6.000 euros al año, pueden legalizar su situación pagando 10 libras al mes (12 euros). Si sobrepasan esta facturación, pasan a pagar 48,20 libras al mes (56,14 euros) o el 8% de sus ingresos anuales. Este pago da derecho a pensión estatal básica (normalmente a completar con un plan privado), asistencia sanitaria y baja por maternidad.

Como en casi todos los países, no existe el derecho a pagar la prestación por desempleo ni la incapacidad temporal. Este derecho sí se recoge en la legislación española. Pero para poder acceder a ellos, el autónomo debe pagar un porcentaje adicional a la cuota que actualmente esté cotizando a la seguridad social para poder disfrutar de dos a 12 meses de prestación por cese de actividad.

Francia

En Francia los autónomos puedes escoger entre pagar sus cotizaciones mensualmente, o hacerlo cada trimestre. No existe una cuota mínima de cotización, sino que se aplican distintos porcentajes en función de la facturación (12% actividades comerciales, 21,3% en los servicios y un 18,3% en las profesiones liberales).

La parte más positiva sin embargo es que durante los dos primeros años ni facturan ni desgravan el IVA, solo a partir del segundo año se empiezan a pagar impuestos e IVA.

Aunque el porcentaje que se retiene en Francia es superior a lo que ocurre en las islas británicas, también lo es la prestación social que reciben a cambio: asistencia sanitaria, jubilación, incapacidad temporal y pensiones de viudedad e invalidez.

Holanda

En Holanda ser autónomo es muy sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es registrarnos a tal efecto en la cámara de comercio de nuestra ciudad y pagar una pequeña cuota de 50 euros al año. ¿Y ya está? No, porque si queremos obtener cualquier otro beneficio social deberemos contratarlo de forma privada. Lo normal es que el autónomo holandés contrate inicialmente la cobertura sanitaria (unos 100 euros mensuales) y según va avanzando su carrera optar por otro tipo de seguros (jubilación, desempleo, etc.)

Italia

En Italia únicamente se paga en función de los ingresos. En el país transalpino los autónomos pagan el 20% de lo que facturan. En Finlandia este porcentaje es del 21,5% y en Portugal del 25%.

Alemania

Pese a lo que muchos podrían pensar, Alemania tampoco es un paraíso para los autónomos. En el país bávaro los profesionales tienen que pagar una cuota mensual que ronda los 140 euros al mes. La principal ventaja es que si no facturamos 1.700 euros netos ese mes, no estaremos obligados a pagar la cuota.

Sin embargo, la figura del autónomo en Alemania no disfruta de ningún tipo de cobertura social. En este sentido, contratar la sanidad pública nos costará de 150 a 200 euros al mes. Es decir, los autónomos alemanes no lo tienen mucho mejor que los españoles.

Estados Unidos

En Estados Unidos la figura del autónomo recibe el nombre de “sole propietor”. Hacerse autónomo es tan sencillo como rellenar un formulario on-line y si nos va mal la cosa, podemos tardar hasta 10 minutos en tener todo en regla. Este procedimiento es completamente gratuito. A partir de ahí lo único que debemos de pagar como impuestos es el 15% de lo que facturemos.

Aunque en Estados Unidos resulta recomendable contratar seguros médicos y planes de pensiones, lo cierto es que nuestra actividad económica como autónomos nos sirve para ganar puntos en programas sociales, de modo que no tengamos que invertir tanto dinero. Otra opción que tienen los autónomos es la de subrogarse al seguro médico de un familiar (suele ser lo habitual cuando se empieza) de modo que básicamente Estados Unidos es el paraíso para aquellos que quieren emprender.

 

 


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