Miércoles , 7 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cómo aportar nuevas ideas creativas a tu negocio

     

    El Brainstorming o “lluvia de ideas” es una de las técnicas más conocidas y empleadas en la mayoría de las empresas del mundo que necesitan enfrentarse a un problema o un nuevo reto desde una perspectiva creativa.

    Aunque desarrollar y moderar una sesión de brainstorming no es especialmente complicado, existen algunas particularidades y técnicas que hemos de tener en cuenta para que la sesión no acabe resultando un fracaso, bien por la actitud de los participantes, bien por el papel que ejerce el moderador.

    La principal regla del método es aplazar el juicio, ya que en un principio toda idea es válida y ninguna debe ser rechazada. Habitualmente, en una reunión para resolución de problemas, muchas ideas tal vez aprovechables mueren precozmente ante una observación “juiciosa” sobre su inutilidad o carácter disparatado.

    De ese modo se impide que las ideas generen, por analogía, más ideas, y además se inhibe la creatividad de los participantes. En un brainstorming se busca tácticamente la cantidad sin pretensiones de calidad y se valora la originalidad. Cualquier persona del grupo puede aportar cualquier idea de cualquier índole, la cual crea conveniente para el caso tratado. Un análisis ulterior explota estratégicamente la validez cualitativa de lo producido con esta técnica. Concretamente, a la hora de realizar una sesión debemos tener en cuenta lo siguiente:

    1 Evitar el juicio previo

    Muchas de las ideas que surgen durante una sesión de Brainstorming nos pueden parecer en un primer momento disparatadas. Es más, lo más seguro es que lo sean. Sin embargo no se trata de quedarnos con una primera idea, sino dejar que se desarrolle hasta el final. En este sentido es mejor no “cortar las alas” enseguida, sino juzgar el resultado sólo en el momento oportuno.

    2. Todo el mundo tiene algo que aportar

    Normalmente en una sesión de Brainstorming nos encontraremos con personas muy creativas, que constantemente están proponiendo mejoras e ideas “innovadoras” y otras que puede que no lo sean tanto, y parece que no tienen mucho que decir.

    Muchas veces, esta aparente timidez se debe a que tienen miedo a que su idea sea juzgada de ridícula y como consecuencia, su trabajo también. Este tipo de sesiones han de partir de una máxima muy clara: todas las ideas, por ridículas que parezcan, son bienvenidas. En este sentido, podemos (y debemos) estimular a las personas más retraídas, animándoles a decir cualquier cosa que se les pase por la mente.

     

     

     

    3. No te pongas a la defensiva

    Muchas veces experimentaremos cómo una idea propia que nos parece fantástica es rechazada a la primera de cambio. Una de las reacciones naturales y previsibles que suelen tener lugar en estos casos es la de ponernos a la defensiva, llegando a atacar las ideas de los demás porque “ellos antes atacaron la nuestra”. Esta es una posición destructiva que en nada ayuda a alcanzar un punto de encuentro. Antes que defendernos de supuestos “ataques”, es mejor seguir contribuyendo con nuevas ideas.

    4. Confidencialidad

    Todo lo que se dice en una sesión de Brainstorming tiene que quedar “encerrado” entre las cuatro paredes de la habitación en la que se convoca la reunión. Para los participantes de este tipo de reuniones es importante saber que cuentan con la seguridad de que culquier cosa que puedan decir no va a ser utilizado como arma arrojadiza una vez haya concluido la sesión. Además, la habitación en la que se convoque la reunión ha de contar con las suficientes medidas de seguridad como para que no se produzan “fugas de información”.

    5. Construye sobre las ideas de los demás

    Una sesión de Brainstorming no se basa únicamente en la proposición de ideas individuales que son aceptadas o rechazadas, sino sobre todo en la construcción de una idea común basada en elementos de varias de las ideas planteadas encima de la mesa. Además, se trata de construir sobre la base de una buena idea original, de modo que los miembros del grupo pueden focalizar su atención sobre una primera idea, aportando mejoras y desarrollando un mejor resultado final.


    6. Interacción

    El Brainstorming es, por su propia definición, una técnica dinámica. Es decir, no sacaremos demasiado provecho si nos limitamos a sentarnos en una mesa y permanecemos mirándonos las caras durante 30 minutos. Se trata en cambo, de una técnica en la que podemos plantear diversos recursos creativos y que inducen a la creatividad. Podemos (y debemos) utilizar pizarras, gráficos, fotografías, juegos de palabras, cualquier cosa que nos permita seguir manteniendo alto el espíritu participativo de los asistentes a la reunión.

    7. Distancia

    En ocasiones descubrimos que al tratar un tema concreto no somos capaces de avanzar. El grupo lleva unos minutos intentando enfocar bien el argumento, no encuentra soluciones plausibles y parece que la sesión no va a resolver nada de lo que teníamos planteado.

    En estos momentos resulta mucho más productivo saltar el tema “conflictivo” y pasar al siguiente, que seguir intentando con todas nuestras fuerzas llegar a una solución. Quizás el brainstorming no es la técnica ideal para abordar ese problema en concreto o quizás simplemente no es el mejor día para hacerlo. Tomemos algo de distancia.

     

     

     

    8. Diversión

    Nunca hay que olvidar que el espíritu de un Brainstroming es llegar a una solución, pero que el camino para hacerlo tiene que pasar necesariamente por la motivación, y generalmente porque los participantes se sientan agusto. En definitiva, la diversión sana no hace ningún mal.

    9. Constructivos

    No se trata tanto de eliminar las ideas que “no encajan” en nuestro proyecto sino si podemos “hacer un hueco” para que encajen. Sólo así dispondremos de una mentalidad lo suficientemente abierta como para albergar nuevas posibilidades y contextos que nunca nos habíamos planteado.

    10. Nunca digas nunca

    Las palabras “mala idea”, “no” y “nunca” deberían estar prohíbidas en una sesión de Brainstorming. No hay malas ideas, sino pocas posibilidades de llevarlas a la práctica. “Nunca” no es una palabra válida porque precisamente, nunca sabemos lo que va a ocurrir en un futuro. Y no existen ideas malas, sino ideas “diferentes”.

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