miércoles , 20 noviembre 2019 Impresion Pyme
  • Cuatro riesgos que pueden poner en peligro el futuro de una empresa

    El presente y el futuro de una empresa depende, tanto a corto como a largo plazo, de la financiación que pueda conseguir. Ésta influye no solo en su sostenibilidad, sino también en su crecimiento, y al mismo tiempo puede representar un riesgo importante si no se ejecuta de forma apropiada.

    Intrum, empresa dedicada a evitar y a gestionar los impagos, ha publicado un interesante estudio en el que alertan de los riesgos que suponen algunas medidas de financiación a corto plazo, y también de los problemas que pueden presentar formas peculiares de financiación, como los créditos en otras divisas.

    Todos esos riesgos han quedado agrupados en cuatro grandes puntos que nos dejan un guión básico a tener muy en cuenta si queremos evitar que influyan en el éxito de nuestra empresa:

    • Morosidad e impagos: los impagos representan uno de los problemas más graves a los que debe hacer frente una empresa, y las pymes no son una excepción. Las empresas con menos de 250 trabajadores suelen tener muchos problemas para cuadrar sus cuentas en positivo, y el retraso en los pagos o los impagos definitivos (aquellos que caen en morosidad) no hace más que poner en peligro su sostenibilidad. Esto afecta también a sus posibilidades de crecimiento y de contratación.
    • Financiación a corto plazo: es uno de los errores más comunes que comenten las empresas, financiar proyectos de largo plazo con instrumentos pensados como solución a corto plazo. El peligro más importante que representa este tipo de financiación aplicada a proyectos a largo plazo es que la empresa corre el riesgo de tener que amortizar el préstamo antes de que haya podido empezar a rentabilidad el proyecto, algo que puede acabar afectando a la viabilidad de la compañía.
    • Plazos y deudas domiciliadas: se conocen también como deudas «gota a gota» porque se pagan poco a poco. Es una analogía que representa un vaso (la deuda) que se llena poco a poco (pagos fraccionados y periódicos). Con esta alternativa es posible acceder a grandes sumas de dinero y devolver la financiación de forma espaciada y ajustada a las posibilidades de la pyme, pero debemos tener mucho cuidado con los intereses, ya que pueden llegar a ser muy elevados y acabar arruinando la rentabilidad del proyecto que hemos financiado.
    • Solicitar créditos en otras divisas: estas soluciones están indicadas principalmente para empresas que realizan operaciones de importación o exportación de bienes y servicios. Su objetivo es conseguir una financiación más económica que la que se obtendría solicitando el préstamo en euros. Suena bien a priori, pero sus riesgos son considerables, ya que las divisas elegidas (dólares, francos suizos o yenes, en la mayoría  de los casos) cotizan diariamente en el mercado y sus cuotas pueden oscilar bruscamente a lo largo del tiempo. Por esta razón, exigen un mayor seguimiento por parte de la empresa titular, lo que conlleva más trabajo y más recursos. Esto representa un gasto indirecto a tener en cuenta.

    La financiación es una herramienta básica para cualquier pyme, y también para emprender proyectos. Aunque los métodos más tradicionales se mantienen como los más utilizados es importante tener presente que actualmente disponemos de una alternativa muy interesante, la financiación colectiva.

    Es un recurso efectivo y muy atractivo, tanto que ha sido utilizado incluso por empresas relativamente grandes, como Meizu, por ejemplo.

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