Lunes , 5 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Motivación: 18 técnicas para no perderla

     

    Conseguir nuestros objetivos no depende ni exclusiva ni principalmente de nuestra autodisciplina, sino más bien de la motivación que tengamos para llevarlos a cabo. No estar suficientemente motivado o, lo que es peor, perder la motivación es el primer paso para que el proyecto fracase.

    En Zenhabits han recopilado las mejores técnicas de automotivación del momento. Algunas son tan sencillas como utilizar una fotografía, otras en cambio requieren un poco más de esfuerzo y dedicación por nuestra parte.

    La importancia del pensamiento positivo

    Al cabo del día tenemos millones de pensamientos. Sin embargo, no somos conscientes de ellos. Es importante comenzar a ser consciente de cómo pensamos, identificando cuáles son nuestros pensamientos positivos, y cuáles son los negativos. Resulta muy interesante observar los pensamientos negativos que se repiten, ser conscientes de ellos, porque podremos identificar las causas que los originan. En la medida que repitamos este ejercicio, conseguiremos tener menos pensamientos negativos y nos sentiremos de mejor humor y más motivados.

    Compromiso público 

    Un propósito o un objetivo que hacemos de forma privada, es fácil de incumplir. Nadie sabe que lo hemos hecho, con lo cual podemos olvidarlo casi tan rápido como lo formulamos. Sin embargo, si lo hacemos público, si gritamos a los cuatro vientos que estamos dispuestos a mejorar, o a alcanzar un objetivo determinado, seguramente nos será más complicado abandonar nuestro propósito inicial.

    Competir amistosamente

    El ser humano es competitivo por naturaleza. De hecho, la competitividad, si se entiende de forma sana, es uno de los grandes motores que nos ayudan a conseguir lo que nos proponemos. Por ejemplo, podemos apostar con nuestros compañeros de trabajo sobre quién va a desarrollar su parte del proyecto antes, o quién va a conseguir más y mejores clientes. Esto nos mantendrá activos, pues existe una pequeña “recompensa”.

     

     

    Un diario

    La idea de tener un diario personal puede parecer anticuada y pasada de moda, pero no tiene porque ser así. En un diario no es necesario escribir lo que nos ha sucedido a lo largo del día, sino únicamente nuestros pensamientos sobre nuestro trabajo, nuestros objetivos, cómo nos sentimos al participar en un proyecto, en qué nos hemos equivocado y cuáles han sido nuestros éxitos. Visto en perspectiva, el diario puede ayudarnos a aprender de nuestros errores.

    Visualizar nuestro objetivo

    Podemos dedicar a esta tarea unos 5 o diez minutos a lo largo del día. Cerramos los ojos y visualizamos nuestro objetivo. Imaginamos exactamente lo que queremos conseguir, los pasos que hemos de dar para conseguirlo, cómo nos sentiremos una vez que lo hayamos logrado. Cuanto más practiquemos, más claramente veremos que lo que podría parecer una quimera, se va acercando a ser una realidad, día tras día.

    Las reglas están para respetarlas

    No importa las reglas que nos impongamos a nosotros mismos con relación a la consecución de nuestros objetivos. Hemos de respetarlas a rajatabla. Puede que un día no podemos cumplir con lo que nos prometimos, pero en ningún caso hemos de permitirnos fallar también al día siguiente. Si comenzamos a fallar, a poner excusas, la demotivación empezará a hacerse un hueco importante.

    Ser conscientes de nuestras excusas

    A lo largo del día o de la semana, puede que surjan excusas para no seguir trabajando en nuestro proyecto o en nuestro objetivo. Excusas del tipo ¿Para qué voy a hacerlo si ya sé que no voy a conseguir buenos resultados? son una de las grandes bazas con las que cuenta la desmotivación laboral. Ser conscientes de las excusas que nos ponemos a nosotros mismos, es el primer paso para superarlas.

    Poderosas razones para…

    Todos tenemos razones para hacer lo que hacemos, para trabajar en lo que trabajamos. ¿Cuáles son? Escribirlas en un papel y tenerlo siempre a mano nos puede ayudar en los días en que nos sentimos un poco bajos de moral. Escribir las mejores razones, aquéllas que realmente representan algo significativo para nosotros.

    ¿Has probado el coaching?

