Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • El 71% de las empresas siguen con Windows XP

    En vísperas del aterrizaje del nuevo Windows 7, según un informe de Forrester Research, las empresas aún no han abandonado Windows XP. Sin embargo, según los encuestados un tercio de las empresas ya ha empezado la transición.

    Varias son las razones que explican esta tardía transición. En primer lugar, Microsoft ya ha puesto fecha al fin del servicio de soporte de Windows XP, y en segundo término, las malas críticas que ha recibido Windows Vista desde diferentes frentes, lo que le ha llevado a adelantar Windows 7.

    La consultora Forrester Research ha publicado un informe realizado en agosto y septiembre de 2008 en el que recoge testimonios de responsables del área de tecnologías de la información de 962 empresas en Europa y América del norte. Los datos del informe arrojan algunas cifras sorprendentes, como la que muestra que el 71% de las empresas aún utilizan Windows XP. La baja adopción de Windows Vista, un 10%, sorprende quizás aún más si observamos que empata con la de Windows 2000. Mac OS X se queda en un 3% de adopción mientras que Linux cierra la lista con un 2%.

    En la misma encuesta un tercio de las empresas declaraba estar poniendo en marcha un plan de actualización para pasar a Windows Vista, una necesidad en el caso de muchas empresas que ven cómo el plazo de soporte estándar cauca en abril de 2009. El soporte extendido (de pago) finalizará en 2014. Son cifras, sin embargo, que pueden resultar engañosas.

    Como apuntan en el blog Microsoft Watch, la encuesta se realizó antes de que la crisis comenzara a pegar realmente duro, por lo que no sorprendería que este plan de actualización se viera reducido drásticamente si las empresas fueran encuestadas ahora.

     

     

    El caso es que estas cifras ponen sobre la mesa un dilema para los entornos empresariales. Con el plazo de soporte de XP agotándose y la inminente llegada de Windows 7 se presentan distintos posibles escenarios. Por un lado muchas empresas ven con buenos ojos la llegada de Windows 7 porque la adopción del nuevo sistema operativo podría en muchos casos no suponer una actualización del hardware.

    Sin embargo la transición directa de XP a Windows 7 presenta los mismos problemas de compatibilidad que con Vista. Eso y las posibles actualizaciones gratuitas de Vista a Windows 7 pueden convencer a muchos responsables de informática para que inicien la transición cambiando a Vista para que el cambio sea más gradual.

    Microsoft ya ha advertido, como podemos leer en BusinessWeek, que pasar de XP a Windows 7 significa reinstalar desde cero. El cómo se realicen estas actualizaciones dependerá en gran parte del plan de precios final que proponga Microsoft a las empresas.

    Por otro lado, el final del soporte de Windows XP no deja demasiado margen a las empresas que tiene que migrar aplicaciones, ordenadores e infraestructuras a un nuevo sistema operativo. Si esperan a la llegada de Windows 7 para realizar el cambio pueden quedarse sin tiempo para realizar la migración y las pruebas correctamente si no quieren quedarse sin soporte del sistema operativo.

     

     

    En muchos casos es mejor realizar el cambio y las pruebas ahora confiando en las garantías que proporciona Microsoft de que la compatibilidad entre Vista y Windows 7 sera total (un factor clave para la adopción de Windows 7 en entornos empresariales).

    El caso es que en algunos casos se prevé con bastante aprensión que en determinados entornos vayan a tener que convivir tres generaciones distintas de sistemas operativos, con lo que supone este escenario en costes de mantenimiento y soporte además de posibles problemas de compatibilidad y funcionamiento interno.

    La transición de sistemas operativos suele ser un entorno traumático en vísperas del lanzamiento de un nuevo Windows, pero el escenario de austeridad que se presenta complica bastante el panorama. Microsoft debe medir con mucho cuidado su estrategia para que el lanzamiento de Wndows 7 tenga un impacto positivo en su cuenta de resultados en lo que al entorno empresarial se refiere. Por lo menos un impacto mayor que el que ha supuesto Vista, que como hemos visto ha sido mucho peor de lo esperado.

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