China se consolida como el principal destino de las transferencias internacionales de las empresas españolas analizadas por iBanFirst, aunque los pagos hacia el gigante asiático siguen siendo considerablemente más lentos que los enviados a Estados Unidos.
El dólar estadounidense sigue siendo la moneda de referencia para las empresas españolas que operan en mercados internacionales. De hecho, el 70% de sus pagos transfronterizos se realizan en esta divisa, un porcentaje que supera ampliamente la media europea, situada en el 56%. Además, China se posiciona como el principal destino de las transferencias internacionales, por delante de Hong Kong, Reino Unido y Estados Unidos.
Estas son algunas de las conclusiones del Barómetro de Velocidad de Pagos 2026, elaborado por la plataforma de servicios financieros iBanFirst. El estudio pone de manifiesto las diferencias que todavía existen en los tiempos de procesamiento de los pagos internacionales y los obstáculos a los que se enfrentan las empresas que mantienen relaciones comerciales con otros mercados.
China concentra uno de cada cuatro pagos internacionales
Uno de los datos más relevantes del informe es el protagonismo de China en las operaciones internacionales de las empresas españolas. Según el estudio, el 24% de las transacciones analizadas realizadas por clientes españoles de iBanFirst durante 2025 correspondieron a pagos en dólares hacia China.
A continuación, se sitúan Hong Kong, con el 10% de las operaciones; Reino Unido, con el 7% de los pagos realizados en libras esterlinas; y Estados Unidos, que representa el 6%.
Esta distribución refleja la importancia de los proveedores asiáticos para el tejido empresarial español, especialmente para aquellas pymes que dependen de la importación de productos, materias primas o componentes necesarios para desarrollar su actividad.
Sin embargo, operar con determinados mercados también implica afrontar mayores tiempos de espera para completar las transferencias. El informe revela que solo el 15% de los pagos en dólares desde España hacia China llegan a su destino en menos de dos horas, frente al 49% de las transferencias dirigidas a Estados Unidos que se completan en ese mismo intervalo.
En el caso de China, las diferencias horarias y la participación de distintas entidades bancarias intermediarias complican el proceso. En muchas ocasiones, las transferencias llegan a los bancos receptores chinos antes del comienzo de su jornada laboral, lo que retrasa su procesamiento.
Para las pymes que trabajan con proveedores internacionales, estas diferencias pueden tener consecuencias en la gestión de la tesorería, la planificación de compras y el cumplimiento de los plazos de pago.
El principal retraso se produce en los bancos receptores
Aunque las transferencias internacionales han experimentado mejoras en los últimos años, todavía existen importantes diferencias entre países y entidades financieras.
Según el barómetro, los pagos realizados desde España pasan por una media de 1,6 bancos intermediarios, por debajo de los 1,8 registrados en el conjunto de Europa. Sin embargo, contar con menos intermediarios no garantiza necesariamente una mayor rapidez.
De hecho, los datos de SWIFT recogidos en el estudio indican que el 80% del tiempo total de procesamiento de un pago corresponde a la espera hasta que el banco receptor abona los fondos. Esto significa que buena parte de los retrasos no se producen durante el envío del dinero, sino en la última fase de la operación.
A escala europea, el 73% de los pagos completados se liquidaron en menos de 24 horas, frente al 72% registrado en 2024. Se trata de una mejora moderada que confirma que todavía existe margen para agilizar las operaciones transfronterizas.
El momento en el que se ordena una transferencia también influye en su velocidad. Según el análisis de iBanFirst, los pagos enviados antes de las 10:00 horas entre el lunes y el miércoles presentan mayores probabilidades de procesarse durante el mismo día. En concreto, la franja comprendida entre las 8:00 y las 9:00 ofrece los mejores resultados de media.
¿Por qué las empresas siguen apostando por el dólar?
A pesar de los esfuerzos internacionales por reducir la dependencia de la moneda estadounidense, el dólar continúa ocupando una posición dominante en las transacciones comerciales.
El estudio señala que aproximadamente la mitad de los pagos realizados a través de SWIFT en todo el mundo utilizan esta divisa. Su fortaleza responde, en buena medida, a la extensa red de bancos e instituciones financieras que operan con ella, así como a su utilización habitual en contratos comerciales, financiación y mecanismos de cobertura del riesgo cambiario.
Por su parte, el yuan chino continúa avanzando en su internacionalización, aunque todavía presenta limitaciones en términos de conectividad bancaria y agilidad de las operaciones.
Para muchas empresas, especialmente aquellas que realizan compras internacionales de manera habitual, utilizar dólares sigue siendo una alternativa operativa por la liquidez y la infraestructura financiera disponible.
Esta situación plantea un escenario en el que las decisiones políticas destinadas a impulsar otras monedas no siempre encuentran una respuesta inmediata en las prácticas comerciales de las empresas.
La importancia de planificar los pagos internacionales
Los resultados del barómetro ponen de manifiesto la necesidad de que las pymes con actividad internacional presten especial atención a la gestión de sus pagos y cobros en el extranjero.
Conocer los tiempos habituales de procesamiento de las transferencias, planificar las operaciones teniendo en cuenta los horarios bancarios de cada país y disponer de visibilidad sobre los movimientos financieros puede ayudar a evitar retrasos y mejorar la planificación de tesorería.
Asimismo, la elevada utilización del dólar hace especialmente relevante la gestión del riesgo de tipo de cambio, ya que las fluctuaciones de esta moneda pueden afectar directamente al coste de las importaciones y a los márgenes comerciales.
En un contexto en el que cada vez más pequeñas y medianas empresas mantienen relaciones comerciales con proveedores y clientes internacionales, optimizar la gestión de las divisas y los pagos transfronterizos se convierte en un elemento importante para mejorar su competitividad.


























