Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Aprende a lidiar con las “visitas incómodas”

    Uno de los famosos ladrones de tiempo a los que nos enfrentamos a diario lo constituyen toda una serie de personas y visitas inesperadasque literalmente nos impiden concentrarnos en nuestro trabajo, justo cuando más lo necesitamos.

    Hay muchas formas de lidiar con este tipo de distracciones, algunas muy sutiles y otras mucho más agresivas. En MuyPymes hemos recopilado para este artículo cinco formas de “deshacernos” de “visitantes molestos” sin que apenas se note.

    Nuestra querida Ley de Murphy afirma en uno de sus axiomas que si algo puede ir mal, las probabilidades de que vaya mal son altísimas. En nuestro caso, lo más seguro es que precisamente los días en que necesitemos de la máxima concentración para llevar a cabo un proyecto, sean precisamente aquéllos en los que recibamos un sinfín de visitas inesperadas e interrupciones constantes.

    Aunque es cierto que podemos optar por la brusquedad e informar a todos que no deseamos ser molestados, en muchas ocasiones nuestra posición dentro de la empresa no nos permite estos ejercicios de autoridad y en otros, nuestro propio carácter “afable y simpático” no nos va a conducir a estos “ataques”.

    En MuyPymes estamos convencidos que existen métodos mucho más sutiles y efectivos de conseguir nuestro propósito que no es otro que limitar al máximo la duración de las interrupciones. Nosotros hemos escogido cinco métodos pero seguro que vosotros conocéis muchos otros. Si es así, nos encantaría que los compartiéseis en los comentarios.

    1.Evita las sillas

    Una silla enfrente de nuestro escritorio es sin lugar a dudas una clara invitación a que nuestra “visita” se siente y nos cuente con toda la tranquilidad del mundo los motivos por los que se ha sentido atraído por nuestro despacho.

    Si queremos evitar encuentros que se prolonguen más allá de lo razonable nada mejor que “esconder” las sillas o si no es posible acumular un número indeterminado de objetos y papeles sobre las mismas, de modo que en la práctica queden inutilizadas.

     

     

    2. Recibe a tus visitas de pie

    Si cuando recibes una visita inesperada te levantas de tu silla y sales del espacio que ocupa tu escritorio, automáticamente estarás transmitiendo la sensación de que deseas que la reunión sea corta. Normalmente tu interlocutor no se sentirá tan cómodo como lo haría en caso de poder sentarse frente a tí y exponer lo que le preocupa.

    En cualquier caso, si una vez de pie en medio de la sala llegamos a la conclusión de lo que tiene que contarnos realmente merece la pena, siempre podemos ofrecerle una silla y volver a nuestra mesa.

    3. Recibe a tus visitas en la puerta

    Una vuelta de tuerca a la estrategia planteada en el punto 2, es recibir directamente a tus visitas en la puerta. Si sospechamos que alguien viene “a molestarnos” le recibiremos básicamente en el umbral de nuestro despacho, y le invitaremos a contarnos su problema mientras realizamos un “simpático” paseo errático por las instalaciones de nuestra oficina.

    Dicho paseo puede concluir en el baño, el área de descanso o lo que aún resulta más efectivo, el puesto de trabajo de la persona que ha “osado interrumpir nuestros pensamientos”.

    4. Sillas incómodas

    Otra posible solución es hacernos con algunas sillas especialmente incómodas que situaremos en frente de nuestro escritorio esos días en los que realmente nos nos apetece atender a nadie. Aunque puede que haya personas lo suficientemente espartanas como para resistir la incomodidad de una mala silla durante horas, estamos convencidos que la mayoría de nuestras visitas tardarán poco en abandonar nuestro despacho una vez hayan probado una silla que cojea, o otra que potencia una posición antinatural de la espalda.

    5. Toma de notas

    De todas las opciones comentadas hasta ahora, quizás la más ética sea la “toma de notas”. Al antender a nuestro interlocutor, podemos sacar una cuaderno y tomar notas sobre el problema o la situación que nos está exponiendo.

    La mayoría de las personas se sienten algo “intimidadas” cuando perciben que todo lo que dicen está siendo reflejado en un documento (por muy informal) que éste sea por lo que seguramente se centrarán en lo esencial de su mensaje y dejarán de lado todo tipo de elementos accesorios, cotilleos y demás que no tendrían ningún problema en comunicarnos en caso de que la conversación fuese mucho más informal.

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