Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cinco amenazas que ponen en peligro el escritorio de Windows

    windows8box

    Cuando utilizamos Mac OS X, Linux o cualquier tablet, es fácil llegar a la misma conclusión: la experiencia de uso es satisfactoria desde el primer momento. No hay nada que nos impida ponernos a trabajar desde el minuto 1, nada que genere frustración en el usuario, nada que le haga sentirse poco productivo. Incluso la experiencia con Windows 8 RT o con Windows Phone resulta igualmente satisfactoria.

    Así que la pregunta es ¿Por qué no ocurre lo mismo con el escritorio de Windows?  Porque aunque en Microsoft lanzan nuevas versiones, permanecen los mismos problemas. Unos problemas que por primera vez, sí que parece haber resuelto su competencia.

    El malware sigue siendo una amenaza muy real

    Los usuarios más avanzados y las empresas que se toman muy en serio la seguridad informática, suelen tener menos problemas relacionados con los ataques informáticos, virus y otras formas de malware que ponen la seguridad de los equipos en riesgo.

    Y es cierto que existen amenazas informáticas para Mac y Linux, pero son extremadamente raras. El 90% del malware existente se programa para atacar y afectar a equipos Windows.

     En el caso de Mac OS X, sus últimas versiones únicamente permiten instalar por defecto aplicaciones que o bien proceden de la tienda de aplicaciones de Apple, o bien están firmadas por proveedores oficiales. En el de Linux, si utilizamos los repositorios oficiales la posibilidad de ser infectados es inexistente. ¿Y qué ocurre en Windows? Que a menos que contemos con un buen administrador de sistemas, los usuarios van a seguir pudiendo instalar lo que quieran, sea cual sea su procedencia.

    En Windows 8 Microsoft quiere seguir los pasos de su competencia con su propia tienda de aplicaciones, pero puede que ya sea tarde.

    La lucha contra el Bloatware

    Cuando encendemos un Mac, un ordenador con Linux, un iPad o un tablet equipado con Android e incluso con Windows 8 RT, nos encontramos con un sistema limpio, listo para empezar a trabajar, en el que no sobra nada y que nos ofrece una experiencia de uso satisfactoria desde el primer minuto.

    ¿Por qué sigue siendo imposible obtener la misma experiencia con Windows? Porque Microsoft sigue permitiendo que en las licencias OEM (más del 90% del mercado) los fabricantes sigan pudiendo incluir todo tipo de software que básicamente no sirve para nada, ralentiza el equipo y suele ser fuente de frustración para los usuarios. Entre lo más comunes, antivirus con periodo de prueba, utilidades de hardware que no vamos a utilizar y programas demo que podemos no querer.

    Incluso si desinsalamos todos los programas que no queremos, puede que nos encontremos con que algunos siguen estando en la bandeja del sistema, iniciándose cada vez que arrancamos el ordenador.

    Encontrar el software que nos interesa no es tan sencillo

    Las tiendas de aplicaciones (o los repositorios en Linux) han conseguido que el usuario pueda encontrar e instalar los programas que le interesan sin ningún tipo de problemas, con la máxima garantía de que van a funcionar y con la tranquilidad de que no son una amenaza informática para su equipo.

    ¿Por qué no ocurre lo mismo en Windows? Porque incluso cuando encontramos lo que parece ser un programa legítimo, es probable que acabemos en una página que intenta engañarnos para que utilicemos falsos instaladores que van a introducir en nuestra máquina cosas que no queremos, normalmente adware.

    Y lo que es peor. Incluso cuando localizamos la página oficial del programa que nos interesa, tenemos que prestar mil ojos al proceso de instalación y desmarcar todas las casillas que no nos interesan porque si no, es probable que acabemos teniendo en nuestro navegador nuevas barras de herramientas y otro tipo de programas que no hemos pedido. Incluso en un programa como Skype que pertenece a la propia Microsoft, tenemos que tener cuidado para que no cambie la configuración de nuestro navegador.

    Las actualizaciones son confusas

    Todos los sistemas operativos disponen de un único programa que se encarga de actualizar el sistema y sus aplicaciones. Todos menos Windows, donde las actualizaciones se reparten aquí y allá. Windows Update actualiza el sistema operativo; la tienda de aplicaciones de Windows actualiza las apps basadas en Modern UI y las aplicaciones de escritorio de actualizan de forma individual, al gusto de cada desarrollador.

    Los usuarios de Windows no actualizan su sistema operativo

    Los usuarios de Windows están acostumbrados a conocer un único sistema operativo: el que incluía su equipo cuando lo compraron. Resulta tremendamente infrecuente que un usuario de Windows decida actualizar su equipo, cuando normalmente supone una inversión que ronda los 200 euros.

    Esto no sólo contrasta con el hecho de que los sistemas operativos móviles ofrezcan todas sus actualizaciones de forma gratuita , sino que la tendencia se ha trasladado también al escritorio. En los últimos años, las actualizaciones de Mac OS X han costados menos de 30 euros y a partir de Mavericks, las actualizaciones a una nueva versión del sistema operativo pasan a ser gratuita.

    Lo mismo puede decirse para las empresas que han confiado en Linux, que nunca han tenido que pagar por nuevas versiones del sistema operativo, sino únicamente por servicios de mantenimiento y soporte.

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