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Viernes, 6 Noviembre 2026

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Falsas hernias en la oficina y cómo abordarlas sin analgésicos

hernia

Los expertos en medicina física y rehabilitación hacen una llamada de atención sobre una de las causas más frecuentes de baja laboral y pérdida de calidad de vida en la población activa: el dolor de espalda recurrente. Aunque es habitual que los trabajadores relacionen de forma inmediata las molestias cervicales o lumbares con hernias discales o desgastes de cartílago, la evidencia clínica indica que en la gran mayoría de las ocasiones el origen es muscular.

El llamado Síndrome de Dolor Miofascial (SDM) está provocado por la presencia de puntos gatillo —zonas hiperirritables dentro de una banda tensa de músculo— que limitan la movilidad y generan un malestar constante en quienes pasan jornadas prolongadas frente a la pantalla.

El reto del diagnóstico: dolor referido vs lesión estructural

Una de las principales dificultades para resolver esta dolencia es el fenómeno del dolor referido. La tensión localizada en un punto muscular concreto suele irradiar hacia otras regiones del cuerpo, simulando patologías de mayor gravedad.

«El lugar donde sentimos el dolor no siempre coincide con su origen. Un punto gatillo es una zona muscular especialmente sensible que puede reproducir dolor local y también proyectarlo hacia otras regiones. Por ejemplo, un dolor de origen muscular en la zona glútea puede extenderse por la pierna y confundirse con una ciática«, explica el Dr. Miguel Bernardo Salmerón Celi, médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Madrid.

El especialista añade que la presencia de hallazgos anatómicos en las pruebas de imagen no siempre justifica la dolencia del paciente: «Encontrar una hernia en una resonancia no significa automáticamente que explique todos los síntomas. Como médico rehabilitador, lo fundamental es relacionar lo que cuenta el paciente con la exploración muscular y neurológica: comprobar la fuerza, la sensibilidad, los reflex y qué maniobras reproducen su dolor habitual».

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Más allá de los fármacos: la necesidad de un abordaje integral

El uso prolongado de analgésicos o la aplicación de masajes superficiales suelen ofrecer un alivio efímero, ya que no modifican los factores biomecánicos que perpetúan la lesión. Si no se actúa sobre la capacidad del músculo ni sobre los hábitos posturales, la inflamación profunda reapagarece al poco tiempo.

«Los analgésicos pueden aliviar los síntomas y la terapia manual puede mejorar el dolor y la movilidad, pero necesitamos acompañarlos de ejercicio progresivo, adaptación de las cargas y cambios en los hábitos que perpetúan el problema. El objetivo es conseguir una mejoría duradera y recuperar la función», aclara el Dr. Salmerón Celi.

Para aquellos casos de dolor miofascial persistente en los que se busca evitar técnicas invasivas con agujas o infiltraciones, la medicina física ha incorporado tecnologías de biomodulación mediante energía acústica. La terapia de ondas de choque focales permite aplicar estímulos mecánicos de alta precisión a la profundidad exacta donde se sitúa la contractura, favoreciendo la relajación del tejido y la reactivación del riego sanguíneo.

«El interés de las ondas de choque focales está en que permiten concentrar un estímulo mecánico en una zona seleccionada y ajustar la profundidad y la energía al tejido que queremos tratar. Esto ofrece una opción no invasiva para determinados pacientes con dolor miofascial, especialmente cuando buscamos una alternativa a las técnicas con agujas. Con equipos como los de STORZ Medical podemos administrar este tratamiento ajustando sus parámetros según el diagnóstico. Su mayor utilidad es facilitar que el paciente se mueva mejor y avance en un programa de rehabilitación activo», subraya el especialista.

Prevención activa: romper la inmovilidad en el puesto de trabajo

Más allá de los tratamientos en consulta, los expertos recuerdan que la mejor herramienta contra la cronicidad muscular es la variabilidad postural y la actividad física regular. Permanecer inmóvil durante horas somete al tejido a una carga estática inapropiada, independientemente de lo ergonómica que sea la silla.

«La primera recomendación es variar la postura. No hay una posición perfecta que debamos mantener durante toda la jornada: incluso una postura cómoda puede resultar molesta si permanecemos inmóviles demasiado tiempo. Como pauta práctica, recomiendo levantarse y caminar unos minutos cada media hora o cada hora. El mensaje es sencillo: cambiar de posición, moverse con frecuencia y mejorar progresivamente la capacidad muscular», concluye el Dr. Miguel Bernardo Salmerón Celi.

 

 

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