viernes , 22 marzo 2019 Impresion Pyme
  • Cinco grandes palos en las ruedas del emprendedor

    España quiere convertirse en un país de emprendedores. O al menos así nos lo quieren “vender” desde las administraciones públicas. Y sin embargo, detrás de las palabras y los discursos de aliento, las dificultades para emprender en España siguen siendo las mismas que hace unos años. Es cierto que hemos avanzado en algunos aspectos desde la aprobación de la “Ley de apoyo a los emprendedores”, pero en lo fundamental, todavía queda mucho trabajo por hacer para que los emprendedores españoles puedan situarse a la misma altura que sus homólogos de muchos países europeos. Estos son los cinco grandes obstáculos que ahora mismo lastran su crecimiento.

    Morosidad y adelanto del IVA en las facturas no cobradas

    La morosidad sigue siendo uno de los grandes problemas a los que se enfrentan pymes y emprendedores. Salvo casos puntuales, las grandes empresas siguen pagando a sus proveedores a 90 días y no resulta extraño que los plazos se dilaten hasta los 120 días. En el caso de las administraciones públicas, el compromiso que se ha marcado el Gobierno a lo largo de esta legislatura es el de ceñirse a los 30 días, pero la realidad indica que ayuntamientos y comunidades autónomas estań estirando el plazo hasta los 60 días. Lo cual no deja de ser una buena noticia (tomada con pinzas) si tenemos en cuenta que hace sólo unos años la morosidad de algunas administraciones públicas podía estirarse por encima de la barrera del año.

    En cuanto al adelanto del IVA en las facturas no cobradas, el Gobierno hizo un tímido intento de apoyar a las pymes con la aprobación del IVA de caja. La medida no obstante no ha acabado de cuajar y de hehco, menos del 5% de pymes y autónomos se han acogido a una medida que les pone en una situación poco competitiva frente a las empresas que no solicitan, que de hecho son presionadas por las empresas a las que prestan servicios para que no lo hagan.

    Burocracia y trámites con la administración pública

    A pesar de que en los últimos años se han hecho algunos avances, en España sigue siendo terriblemente burocrático y farragoso el poner en marcha un negocio. Según el informe del Banco Mundial “Doing Business 2015: Going Beyond Efficiency”, nuestro país ha avanzado este año 20 posiciones en el ranking que retrata los mejores países a la hora de hacer negocios. Concretamente España ha pasado de la posición 52 en la que se encontrabaen 2014, a la 33 en la que se sitúa este año.

    También hemos avanzados en los días que se tarda en poder abrir una empresa. En 2010 la media era de 47 días, en 2011 se llegó a una media de 28 días y en 2015 hemos conseguido bajar de los 20 días en algunas comunidades autónomas. No obstante España sigue estando muy lejos de países como Reino Unido, en lo que todo lo que se precisa para poner en marcha un nuevo negocio son 24 horas y una libra para el papeleo correspondiente.

    Cuotas de autónomos poco competitivas

    En el mejor de los casos, al darnos de alta como autónomos tendremos que pagar una cuota de 50 euros al mes (sólo durante los primeros seis meses), para después pasar a pagar un mínimo de 264,44 euros mensuales, si quieren optar a la cobertura por incapacidad temporal. De no ser así, porque reciban dicha cobertura por otro régimen, la cuota se reduce hasta los 232, 94 euros. A esto hay que sumar la liquidación del IVA trimestral se hayan o no cobrado las facturas.

    ¿Cómo es la situación de los autónomos en los países de nuestro entorno? En Reino Unido por ejemplo, los emprendedores que facturen menos de 6.000 euros al año tendrán que pagar al fisco únicamente diez libras al mes y si sobrepasan los 6.000 euros, pagarán el 8% de sus ingresos anuales. Los porcentajes sobre facturación también se aplican en países como Francia o Italia, sin necesidad de pagar cuotas mensuales, mientars que en otros como Holanda, pagan 50 euros al año para más adelante decidir si de qué forma quieren sufragar la sanidad o su derecho a la jubilación.

    Falta de financiación

    Los bancos han empezado a abrir el grifo de la financiación en determinados segmentos. Sin embargo, los autónomos y los emprendedores lo siguen teniendo bastante complicado. Como nos contaba en una reciente entrevista Diego Bestard (director de Spotcap en España), “Un autónomo con una facturación anual de 80.000 euros se planta en un banco para pedir que le habiliten una línea de crédito de 20.000 euros y yo creo que no le dan ni los buenos días”.

    Afortunadamente los autónomos están encontrando nuevas formas de financiarse, alternativas a la banca tradicional, como pueden ser las plataformas de crowdfunding o el crédito directo que proporcionan empresas como Spotcap, pero aún así, el camino que tienen que recorrer todavía es largo.

    Economía sumergida

    La consecuencia natural de la realidad que hemos expuesto hasta ahora es el auge de la economía sumergida. Los datos que los técnicos de hacienda manejaban en 2014 indicaban que en España más de 253.000 millones corresponden a la economía sumergida y alertaban que se no estaba haciendo lo suficiente como para luchar contra este fenómeno.

    Para el emprendedor o el autónomo que quiere trabajar de forma legal, la economía sumergida y el intrusismo laboral se ha convertido en una de las máximas fuentes de competencia ya que no le permite competir en igualdad de condiciones. ¿Lo más grave? Se calcula que el 17% del PIB de nuestro país ya responde a esta “modalidad”.

    Imagen: Shutterstock

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