Viernes , 9 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • El papel sigue siendo el Rey de la productividad

    Moleskine-PDA

    En MuyPymes hablamos a menudo de cómo la tecnología puede ayudarnos a ser más productivos. Analizamos con frecuencia, aplicaciones que nos ayudan a gestionar nuestras tareas, a organizar nuestras notas, a mejorar la gestión que hacemos de nuestro correo electrónico o cómo la nube puede ayudarnos en nuestra jornada laboral. Y sin embargo, si damos un paso atrás, si nos fijamos en nuestro escritorio, seguimos teniendo a mano cuadernos, agendas, folios suelto y bolígrafos.

    Siguen siendo necesarios. Y no por una cuestión de “romanticismo”, de nostálgicos de la era del papel, sino porque realmente nos pueden ayudar a ser productivos y quizás lo más importante: simplificar nuestro día a día sin necesidad de estar permanentemente conectados a la Red. ¿Cómo lo consiguen?

    El papel mejora nuestra memoria

    Existe un buen ejemplo que muestra cómo el papel mejora nuestra memoria: el del estudiante que en vez de pasar la noche hincando los codos, decide confeccionar una buena lista de “chuletas” y que descubre para su asombro que una vez que se enfrenta al temido examen, es capaz de recordar casi todo sin necesidad de hacer uso de la mismas.

    Curiosamente, no pasa lo mismo cuando escribimos con un ordenador. Lo que escribimos a mano, el ver nuestra propia letra, el proceso mismo de escritura, refuerza nuestra memoria.

    Una lista de tareas escrita en nuestra agenda (que por supuesto no tiene recordatorios, ni nos manda e-mails, ni prioriza, etc.) tiene la misma fuerza o más que otra elaborada en el programa GTD más sofisticado. La diferencia es que mientras utilizando una aplicación, confiamos exclusivamente en la tecnología, al utilizar una agenda el cerebro es capaz de “operar el milagro”.

    Más espacio para ser creativos y explorar

    Cualquier aplicación que utilicemos, para organizar nuestras tareas, guardar nuestras notas, realizar un brainstorming o un mapa mental (por citar algunos ejemplos) está sometida a unas reglas que no podemos romper: las opciones,herramientas, y limitaciones que nos proporciona cada aplicación en cuestión.

    Esto no ocurre con el papel, que se presenta siempre como un lienzo completamente en blanco sobre el cual tenemos el control absoluto. Podemos escribir, podemos dibujar, podemos relacionar ideas, esquematizar, etc. todo de golpe y sin que “nadie” nos diga que “eso no se puede hacer”.

    Más tiempo para pensar

    El papel nos obliga a olvidarnos por un momento de la prisa, de las notificaciones que se acumulan en nuestra pantalla, de los correos que aterrizan en nuestra bandeja entrada. Frente a la velocidad del teclado, de las direcciones web que escribimos de forma compulsiva, el papel nos “obliga” a tomarnos las cosas con más calma y nos permite realizar un análisis diferente, quizás más reflexivo.

    Por supuesto el papel no sustituye todas las ventajas que nos proporcionan las nuevas tecnologías, pero sí creemos que es un estupendo complemento. De hecho, cada vez son más los profesionales que utilizan agendas y cuadernos a diario pero que una vez que terminan ese esquema, ese esbozo o esa nota, la fotografían para poder almacenarla en una aplicación como Evernote, que precisamente acaba de poner a la venta una edición especial de Moleskine que simplifica todo este proceso.

    Como las viejas modas de los años 60, parece que el papel está de vuelta.

     

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