jueves , 21 marzo 2019 Impresion Pyme
  • No más lunes al sol: apuesta por los mayores de 45 años

    Trabajar a partir de los 45 años se ha convertido en un desafío, en una hazaña. En una de esas leyendas que circulan por los bares, mientras se apuran las tardes de cañas y fútbol en la tele. Uno de los últimos informes de Adecco dice lo mismo, con otras palabras: sólo un 6,2% de las ofertas de empleo se dirigen a mayores de 45 años.

    Los lunes al sol entre este colectivo son los más largos. Hasta el 70% de los parados que llevan más de un año buscando trabajo, han superado hace tiempo los 40. Para explicar la situación, los motivos que expulsan a estas personas del mercado de trabajo, rápidamente los prejuicios saltan a escena. Ahí van unos cuantos.

    Los mayores de 45 años son a menudo percibidos como trabajadores menos motivados; menos dispuestos a formarse en nuevas competencias,; más resistentes al cambio;  confían menos en el liderazgo de la organización; más propensos a sufrir problemas médicos que afecten a su trabajo; más vulnerables a los conflictos que se pueden producir en su familia o en su trabajo; menos flexibles a la hora de viajar o hacer horas extra; más inflexibles con los salarios.

    Pero como aseguran en HBR, lo que más hace daño no son los estereotipos, sino los “metaestereotipos” o lo que es lo mismo: que los mayores de 45 lleguen a convencerse de que lo que se dice de ellos, es cierto. Y como demuestra un estudio llevado a cabo por la propia publicación entre trabajadores senior y managers de grandes empresas, hay muy poca base real para tomarlos como ciertos.

    La primera conclusión a la que llega es la más obvia: son trabajadores con más experiencia, que han tenido tiempo más que suficiente para acumular todo tipo de conocimientos y know-how del negocio. Pero más allá del cliché, el estudio revela el perfil de una persona estable, que facilita el trabajo en equipo, capaz de asumir posiciones de liderazgo cuando se precisan y con habilidad para influir de forma positiva sobre el trabajo de otras personas.

    ¿Y qué ocurre a la hora de adquirir nuevas competencias? ¿De qué forma les impacta la introducción de nuevas soluciones tecnológicas en el puesto de trabajo o distintas formas de trabajar? Respuesta corta: de ninguna forma. Más bien al contrario, el estudio arroja que los trabajadores que se encuentran en esta franja de edad no sólo están más dispuestos a entrar en programas de formación continua, sino que son más propensos a seguir formándose por su cuenta.

    Finalmente el estudio concluye que los miembros de este colectivo suelen ser mucho más altruistas, dispuestos a compartir su conocimiento con el resto de la organización y  menos propensos a encerrarse en silos. Y si tienen un “debe mejorar” es  que tienden a ser más conservadores y están menos dispuestos a cambiar el status quo. Y pese a ello siguen siendo los grandes olvidados, no sólo a la hora de acceder a un nuevo puesto, sino también cuando es necesario llevar a cabo una promoción interna. El techo de cristal es más grueso a partir de una edad. Una pena.

     

     

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