Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Apple iMac 21,5″: ¿Para todos los públicos?

    El nuevo iMac de 21,5 pulgadas es el hermano pequeño del de 27 pulgadas que en 2009 analizábamos en exclusiva para MuyPymes. Parecido en características y prestaciones, en esta ocasión más que realizar un análisis técnico, hemos querido preguntarnos qué puede aportar al mundo de la empresa.

    Después de trabajar durante un mes con este magnífico equipo las sensaciones que nos deja son un tantos contradictorias: por un lado, pocos son los equipos integrados que le pueden hacer sombra, pero por otro, excede las pretensiones de la mayoría de las pymes.

    Sobre la mesa de nuestro laboratorio descansa, ya fuera de su caja, un iMac de 21,5″, Core 2 Duo a 3,06 GHz, provisto de 4 Gbytes de memoria, un disco duro de 500 Gbytes y una trajeta gráfica NVIDIA GeoForce 9400M, lo que ya de entrada invita a pensar que estamos no sólo ante un equipo estéticamente impecable (como lo son la mayoría de los productos de Apple) sino que además se trata de un más que digno competidor de otros ordenadores integrados que en los últimos tiempos están haciendo acto de presencia en firmas como HP o Sony, a un precio muy similar.

    Como en el caso de su hermano mayor, el iMac de 21,5 pulgadas viene acompañado del fantástico Magic Mouse, un ratón que Apple vende por separado por nada menos que 69 euros. Como hemos comentado en un reciente test que realizamos sobre el nuevo ratón de los de Cupertino, al principio puede que nos cueste un poco comprender cómo los gestos que realizamos sobre su superficie Multi-Touch mejoran nuestra experiencia de uso, pero cuando lo hacemos, nos preguntamos cómo habíamos podido vivir antes sin este ratón.

     

    Por contra, y como también resaltamos en el test anterior, el Magic Mouse no es precisamente el ratón más ergonómico del mundo, y si tenemos pensado pasar muchas horas utilizando el ratón o sufrimos de problemas de muñeca, probablemente sea mucho mejor por optar por modelos mucho más cómodos como los diseñados por Logitech.

    Junto al ratón, Apple incluye un teclado extremadamente ligero y de reducidas dimensiones. Al no disponer de teclado númerico resulta ideal para ciertos espacios de trabajo reducidos, pero por otro lado, si estamos acostumbrados a trabajar con largas hojas de cálculo lo mejor es optar por un keyboard con teclado númerico, que podemos comprar en la Apple Store por 49 euros.

    En cuanto al monitor, aunque es cierto que después de haber disfrutado de una pantalla de 27 pulgadas el descenso a las 21,5 pulgadas es significativo, aunque su tecnología LED con una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles resulta más que suficiente para disfrutar de contenidos en alta definición en caso de que queramos hacerlo.

     

     

    El nuevo iMac 21,5″ destaca en este campo del diseño por una peana minimalista que permite que la pantalla consiga un ángulo de inclinación cercano a los 20 grados (aunque no podemos regularla en altura). La pantalla destaca por incorporar un vidrio protector que, frente al modelo anterior, llega hasta los extremos de la pantalla, ocultando los bordes de aluminio.

    Mantiene en cambio el marco negro rodeando la pantalla. Un marco cuya función escapa lo puramente estético, ya que en realidad está pensado para aumentar nuestra concentración. Cuando salimos del campo que ocupa la pantalla, el marco negro nos ayuda a volver a centrar la atención sobre el documento en el que estamos trabajando.

    Si echamos un vistazo a la parte posterior veremos que el aluminio sustituye al plástico de color negro que teníamos en el modelo de hace unos meses, manteniendo la rendija superior de ventilación.

    Además de un diseño aún más refinado gracias al chasis unibody, Apple ha conseguido una construcción más sólida, sin bordes suceptibles de deteriorarse con el uso o que puedan sufrir las consecuencias de un mal ensamblaje. De nuevo los ingenieros de la firma demuestran su saber hacer y se sitúan muy por delante de equipos de la competencia donde el plástico y la tornillería a la vista son muy habituales.

     

    En el campo de la conectitividad se mantienen los puertos disponibles: 4 USB 2.0, FireWire 800, entradas ópticas y análogica de audio, conexión miniDisplay Port y Ethernet. En el lateral derecho encontraremos, además de la unidad regrabadora de DVD (el Blu-ray no está disponible ni como opción), una ranura para tarjetas SD. Por supuesto también seguiremos contando con la webcam y el micrófono incorporado en el frontal del equipo.

    Por lo demás, si nos remitimos al resto de las especificaciones de hardware encontraremos que son prácticamente calcadas a las del iMac de 27 pulgadas, por lo que para los interesados os recomendamos que consultéis el anterior test.

    Lo que vamos a tratar de dilucidar a partir de ahora es la conveniencia (o no) de que una pequeña empresa o un profesional (freelance o autónomo) apueste por este nuevo modelo de Apple.


    ¿Qué uso le vamos a dar a nuestro equipo?

    Hace unos días, en MuyPymes nos preguntábamos sobre cuál era el mejor sistema operativo para la pequeña empresa. Aunque señalábamos las ventajas y los posibles inconvenientes que presentaban Windows, Mac OS X y GNU/Linux, una de nuestras principales conclusiones es que la elección de dicho sistema operativo tendría que estar necesariamente influenciada por el uso que fuésemos a dar a nuestro equipo.

    Dicho lo cual, la pregunta que podemos hacernos es la siguiente: ¿en qué escenarios de trabajo profesional encaja el nuevo iMac 21,5″? Evidentemente, si rescatamos un viejo axioma, podemos afirmar de forma contundente que difícilmente encontraremos un mejor equipo con el que trabajar si nos encontramos en un ambiente de producción en el que prima la creatividad o el diseño.

