Lunes , 5 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Lo que Demóstenes te enseña sobre productividad

    Aunque en MuyPymes hablamos con cierta frecuencia sobre cómo podemos ser más productivos o qué métodos mejoran nuestra productividad, no es éste ni mucho menos un tema nuevo o que preocupe al ser humano desde hace pocos años.

    Los mismos conceptos que mostramos en nuestros artículos han sido puestos en práctica por oradores como Demóstenes, escritores como Nabokov, o empresarios como Bill Gates. En este artículo queremos recoger precisamente eso, que “trucos” empleaban estos personajes famosos. 

    Escritores

    Tarjetas y notas: El emplear notas y tarjetas siempre ha sido considerado un gran recurso a la hora de obtener una buena visión de conjunto sobre lo que queremos elaborar. Se dice que el autor de la inmortal “Lolita”, Vladimir Nabokov “sufría” una verdadera fascinación por este recurso y antes de escribir un capítulo, disponía sus tarejtas manuscritas de mil formas diferentes hasta que encontraba la “combinación correcta” y comenzaba a escribir el borrador definitivo.

    Despacio y con buena letra: ¿Cuántas páginas debería escrbir al día un escritor que aspire al éxito? Aunque cada escritor tiene su propio método de trabajo, llama la atención notar como un coloso como Stephen King (cuyos libros no son precisamente cortos) afirma que no escribe más de 10 páginas por día, pero eso sí, escribe todos los días (incluyendo festivos, vacaciones, cumpleaños, etc). Cuando convertimos un hábito como parte de nuestra rutina, no importa si es “modesto”, siempre es efectivo.

    Madrugar: El refranero español está llenó de refranes que alaban las bondades de despertarse pronto y no remolonear. Escritoras de gran éxito comercial como Mary Higgings Clark o Sylvia Plath (1932-1963), se despertaban entre las 4 y las 5 de la mañana para empezar a escribir. Ambas afirman que es el único momento del día en el que tienen la suficiente tranquilidad y tiempo libre como para dedicarse a sus carreras de escritoras, y parece (según indican las ventas) que no les va del todo mal.

    Inspiración: Muchas personas utilizan un pasaje de su libro favorito, o repasan un cita, como fuente de inspiración antes de comenzar a trabajar. Un grande las letras británicas como William Somerset Maugham tenía la sana costumbre de leer el “Cándido” de Voltaire antes de comenzar a escribir cualquier libro, y no es difícil encontrar muchos escritores españoles que se inspiran en clásicos antes de ponerse a trabajar.

    billgates

    Hombres de negocios y emprendedores

    Impulsividad: En el mundo de los negocios, si tienes una buena idea, necesitas moverte rápido, mucho más rápido que tu competencia. Según suele afirmar Bill Gates, “Cuando tienes una buena idea, tienes que ir a por ella”.

    Conviértelo en algo personal: “La grandes empresas siempre van a intentar ‘machacar’ a las pequeñas start-ups. Para ganar a las grandes, tienes que usar las fortalezas de ser pequeño. Las grandes corporaciones son impersonales y los empleados no suelen pasar de ser un número más. Si eres una pyme, puedes conseguir que tus empleados estén orgullosos de trabajar para tí, y van a trabajar más duro para que la empresa tenga éxito, porque ellos también lo convertirán en algo personal” – Sir Richard Branson (propietario entre otras cosas de Virgin).

    Trabaja duro ahora, recoge los beneficios después: Cualquier emprendedor puede decir atestiguar lo duros que son los primeros años al frente de una empresa, las horas “extra” que hay que dedicar y el esfuerzo añadido que uno espera compensar en un futuro.  Benjamin Franklin, uno de los científicos de los que los americanos se sienten más orgullosos, era conocido entre sus coetáneos por trabajar muchas más horas de lo que por aquel entonces se consideraba normal.  También tenía la sana costumbre de preguntarse cada mañana “¿Cuál es mi objetivo para hoy?” y al acostarse “¿He cumplido con mi objetivo de hoy?”.


    Pensadores y artistas

    Posiciones extremas: El famoso arquitecto francés Bernard Tschumi de declara públicamente enemigo número 1 de la procrastinación y lo hace trabajando en lo que denomina “posiciones extremas”. Por un lado, disfruta trabajando bajo presión, cuando parece que no va a poder entregar su trabajo a tiempo y por otro, cuando parece que tiene todo el tiempo del mundo, hace un ejercicio de “dejar la mente en blanco” un estado en el que encuentra antes la inspiración.

    Concentración, concentración, concentración: Demóstenes, el famoso filósofo y orador girego, tenía un método infalible para mantenerse concentrado y evitar la procrastinación. Antes comenzar a escribir un nuevo discurso, se rapaba al cero la mitad de su cabellera, de modo que al afoptar este aspecto tan ridículo, no se sintiese tentado a procrastinar y salir de su casa antes de terminar lo que tenía entre manos.

    Victor Hugo por otro lado, utilizaba una estrategia muy similar. Obligaba a su sirviente a esconder su ropa hasta que hubiese cumplido con sus objetivos de escritura para ese día.

    No pierdas de vista a tu competencia: El famoso dramaturgo noruego Henrik Ibsen, siempre trabajaba en un escritorio sobre cuya superficie descansaba un retrato de su archienemigo August Strindberg.

    No te pases con la cafeína: El matemático Paul Erdös pasó los últimos 25 años de su vida trabajando una media de 19 horas diarias, con el objetivo de encontrar la “fórmula perfecta”. Para permanecer alerta, se suministraba dosis de entre 10 y 20 miligramos de Benzadrina o Ritalin (que combinaba con numerosos cafés). “Un matemático” solía decir “es una máquina que transforma cafés en teoremas”.

    Descargar el estrés: El Príncipe Otto de Baviera (reinó desde 1886 hasta 1913) tenía una extraña costumbre para relajarse cada mañana: disparar a un campesino cada mañana. Afortunadamente dos de sus consejeros demostraron ser más juiciosos que él y mientras uno le proporcionaba un rifle cargado con balas de fogueo, el otro se disfrazaba de campesino y hacía creer al príncipe que había sido alcanzado.

    Aunque desde MuyPymes desaconsejamos disparar a nadie para desestresarnos, seguramente jugar una partidas de nuestro FPS favorito para relajarnos de vez en cuando, nos puede venir bien.

    Visto en Lifehack

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