domingo , 24 marzo 2019 Impresion Pyme
  • Cómo terminar con el trabajo en equipo en nueve pasos

    Trabajar en equipo no es sencillo para muchos empleados, sobre todo para aquellos que no tienen mucha psicología. Y es que, para trabajar con más personas hace falta paciencia, buen humor, tacto, una buena dosis de raciocinio y de educación. Grupo Actual, la empresa de RR.HH especializada en la gestión e identificación del talento, ha publicado un listado de errores típicos cometidos por los mandos de las organizaciones  a la hora de gestionar el trabajo en equipo.

    El objetivo de estas reflexiones es ayudar a las empresas a crear dinámicas de trabajo efectivas en un sistema que ofrece pobres resultados en términos de productividad, calidad del trabajo, involucración y motivación de los profesionales. Según esta consultora, en muchas ocasiones son los propios encargados de liderar el trabajo en equipo quienes, con su forma de actuar, impiden que éste pueda desarrollarse de acuerdo a unas metas y enfoque comunes.

    Nueve pasos que pueden terminar con el trabajo en equipo

    1. Crear objetivos confusos

    Partir de unos objetivos muy definidos que sirvan como aglutinador de los esfuerzos comunes es la base de cualquier trabajo en equipo. Si el jefe se muestra dubitativo a la hora de definir esas metas, las formula confusa o parcialmente, o imprime bruscos cambios de dirección a las mismas, estará abocando al equipo al fracaso ya desde el comienzo.

    2. Enfatizar los objetivos individuales y no los del equipo

    Por supuesto que cada miembro del equipo tiene objetivos individuales… pero no conviene olvidar que están al servicio del trabajo común. Destacar la parcela individual socaba la cohesión y la visión colectiva que debe gobernar todo equipo de trabajo.

    3. Incumplir tus compromisos

    Otra excelente manera de destruir el trabajo conjunto es haciendo que los integrantes del equipo pierdan la confianza en su líder. Incumplir los compromisos adquiridos, ya se trata de facilitar medios, pagar incentivos o reforzar el equipo, es nocivo para la confianza del grupo y un germen de desmotivación.

    4. Hacer reuniones muy largas e irrelevantes

    No hay nada que irrite más a los profesionales que obligarles a perder su tiempo en interminables reuniones en las que no se traten los asuntos clave para el adecuado avance del proyecto. Lo tomarán como una falta de consideración a su trabajo.

    5. Utilizar las reuniones solo para informar de las decisiones ya adoptadas

    Otro clásico en el mal uso de las reuniones de trabajo consiste en reducirlas a un mero conducto informativo en lugar de buscar en ellas espacios para el debate y la participación abierta en la toma de decisiones.

    6. Tomar tú las decisiones importantes

    De nuevo, el equipo no está únicamente para ejecutar órdenes. Si los objetivos son comunes, también deben serlo los procesos decisorios, al menos en cierta medida. Al fin y al cabo, las personas del equipo atesoran el conocimiento y el grado de implicación necesarios para ello. Y aunque obviamente máxima responsabilidad sigue correspondiendo al jefe, eso no quiere decir que deba actuar al margen del criterio de sus colaboradores.

    7. Mantener al equipo dividido

    Los favoritismos, la disparidad de criterio a la hora de valorar las aportaciones personales o la falta de implicación de los superiores en la resolución de los conflictos internos constituyen un pasaje de primera clase hacia la desunión y, por tanto, hacia la destrucción del clima necesario para llevar a cabo un buen trabajo conjunto.

    8. No permitir que haya un ambiente de trabajo distendido

    Las cosas discurren con mayor fluidez cuando el ambiente de trabajo es distendido y propicio para una labor compartida. Si los jefes impiden que se den esas condiciones, imponiendo un clima a de crispación y en el que la comunicación brille por su ausencia, esos objetivos comunes nunca podrán alcanzarse

    9. No proporcionar “feedback”

    La ausencia de circulación de la información desde los jefes hacia abajo es otro de los males endémicos de los equipos de trabajo. Pero los miembros del equipo necesitan saber cómo está avanzando su trabajo, tanto en un sentido positivo como negativo, ya que de otro modo no podrán situarse y reformular objetivos o adoptar medidas correctoras en función de la marcha del proyecto.

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