     

    En este sentido, se trata de un equipo perfecto si nos dedicamos al diseño gráfico (o web), a la edición de audio y vídeo, al retoque fotográfico, a la publicidad y el marketing, etc. Y no sólo porque Mac OS X sea una sistema operativo especialmente enfocado hacia estas profesiones sino porque la profundidad de campo del nuevo iMac, la nitidez y contraste de sus colores y el rendimiento de su tarjeta gráfica difícilmente lo vamos a poder encontrar en un equipo por un precio similar.

    Muchos argumentan que para el trabajo en una oficina, donde básicamente necesitamos consultar nuestro correo electrónico, contar con un navegador de Internet y disponer de una suite ofimática, contar con un equipo como el iMac 21,5″ dispara de forma innecesaria los gastos en TIC, y limita las posibilidades de contar en un futuro con aplicaciones que puede que sólo dispongan de versión para Windows.

    No seremos nosotros los que quitemos parte de razón a estas voces, y ciertamente en algunos entornos podemos cubrir todas nuestras necesidades con unos cuantos netbooks o con portátiles que no exceden los 500 euros, pero también son muchas las empresas que pueden encontrar ventajas más que interesantes en este equipo, que se derivan del hecho de que sea por ejemplo un ordenador integrado.

    El valor de lo integrado

    Las cifras que arrojan las principales consultoras de tecnología del mundo (Gartner e IDC) señalan que las ventas de ordenadores de sobremesa en las empresas están en caída libre, siendo el portátil el dispositivo que más se vende no sólo en el mercado doméstico, sino también en el corporativo.

    A pesar de ello, son muchas las empresas (y empleados) que necesitan contar con un monitor de dimensiones razonables para trabajar con comodidad. Y no hablamos únicamente de diseñadores o fotógrafos, sino profesionales como analistas financieros, consultores, ingenieros, etc. que realmente necesitan disponer de un gran espacio visual en el que mostrar varias ventanas de forma simultánea.

     

    En este sentido tres son las opciones: contar con un sobremesa, apostar por la combinación de portátil más monitor o elegir un integrado. Ante este escenario, la elección del equipo integrado es, según nuestra opinión, la que mejor funciona en el ámbito corporativo ya que:

    1. Los equipos integrados son más baratos que contar con un portátil + un monitor de una calidad razonable.

    2. El consumo energético de un integrado es mucho menor que el de un ordenador de sobremesa.

    3. El iMac 21,5 pulgadas es probablemente uno de los equipos más silenciosos de su categoría, ya que al disponer de un ventilador más grande de lo habitual, el número de revoluciones es bastante inferior. La consecuencia directa es un equipo extremadamente silencioso, muy diferente a lo que estamos acostumbrados a apreciar en equipos de sobremesa.

    La competencia directa del iMac 21,5 pulgadas la encontramos en ordenadores como el Gateway One ZX6810-01, o el Sony Vaio L que ya analizamos en nuestro laboratorio. Curiosamente, tanto el Gateway como el Sony Vaio son equipos que, en sus configuraciones básicas son más caros que el iMac, por lo que en este sentido nuestra elección debería basarse en si preferimos Windows 7 o Mac OS X Snow Leopard.

    Por otro lado, son muchas las empresas que no sólo venden productos y servicios, sino que se comunican con sus clientes a través de la imagen que proyectan.

    Agencias de comunicación y publicidad, estudios de diseño o determinadas empresas que tienen un trato directo con el público se preocupan por la imagen que transmiten sus instalaciones, y aquí suelen incluir también el diseño de sus equipos informáticos.

    En este campo, sólo pocos equipos brillan con luz propia. Al margen del iMac 21,5 pulgadas que ocupa este análisis, podríamos destacar el nuevo Dell Vostro All in One un equipo que por su diseño espectacular es, junto a ya mencionado Sony Vaio L, uno de los pocos que pueden hacer inclinar la balanza hacia el campo de Windows 7.


    Su papel en la empresa. Conclusiones

    Aunque Apple está haciendo una clara apuesta por entrar en el mundo corporativo, sigue siendo complicado encontrar un grandísimo número de empresas que se encuentren realmente agusto con los ordenadores de los de Cupertino.

    Hace unos meses, cuando analizábamos el nuevo Mac mini equipado con Mac OS X Snow Leopard Server, señalábamos que se estaban comenzando a dar los primeros pasos en la dirección adecuada. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo que hacer. Es cierto que Snow Leopard ha supuesto un antes y un después en su integración en el mundo corporativo, pero no creemos que a día de hoy sean demasiadas las empresas en España que aprecien esta evolución.

    Con esto queremos decir que no creemos que uno de los argumentos por los que las empresas se deciden a apostar por Mac sea su fácil integración en el ambiente corporativo, a pesar de que tiene muchos puntos a su favor.

    Se trata más bien de una elección basada en uno o varios de los elementos que hemos expuesto hasta ahora, y que hacen que equipos como el iMac 21,5″ tengan en principio más cabida en el mundo de la pyme y micropyme que en el terreno de la mediana o gran empresa.

    En este punto, aunque la valoración que hacemos del producto es sobresaliente, cuando ponemos en un lado lo que Apple ofrece (y al precio al que lo ofrece) y en la otra lo que demandan la mayoría de las empresas, no nos queda más remedio que concluir que no se trata de un equipo recomendable para un gran número de empresas, aunque desde luego sí que es un equipo que marca la diferencia en determinados sectores.

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