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Sábado, 1 de noviembre de 2014

Cómo cumplir con nuestros objetivos de año nuevo

Cómo cumplir con nuestros objetivos de año nuevo

La escena se repite cada año. Después de la última campanada, nos proponemos grandes objetivos para el nuevo año. Algunos quieren dejar de fumar, otros perder peso en el gimnasio, e incluso los hay que quieren comenzar su propio proyecto empresarial o dar un gran impulso al que ya tienen.

Y sin embargo pocos días después de haber formulado mentalmente estos grandes y loables propósitos, la inmensa mayoría se quedan en el aire. Para evitarlo hoy os ofrecemos una pequeña guía para ayudarnos a perseverar en nuestros propósitos.

En la mayoría de los casos, después de un breve e intenso entusiasmo inicial la mayoría acabamos por abandonar proyectos, objetivos y sueños, creyéndolos fruto de un momento de euforia desorbitada que no se corresponde con la realidad.

El problema, como podemos leer en varios libros de productividad y en infinidad de webs no es que no no tengamos la capacidad de llevar a cabo los objetivos que nos proponemos, sino que fallamos en la formulación de los mismos y en el método que seguimos para conseguirlos. En esta ocasión os proponemos algunas claves para cumplir con nuestros propósitos de año nuevo.

Elige un solo gran objetivo

Es inútil que el 31 de diciembre (o durante los primeros días de enero) nos digamos a nosotros mismos “Voy a cambiar de vida”. Los objetivos maximalistas, sencillamente no funcionan.

En este sentido, resulta mucho más productivo apostar por un único gran cambio, o elegir un área (de nuestra vida, de nuestra empresa) donde gradualmente vayamos a introducir pequeños cambios encaminados a conseguir nuestro “gran objetivo”.

Una vez sepamos qué es lo que queremos cambiar, o qué es lo que queremos conseguir, tenemos que ser además, tan concretos como nos sea posible, dividiendo nuestro gran propósito en pequeñas tareas que podamos acometer de forma realista.

Además debemos apostar por objetivos que realmente sean factibles. Por ejemplo, si sufrimos de sobrepeso, no resulta demasiado realista que nuestro objetivo para 2010 sea correr la maratón de Nueva York. Si podemos proponernos en cambio andar todos los días una hora, para pasados dos meses comenzar a correr unos minutos semanalmente, para pasar después a correr todos los días… etc.

 

Cómo cumplir con nuestros objetivos de año nuevo

Planificar

Cualquier objetivo, por pequeño que sea, exige una planificación previa. Debemos contar con los recursos necesarios para poder llevarlo a cabo. Nunca nos cansaremos de afirmar la importancia que tiene la formación en todo este proceso.

Cuanto más leamos, más nos preparemos y en definitiva más conozcamos de cerca lo que queremos conseguir, más fácil nos resultará hacerlo. Incluso si nos proponemos objetivos más “mundanos” como por ejemplo “dejar de fumar”, nos será más fácil si leemos sobre el tema, si nos informamos a fondo sobre los riesgos de no hacerlo, si tomamos realmente conciencia sobre la importancia del asunto en cuestión.

Anticiparnos a los problemas

Lo queramos o no, a lo largo del camino vamos a encontrarnos obstáculos y problemas con los que deberemos lidiar. Muchos de los propósitos que se hacen en año nuevo (o en cualquier otro momento) fracasan precisamente por esto: no preveemos los obstáculos a los que nos podemos enfrentar y por lo tanto nos rendimos a las primeras de cambio.

Una buena forma de evitar esto es preveer con anticipación los problemas que probablemente se presentarán durante el proceso. Es cierto que puede que surjan otros muchos imprevistos, pero si almenos ya hemos definido previamente un marco de actuación para los previstos, habremos dado un gran paso adelante.

Empezar

O si queremos decirlo de otra forma, dar el primer paso. Eso es lo importante. No hace falta que demos ese paso nada más llegar de las vacaciones, ni siquiera que lo hagamos durante el mes de Enero.

Lo que sí es importante en cambio es que elijamos una fecha (o una serie de fechas y plazos) y que los respetemos. Postergar las tareas, aplazar fechas, etc. es la mejor forma de no cumplir con nuestro objetivo y acabar fracasando en nuestro propósito.

Compromiso

Una vez empezamos, necesitamos una alta dosis de compromiso para cumplir con nosotros mismos. La pregunta es… ¿cómo reforzamos nuestro compromiso? ¿Qué es lo que nos hace seguir adelante?

No hay una respuesta sencilla para esta cuestión, que puede variar tanto como varían las personas. Algunos recomiendan escribir sobre un papel nuestro propósito y guardarlo en la cartera (en un sitio donde siempre esté a la vista), de manera que siempre tengamos nuestro compromiso “a mano”. Otras opciones pasan por poner el típico post-it sobre el frigorífico, sobre nuestro ordenador, etc.

Aceptar el fracaso

Nadie es perfecto, y es probable que a lo largo del camino tengamos pequeños (o incluso grandes) fracasos. Es casi seguro que de vez en cuando realmente no nos apetezca madrugar a las 7 de la mañana para pegarnos nuestra pequeña carrera matutina, o que después de seis meses sin fumar nos fumemos un cigarrillo en una fiesta.

No debemos odiarnos por esos pequeños fracasos y pensar que todo lo que hemos hecho no ha servido para nada. Aceptaremos en cambio que los errores son parte de nuestro proyecto y que han de servirnos para reforzar nuestro compromiso.

Planea pequeñas recompensas

Como hemos comentado en otras ocasiones, planear un sistema de pequeñas recompensas según vamos avanzando en el camino que conduce hacia nuestro objetivo puede ser un aliciente para perseverar precisamente cuando menos nos apetece hacerlo (especialmente durante los primeros días, cuando todavía no hemos interiorizado ciertas rutinas y hábitos).

Es probable que al principio estos pequeños trofeos se produzcan a diario, para poco después trasladarlos a una periodicidad semanal, mensual… hasta que interioricemos una forma de trabajar o actuar natural, que forma parte de nuestra rutina.


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