sábado , 17 agosto 2019 Impresion Pyme
  • Apagones de dimensiones imposibles: la creciente importancia de la protección energética

    APAGON

    Hace unas semanas, la ciudad que nunca duerme se sumía en la oscuridad durante cuatro largas horas víctima de un apagón generalizado. Nueva York interrumpía así desde sus espectáculos de Broadway hasta el funcionamiento de sus ascensores infinitos, debido a un fallo en un transformador que dejaba sin suministro eléctrico al corazón de la ciudad.

    Lejos de tratarse de un incidente aislado, el 16 de junio otro apagón dejó a oscuras a casi la totalidad de Argentina y Uruguay, además de a algunas ciudades de Brasil y Paraguay que también se vieron afectadas. Cuesta creer que un acontecimiento tal siga teniendo lugar en un contexto como el actual. Sin embargo, y aunque en ocasiones nos parezca que un país entero a oscuras resulta más digno de una película de ficción que de la realidad, situaciones como la acontecida en Nueva York, Argentina y Uruguay continúan irrumpiendo en edificios, ciudades e incluso países con más frecuencia de la que nos gustaría.

    Los motivos y las causas son variados, sin embargo, si algo tienen en común, es que sus consecuencias podrían evitarse contando con los sistemas adecuados y las medidas pertinentes. Si bien es cierto que resulta casi imposible asegurar que un hecho desencadenante tenga lugar (este puede ser tanto inherente, como externo a la instalación) una buena protección energética puede asegurar que no evolucione negativamente para desembocar en pérdidas materiales, económicas o, en el peor de los casos, en situaciones que pueden llegar a ser catastróficas. La necesidad de contar con este tipo de medidas se torna aún más evidente si tenemos en cuenta que las empresas modernas precisan de potentes infraestructuras informáticas para mantener su competitividad y que, a pesar de la modernidad tecnológica que las caracteriza, continúan estando expuestas a fallos de energía.

    Estamos siendo testigos de una modernización sin precedentes pero que todavía presenta deficiencias a la hora de garantizar el funcionamiento sin fisuras de los equipos que la impulsan. En este sentido, me parece clave recalcar la necesidad de dedicar los esfuerzos necesarios a mejorar la gestión de la energía de las arquitecturas TI. Así, creo que asegurar la continuidad empresarial precisa de pasos simples y claros que ningún negocio, por grande o pequeño que sea, debería obviar si quiere optimizar su energía y evitar todo tipo de riesgos.

    La importancia del SAI

    En primer lugar, es imprescindible disponer de un SAI adecuado a la hora de asegurar la protección de los activos TI. Teniendo en cuenta el número de aplicaciones empresariales que funcionan actualmente en plataformas virtualizadas, es igualmente fundamental ampliar la protección energética a los servidores a través de un software de gestión inteligente de energía. Sistemas de este tipo proporcionan además una visibilidad clara de la totalidad del ecosistema energético y facilitan la gestión desde un único panel de control.

    En segundo lugar, tenemos que recordar que mientras que el SAI protege las aplicaciones informáticas, también es preciso contar con unidades de distribución de energía modernas que contribuyan a optimizar la eficiencia informática, reducir los costes y de nuevo, mejorar la continuidad del negocio. En este sentido, las PDUs modernas permiten monitorizar y medir el consumo energético en un rack informático, interrumpir de forma remota la energía durante un corte del suministro y poner en marcha las políticas de recuperación de desastres, evitando que tengan lugar apagones como el que describía al inicio.

    No podemos olvidar tampoco la importancia de alojar las aplicaciones informáticas de manera adecuada y eficiente, la relevancia que juega la monitorización constante, y el papel esencial de un buen mantenimiento preventivo, que puede ser una de las medidas más rentables a la hora de mantener el negocio alejado de incidentes de este tipo.

    En definitiva, contar con un SAI adecuado a las particularidades del negocio, ampliar la protección a servidores virtualizados a través de un software de gestión energética integrada, unido a una organización, gestión y una buena estrategia de mantenimiento predictivo, permiten proteger a los equipos tanto frente a fallos eléctricos inherentes a la propia instalación, como frente a causas externas. Se trata de medidas sencillas y asequibles para cualquier tipo de negocio, cuyo retorno de la inversión merece siempre la pena.

    Jordi Cuesta, responsable del canal TI de Eaton en España.

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