Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Guía para triunfar en Kickstarter

    Kickstarter

    El reloj inteligente Pebble. La consola de videojuegos Ouya. La película española “El cosmonauta”. Los tres proyectos tienen algo en común. Son hijos del crowdfunding. ¿Y qué es el crowdfunding? Lo explicamos aquí y aquí pero resumiendo:  es la transposición de términos como filantropía o donación a un entorno generalmente web. Dicho con otras palabras, se trata de que el emprendedor o artista sea capaz de lanzar su proyecto gracias a las donaciones de decenas, centenares o incluso miles de personas que creen firmemente en el mismo.

    A nivel internacional, la página más importante a la hora de agrupar este tipo de proyectos es sin lugar a dudas Kickstarter. En España intentan hacerse un hueco iniciativas como Lanzanos.com de ámbito más generalista,  o Kifund.com, especializada en proyectos audiovisuales.

    Aunque cada plataforma tiene su propia ideosincrasia, en realidad todas tienen un funcionamiento muy similar: el emprendedor anuncia el proyecto que aspira a financiar y tiene un tiempo determinado para lograr los fondos que necesita. Si pasado ese tiempo consigue recaudar lo suficiente, recibe el dinero que necesita. A cambio, los usuarios que financian su proyecto, reciben un reconocimiento especial, ya sea por ejemplo figurando en los títulos de crédito de una película, ya sea obteniendo una edición limitada o mejorada de un producto.

    Como el funcionamiento de estas plataformas es teóricamente sencillo, cada vez más emprendedores apuestan por este tipo de financiación. Lo cual aunque en sí mismo es positivo, hace que muchos buenos proyectos pierdan visibilidad, convirtiéndose en ocasiones más populares, aquellos que han sabido explotar mejor sus recursos de marketing. Así que si estamos pensando en lanzar un proyecto en Kickstarter o en otra plataforma de crowdfunding, hay algunas cosas que nos conviene saber.

    ¿En qué consiste nuestro proyecto?

    Lo primero que tenemos que tener muy claro es cómo queremos contar nuestro proyecto. ¿Qué queremos hacer? ¿Para qué necesitamos el dinero? ¿Cómo va ser utilizada la inversión de los que nos van a apoyar? e incluso ¿Por qué hemos recurrido a esta fórmula de financiación? Es importante ser lo más precisos posibles. Como un producto, tenemos que mostrar que tenemos algo que la gente va a querer comprar y desde luego, nadie va a querer comprar algo que no sabe muy bien lo que es o cómo funciona.

    ¿Cuánto dinero vamos a pedir?

    Una de las grandes claves. ¿Cuánto dinero necesitamos para financiar nuestro proyecto? ¿Vamos a pedir todo lo que necesitamos o sólo una parte? La lógica de estas plataformas es que si no conseguimos recaudar todo el dinero que necesitamos, no vamos a obtener nada, aunque sólo nos falte un euro para llegar a nuestro objetivo. El no ser realistas a la hora de pedir dinero, es una de las grandes razones por las que probablemente nuestro proyecto nunca verá la luz. ¿Cuál es la estrategia adecuada?

    En primer lugar intentar ser lo más realista posible. Determinar cuánto nos costará desarrollar, paquetizar y enviar nuestro producto, incluyendo las recompensas que hemos prometido a los usuarios que nos están apoyando desde el principio. Además deberemos presupuestar un 5% adicional, que será el dinero que se quedará una plataforma como Kickstarter si el proyecto sale adelante.

    Si pedimos mucho dinero, es muy difícil que cumplamos con nuestros objetivos. Si pedimos demasiado poco, no podremos cumplir con nuestros usuarios.Pero si somos lo suficientemente conservadores, contaremos con la ventaja de poder cubrir nuestros primeros costes y que nuevos usuarios puedan seguir financiando el proyecto con el objetivo inicial ya cumplido.

    ¿Qué debemos ofrecer a nuestros “seguidores”?

    A pesar de que el producto puede resultar en sí mismo atractivo, una de las principales razones (si no la principal) por la que muchos “clientes” deciden financiar un proyecto, es la pequeña/gran recompensa que van a obtener a cambio.

    Esto nos obliga sobre todo a ser creativos, ya que normalmente las condiciones de estas plataformas prohíben expresamente que se de dinero como recompensa. Normalmente en este tipo de proyectos se suele recompensar en función de la implicación que tengan los usuarios y por lo tanto, suele estructurarse en niveles, de modo que cada uno pueda contribuir en función de sus posibilidades.

    Muchos proyectos permiten contribuir desde un euro, escalando hasta aquellos que quieren contribuir con 100 euros o más. ¿La clave? Ofrecer algo que tenga valor para el que participa en el proyecto, pero que no implique un esfuerzo adicional para quien desarrolla e producto.

    Mostrar el producto

    Además de explicar en qué consiste el producto, los seguidores de un proyecto en Kickstarter disfrutan comprobando como evoluciona un proyecto a lo largo de las distintas fases. Un buen proyecto suele ir acompañado con bocetos, planos técnicos del diseño del producto, fotografías, renderizados que muestren cómo sería el producto una vez finalizado e incluso vídeo.

    En cuanto al vídeo, tanto si es profesional como si lo realizamos con un smartphone, suelen ser más populares las piezas que muestran el lado humano que hay detrás de un proyecto, que las que se limitan a hablar del producto.

    Promoción

    Una vez que hemos publicado nuestro proyecto, si queremos triunfar necesitamos hacer toda la promoción que nos sea posible. Además de tener nuestro producto en la plataforma, deberíamos disponer ya de una página web propia, dedicada e exclusiva al proyecto que queremos financiar.

    Debería estar acompañada además de los “ingredientes clásicos” que suelen ser necesarios en este tipo de acciones, como son un blog corporativo y presencia activa en las principales redes sociales. Por supuesto, si tenemos un vídeo, deberemos moverlo en plataformas como Youtube y especialmente Vimeo, donde tienen más cabida este tipo de proyectos profesionales.

    También es una buena idea apostar por campañas de e-mail marketing (sin caer en el SPAM) y sobre todo si no vivimos en una gran ciudad, intentar “hacer ruido” en los medios de comunicación locales.

    Más allá de lo anterior, lo que nos interesa es que nuestro proyecto permanezca activo tanto para los que nos apoyan como para los que todavía no nos conocen. La promoción es algo continuo, que no termina cuando recabamos el dinero que necesitamos.

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