lunes , 16 septiembre 2019 Impresion Pyme
  • Descubre todo lo que un SAI puede hacer por tu pyme

    La tecnología se ha asentado de forma plena en pymes, oficinas y pequeños comercios. Desde el autónomo más modesto hasta la pyme más moderna, todos sus profesionales recurren a diferentes dispositivos con los que trabajar y gestionar datos e información, una realidad que ha convertido a los SAI en un aliado más importante que nunca.

    Empezamos por el principio, ¿qué es un SAI? Son las siglas de «sistema de alimentación ininterrumpida«, y como sugiere se trata de un dispositivo externo que se conecta a la red eléctrica y que dispone de diferentes tomas de corriente para conectar varios dispositivos.

    Todo SAI cuenta con una batería y un sistema de alimentación que detecta cambios e inestabilidades en el suministro de corriente que procede de la red eléctrica, protegiendo a los dispositivos conectados de esos cambios y activando la alimentación a través de la batería cuando se produce un corte de luz.

    En mi caso llevo varios años utilizando un SAI y debo decir que mi experiencia ha sido fantástica. El primero lo compré tras un apagón que rompió, por segunda vez, mi PC principal. Desde entonces todo perfecto, cuando se ha ido la luz la batería del SAI ha entrado en funcionamiento y he tenido tiempo para trabajar unos minutos, guardar y apagar el equipo de forma segura.

    Ten en cuenta que el valor que ofrece un SAI no se limita a aquellas zonas en las que existe una cierta inestabilidad en el suministro eléctrico, sino que va mucho más allá. Una simple tormenta puede tener consecuencias imprevisibles, y con un dispositivo de este tipo podrás proteger los equipos de tu pyme.

    Su instalación y funcionamiento es muy sencillo, cuentan con una gran cantidad de enchufes, puedes conectar regletas directamente y disponen, además, de software que mejora el control y las posibilidades de gestión. ¿Todavía tienes dudas? Pues tranquilo, a continuación te dejo una serie de claves que te ayudarán a resolverlas:

    1. A la hora de elegir un SAI debes tener en cuenta las necesidades energéticas de todo lo que quieres conectar. En mi caso tengo mi PC y el de mi pareja conectados a un SAI de 950 vatios desde hace más de un año y cero problemas. Si vas a conectar, por ejemplo, dos PCs básicos de ofimática y una impresora sencilla de inyección de tinta lo más probable es que un SAI de 500 vatios sea suficiente.
    2. Un SAI protege contra los cortes de energía, pero también de las inestabilidades y picos que se produzcan en la red eléctrica. Esto quiere decir que trabaja en tiempo real y que ofrece protección plena contra cualquier tipo de fallo eléctrico. Tus dispositivos estarán protegidos en todo momento, y cuando la batería se active recibirás un aviso sonoro para que sepas que estás trabajando sin suministro eléctrico.
    3. La potencia del SAI es fundamental, no solo para disfrutar de una buena autonomía cuando se activa la batería, sino también para que su funcionamiento sea óptimo. Adquirir un modelo con una potencia muy justa (en función de lo que necesitamos) puede traducirse en una autonomía mínima, es decir, una vez que se active apenas nos dará tiempo a cerrar aplicaciones y apagar el PC. Sin embargo, un modelo que vaya más desahogado puede ofrecer hasta una hora de autonomía. Es importante recordar que si su potencia es insuficiente puede que la batería no llegue a ser capaz de evitar el apagón de lo que tengamos conectado.

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