El Spain Innovation Summit 2026 cerró su cuarta edición con más de 300 empresarios y una conclusión que resume bien el momento que viven muchas pequeñas y medianas empresas españolas: la inteligencia artificial no puede desplegarse con éxito si antes no se revisan las personas, los procesos y la forma en la que se trabaja dentro de la organización.
El evento, organizado por Zebra Ventures, se consolidó como un punto de encuentro para abordar la IA aplicada al negocio desde una perspectiva práctica. Durante la jornada se presentó además el Estudio de Transformación Digital real y Despliegue de IA en Pymes Españolas, elaborado a partir de una muestra de 278 empresas de distintos sectores y ámbitos.
La primera jornada, celebrada en Mobility City, estuvo centrada en innovación abierta, inversión y ecosistema startup. El programa incluyó dos mesas redondas con representantes de compañías como Deloitte, Premoney, Embou, GoGoTechy, Grupo Fersa y Factorial. Pero el planteamiento se alejó del formato tradicional de pitch: en esta ocasión fueron las empresas las que expusieron sus retos reales y las startups quienes escucharon y respondieron con posibles soluciones.
Abordaje de problemas concretos en el ecosistema empresarial
Ese cambio de enfoque permitió aterrizar la conversación en problemas concretos. No se trataba solo de hablar de IA como tendencia, sino de entender qué barreras impiden a las empresas aprovecharla de verdad. En este contexto, Ulises Gómez, cofundador y director de Innovación en Zebra Ventures, defendió la necesidad de construir compañías “ambidiestras”, capaces de resolver el negocio actual sin dejar de mirar al futuro.
La segunda jornada tuvo un carácter más operativo. A través de tres talleres prácticos, los asistentes realizaron su propio diagnóstico, identificaron fricciones internas y diseñaron un primer paso ejecutable para avanzar en su transformación digital. Los talleres fueron dirigidos por el equipo de Zebra Ventures, con Sergio Martínez, CEO de la compañía, y Ulises Gómez al frente, junto a Pablo Romeo, Mariano Taborda, José María Martínez y Daniel Sanz.
Uno de los mensajes principales del encuentro fue que la tecnología, por sí sola, no transforma nada. Para que un proyecto de IA funcione, la empresa necesita equipos preparados, procesos documentados y una visión clara de qué problema quiere resolver. En otras palabras, antes de implantar herramientas conviene saber dónde están las ineficiencias, qué tareas se repiten, qué información se pierde y qué decisiones podrían tomarse mejor con datos.
De ahí otra de las grandes conclusiones del evento: los procesos invisibles son costes ocultos. Muchas pymes operan con dinámicas no documentadas, dependencias excesivas de determinadas personas o flujos de trabajo que funcionan “porque siempre se han hecho así”. Cuando esos procesos no se miden ni se analizan, cualquier intento de automatización corre el riesgo de digitalizar el desorden.
El tercer eje fue el retorno. Zebra Ventures defendió que no hay transformación creíble sin un retorno medible y que los proyectos de IA deberían poder justificar su inversión en menos de doce meses. Si no lo hacen, el problema no tiene por qué estar en la tecnología, sino en el planteamiento del proyecto, en la elección del caso de uso o en la falta de una base organizativa sólida.
Durante el evento también se presentó Toolbox, una guía didáctica pensada para que cada empresa pueda abordar su transformación digital en función de su nivel tecnológico, así como Sabana, un espacio de recursos, formación y encuentros para directivos impulsado por Zebra Ventures.


