    En el entorno empresarial y personal se conoce por coaching al proceso interactivo y transparente mediante el cual el coach o entrenador y la persona o grupo implicados en dicho proceso buscan el camino más eficaz para alcanzar los objetivos fijados usando sus propios recursos y habilidades.

    El proceso de coaching se parte de la premisa de que el Coachee (la persona que recibe el coaching) es el individuo que cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones a las que se enfrenta. En vez de enseñar, el “Coach” asiste al “Coachee” a aprender de sí mismo.


    La ruta hacia la inspiración

    La inspiraicón es uno de los motivadores más fuertes que existen. Lo mejor de ella es que podemos encontrarla en prácticamente cualquier momento y lugar. Si la aplicamos al mundo laboral, las principales fuentes de inspiración podemos encontrarlas en los blogs, casos de éxito, foros, revistas, libros, citas, personas que conocemos, llamadas telefónicas… etc.

    Nuestra recompensa diaria

    Recompensarnos a nosotros mismos por el trabajo bien hecho es una buena fuente de motivación para realizarlo. Esta recompensa no tiene porque producirse únicamente cuando consigamos completar grandes proyectos.

    Todo gran proyecto podemos dividirlo en varios mini proyectos o acciones. Cada una de ellas, puede tener su propia recompensa. Abordar la complejidad desde elementos más abarcables es la mejor forma de progresar paso a paso.

    Dividir el proyecto

    Como hemos comentado con anterioridad, muchas personas pueden sentirse abrumadas ante un proyecto u objetivo que les parece excesivo. En ocasiones, esta sensación puede derivar en ansiedad.

    Para prevenir esto, lo mejor es dividir ese gran proyecto en todas las tareas y metas que consideremos oportunas. De esta forma, cuando comprobemos que somos capaces de completarlas individualmente, sabremos que el conjunto del trabajo está a nuestro alcance.

    Pensar a largo plazo

    Lo cual puede resumirse en paciencia, paciencia y más paciencia. Muchas veces, por más que nos esforcemos, nuestro trabajo no se va a traducir en éxitos inmediatos. Debemos pensar que, aunque nos parezca irreal, el buen trabajo suele producir buenos resultados a medio y largo plazo. Si no nos obsesionamos con los resultados, seremos mucho más eficientes y productivos.

    ¿Podemos conseguir que sea divertido?

    Uno de las principales excusas que nos ponemos a nosotros mismos a la hora de encarar una tarea, es que es tediosa, difícil o sencillamente aburrida. Puede que sea verdad y objetivamente lo que tenemos que hacer sea muy aburrido, pero tenemos que encontrar la clave para que no sea así. Podemos convertir esta actividad en un desafío para nosotros mismos.

    ¡Empieza!

    Algunos días, sencillamente no nos apetece nada ponernos a realizar informes de empresa, contestar/realizar llamadas, presupuestar parte de un proyecto… etc. En vez de pensar en cuánto nos va a costar realizar lo que tenemos que hacer, o el tiempo que nos va a llevar o otras cosas negativas, solamente tenemos que pensar que únicamente tenemos que empezar, dar el primer paso. 

    Normalmente cuando nos hemos decidido a dar ése primer paso, rápidamente damos el segundo, el tercero y así sucesivamente. Cuando hemos terminado, apenas nos acordamos de cuánto nos costaba empezar.

    Un poco de ayuda extra

    Mantener alta nuestra motivación sin la ayuda de nadie puede resultar complicado en muchas ocasiones. Si tenemos a alguien que comparta nuestros objetivos, o que trabaje en nuestro mismo proyecto y conseguimos involucrarle en nuestro propósito de motivación, ambos resultaremos beneficiados. Se cumple la teoría de los vasos comunicantes. 

    La fotografía que nos puede ayudar

    Al principio de este reportaje, comentábamos que una fotografía era una forma sencilla de mantenernos motivados. Si cerca de nuestro escritorio tenemos una fotografía de nuestro objetivo o de personas a las que queremos, nuestra motivación aumentará cada vez que la miremos y reflexionemos por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo. ¿Lo hacemos por ellos? Quizás ésta sea la mejor de las razones.

    Foros, grupos de discusión, redes sociales

    Participar activamente en una comunidad, on-line o no, es una buena forma de compartir con los demás lo que sentimos. En ocasiones pueden aconsejarnos, o sencillamente podemos encontrar personas que están pasando por las mismas dificultades que nosotros y encontrar de esta forma un apoyo mutuo y consolador.

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