Domingo , 11 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cómo diseñar una tienda que seduzca a tus clientes

    nordstrom

    ¿Qué tiene que tener una tienda para resultar atractiva para el consumidor? ¿Por qué hay algunas en las que entramos y salimos habiendo comprado más cosas de las que habíamos pensado adquirir en un principio? ¿Qué tienen esas tiendas que nos hacen sentirnos bien, en las que no nos importa pasar el tiempo?

    Es difícil afirmar rotundamente que haya una fórmula secreta que nos vaya a asegurar el éxito. Sin embargo sí que hay algunas técnicas que se ha demostrado que parecen funcionar bastante bien en distintos sectores. 

    La importancia de un buen escaparate

    Es curioso cómo muchos pequeños negocios tienden a infravalorar la importancia que realmente tiene un buen escaparate. En vez de eso, invitan directamente al consumidor a mirar el interior de la tienda, lo cual puede ser un error.

    El escaparate es en realidad la parte más importante de un negocio, porque cuenta quiénes somos, revela el “alma” de nuestra empresa, descubre nuestra identidad corporativa y genera expectativas. En definitiva, un buen escaparate tiene la capacidad de contar una gran historia.

    ¿Cómo se hace un buen escaparate? Si tenemos la posibilidad y los recursos, contratando a un profesional. Si no, podemos empezar por escoger un único color que nos identifique, que capture la atención del que mire. Además, es interesante apostar por espacios amplios, siguiendo la clásica filosofía de menos es más. Cuando mostramos pocos objetos, transmitimos una idea de calidad mientras que si por el contrario saturamos ese espacio, transmitimos sensación de ser baratos, un todo vale.

    Un gran primera impresión

    Cuando el cliente entra en nuestra tienda, deberíamos estar preparados para ofrecer una primera gran impresión. ¿Cómo lo conseguimos? Exponiendo muy cerca de la entrada un set, un maniquí o otro objeto que les obligue a “pararse”, prestar atención y  bajar el ritmo.

    Si no obligamos a esa pausa forzada, corremos el riesgo de que el cliente recorra el establecimiento con paso resuelto, tardando tan poco en salir como lo que tardado en entrar.

    Además, más que apostar por pasillos, altas estanterías y la sensación de que la tienda está llena de objetos que no son accesibles en un primer vistazo, la tienda debería apostar por ofrecer al cliente una panorámica lo más amplia posible, instalando para ello mesas y estanterías bajas que le ayuden a moverse con comodidad, invitándole a hacer un recorrido completo.

    Giro a la derecha

    Diversos estudios han demostrado que cuando entramos en una tienda, lo primero que hacemos de forma natural es mirar hacia nuestra izquierda, para después enfocar nuestra mirada hacia la derecha. Los mismo estudios sugieren además en un espacio cerrado nos sentimos más cómodos moviéndonos hacia la derecha, siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

    Una gran técnica a la hora de diseñar una tienda es “obligar” al cliente a realizar un giro a la derecha en cuanto entran en un establecimiento, proporcionándole un “itinerario” en el que que de forma natural va a sentir más cómodo.

    Además es precisamente a la derecha del cliente (no sólo en el sentido de la marcha) donde deberían situarse los reclamos más sugerentes, los colores más agradables, las mejores ofertas.

    Una meta al final del pasillo

    Uno de los grandes errores que cometen muchos retailers es que “obligan” al cliente a seguir pasillos que no terminan en ningún sitio interesante (una puerta de servicio, los baños, un probador).

    Los pasillos deben sugerir alternativas, no terminar en una pared… deben ser un espacio para poder tomar otro pasillo, pero nunca para tener que volver atrás.

    Curvas y ángulos

    Aunque es mucho más racional y eficiente situar pasillos de forma paralela con respecto a las paredes de nuestro establecimiento, está demostrado que el índice de “retención” de clientes es superior cuando los pasillos son capaces de converger en un punto central, cuando son capaces de adoptar una forma de flecha o incluso, son curvos, formando una espiral.

    No obstante, solo debemos adoptar este tipo de disposición cuando podamos garantizar un tránsito fluido y cómodo.

    Interrupciones visuales

    Una vez más, los pasillos eternos, largos y monótonos, cansan. Tanto que probablemente el ojo humano acabe por “eliminar” mentalmente el 20% de los productos que se exponen.

    Resulta mucho más interesante partir esos pasillos, creando espacios en los que el cliente pueda “descansar” de la exposición constante de mercancía.

    Espacios circulares

    Por último es interesante notar como todos nos sentimos atraídos por los espacios circulares, por las paredes curvas, por espacios que toman una forma de U.

    Psicológicamente entramos en una zona de confort, nos sentimos más protegidos frente a lo que nos rodea y no nos importa pasar más tiempo curioseando.

     

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